Aurora Díaz
Aurora Díaz Obregón estudió Periodismo en la Universidad del País Vasco. Interesada en la información internacional, ha escrito diferentes reportajes y artículos sobre Ucrania y la República de Moldavia, donde estuvo viviendo un año haciendo un voluntariado y trabajando como periodista freelance. Es colaboradora habitual en Pikara Magazine. Cuestiones de género y derechos humanos son los ejes principales en sus trabajos.

Tejiendo con aguja e hilo: el futuro de las mujeres de Udegolam

La Fundación

©Cristòfol Oliver

Abren los ojos con los primeros rayos de sol, cada mañana, Bharathi y Netravathi se despiertan a las cinco y media. Antes de preparar el ritual a sus respectivos dioses, toman un baño y se peinan trenzando el cabello. A las ocho y media desayunan y a en punto Bharathi ya está sentada en su máquina de coser en el taller de confección; Netravathi, al lado de su bastidor, en la sección de bordados. Esta es la matinal rutina de las chicas que hacen vida en Udegolam, uno de los cuatro talleres de artesanía para mujeres con diversidad funcional de la FVF.

En este taller de artesanía, chicas jóvenes con polio superan un pasado de discriminación y pobreza para construir un futuro de esperanza

Un total de cuarenta mujeres, todas ellas con polio, confeccionan carteras, fundas de gafas y bolsos en este taller iluminado con la luz natural que entra por el florecido patio interior. Este proyecto rompe con su vida anterior, un pasado de discriminación social y familiar. Ser mujer con diversidad funcional en la India rural significa a menudo no ser nadie, no moverse, no hablar. Inútil, Invisible. “El coordinador del vikalangula shangam (asociación de personas con discapacidad) de mi pueblo me habló de los talleres. Al principio tenía miedo de formar parte de esto. No sabía cómo relacionarme con las personas. Nunca había interactuado con gente. Tampoco me veía capaz de realizar las tareas”, contaba Bhanrathi, de 28 años y llegada hace tres años.

"Las compañeras del taller son mis hermanas. Aquí tengo libertad", cuenta Netravathi

Con las operaciones realizadas en el hospital de la FVF, puede caminar con una prótesis que envuelve su pierna derecha. Netravathi al contrario, solo puede desplazarse con una pequeña superficie de tres ruedas y a gatas. “Cuando tomé la decisión de venir aquí, mi madre se opuso. Decía que tenía que cuidar de ella. Le habían diagnosticado cáncer. Pero, ¿cómo iba a cuidarla si yo no podía ni caminar?. Ahora, las compañeras del taller son mis hermanas. Mi sueño sería poder vivir siempre aquí, todas juntas”, explicaba la joven Netravathi de 23 años y llegada a Udegolam en el 2015.

Las agujas e hilos reposan durante tres cuartos de hora de descanso dedicados al chai y ejercicios de yoga que realizan a diario para favorecer la circulación y las articulaciones. El bienestar de las chicas es la prioridad. Luego seguirán trabajando hasta la una de la tarde, la hora de comer. En la comida todas se sientan en el descansillo formando un corro. Conversan entre ellas. Ríen. Bhanrathi dice que su comida favorita son las lentejas. “Aquí nos llaman a todas por nuestro nombre. Nadie se refiere a nosotras como ‘las discapacitadas’ o por los motes que nos señalaban en nuestros pueblos y en la escuela”, expresaba Bhanrathi. Terminan su arroz con chapati y descasan.

Antes de las cuatro, y de regresó a la zona común de ocio, Netravathi y Bhanrathi echan carreras encima de sus sillas. Su jornada laboral terminará a las seis de la tarde. A las ocho y media cenarán y verán la tele. “A todas nos gusta ver telenovelas románticas”, contaba Netravathi y añadía: "No pienso en casarme, aquí tengo mi propia libertad, y mi independencia económica". Después irán a dormir y continuarán tejiendo sus propios sueños.