"Sin los cuidados intensivos, el 80% de los recién nacidos no hubiera sobrevivido"
60.000 bebés mueren cada año en Andhra Pradesh antes de cumplir un mes de vida. Reducir esta cifra es una de las metas de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) a través de la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatos del Hospital Pediátrico de Bathalapalli y del Hospital General de Kalyandurg. “En 2011 hemos atendido a 1.200 recién nacidos en estado crítico. La mayoría tiene hoy buena salud pero, sin los cuidados intensivos, el 80% no hubiera sobrevivido”, explica el Dr. Vamsi, pediatra del Hospital Pediátrico, inaugurado hace un año y medio. La mayoría de casos provienen de partos del Hospital General, hecho que evidencia la importancia de los partos seguros.
“El nacer prematuros, la asfixia y las infecciones son las causas de tres de cada cuatro muertes de bebés menores de un mes y en el Hospital Pediátrico de Bathalapalli se atajan las tres causas, cada vez con mejores resultados, aunque la mortalidad de este colectivo sigue siendo alta”, explica el Dr. Xavier Krauel, director de Neonatología del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y voluntario en la FVF. Lo muestran los números: en España mueren dos bebés por cada mil nacimientos, mientras que en la India son 34, una mortalidad incluso mayor que la que tenía España en los años 40. Y es que la mayoría de las muertes neonatales son evitables con una detección temprana, un correcto control del embarazo y una atención especializada en el parto, algo no siempre fácil de conseguir en las zonas rurales de la India.
En Andhra Pradesh, las mujeres aún no tienen conciencia sobre la importancia de realizarse una ecografía al inicio del embarazo y tampoco tienen un control de la menstruación. “Sin una correcta datación del embarazo no se puede evaluar correctamente el crecimiento del feto, por lo que muchos casos de fetos prematuros y mal nutridos se confunden y el manejo de estas dos situaciones es totalmente distinto”, comenta el Dr. Krauel. La Dra. María Tasso, coordinadora del programa de Pediatría de la Fundación, explica que “las mujeres acuden muy tarde al hospital, de manera que las posibilidades de actuación son muy limitadas. Las primeras horas de vida de un bebé son clave para su futuro”. Cuando las trabajadoras sanitarias de la comunidad o los médicos rurales detectan un nuevo embarazo piden a las mujeres que acudan a un hospital a hacerse la primera revisión. “En un entorno de pobreza como el de Anantapur, se tarda mucho en implementar medidas de salud y, en este sentido, las clínicas rurales son un éxito”, añade Tasso.
La atención a niños y niñas críticos, un nuevo reto
“Nuestro primer objetivo en el Hospital Pediátrico era implementar la unidad neonatal”, explica la Dra. Tasso. “Un año después de las primeras evaluaciones, el área de neonatología funciona a un buen nivel, podría equipararse con el nivel de los hospitales españoles de hace 25 años”, explica la coordinadora. En este tiempo se ha aumentado el personal disponible en el hospital, se han realizado cambios en la organización y se ha incorporado una incubadora de traslados para transportar a los bebés en estado crítico del Hospital General a la UCI de neonatos.
A partir de ahora, el programa se focalizará en mejorar el área de pediatría. “Muchos casos se pueden tratar aquí, pero otros los derivamos a hospitales especializados”, explica la Dra. Tasso. En 2011, más de 76.000 niños y niñas de hasta 14 años fueron atendidos en el Hospital Pediátrico, de los cuales 3.400 fueron ingresados. El colofón del nuevo objetivo de este programa será la próxima apertura de una unidad de cuidados intensivos de pediatría, todavía sin fecha.
