Aruna Bandari: "Mi marido falleció y yo tengo que pagar las deudas a los prestamistas"

  • La sequía les obligó a recurrir a préstamos, pero a Aruna le resulta imposible devolverlos porque las tierras no son productivas
  • Está aprendiendo a coser para buscar otras vías de ingreso para mantener a sus dos hijos y a su suegro

Aruna Bandari tiene 24 años, dos hijos pequeños y desde el año pasado es una de las beneficiarias de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Su marido, agricultor en la zona de Kundurupi, en el distrito de Anantapur (Andhra Pradesh), falleció el verano de 2015 de un ataque al corazón, dejando muchas deudas acumuladas con prestamistas. A pesar de ser propietarios de tierras, la sequía endémica de la zona les obligó a trabajar como jornalera para otros. Sus ingresos eran esporádicos e insuficientes para mantener a su familia.

¿Cuál es tu historia familiar?

Tengo dos hermanos. Los tres nos hemos quedado marcados por la muerte de mi padre hace diez años. Él también se dedicaba a la agricultura y a trabajos de carga. Provengo de Kundurupi, una pequeña localidad del distrito de Anantapur, pero tuve que mudarme a  otro pueblo, Venkatampalli, cuando tenía 15 años. Mi madre organizó mi boda con un hombre que también era de la familia. Pronto me quedé embarazada y ahora soy madre de un niño de dos años y otro de siete.

¿Siempre has trabajado en el campo?

Cuando contraje matrimonio mi marido era el que iba a trabajar al campo y yo a veces también le ayudaba, pero debía cuidar a mis hijos pequeños. A pesar de que éramos dueños de 1,20 hectáreas de terreno no podíamos cultivar nada porque las lluvias eran insuficientes. Él tenía que trabajar para otros terratenientes del pueblo que sí contaban con pozos o sistemas de riego. Sobre todo trabajaba en explotaciones de cacahuete.

¿Los ingresos eran suficientes?

No, para nada. No siempre obtenía trabajo y, si la cosecha se perdía, no le pagaban. Comenzamos a pedir créditos a prestamistas privados para poder hacer frente a nuestros gastos, sobre todo cuando mi suegra enfermó y tuvimos que pagar su hospitalización y los medicamentos. En junio de 2015 teníamos que devolver a un vecino lo que debíamos, pero a mi marido falleció por un ataque al corazón. Padecía tensión alta y durante los últimos meses había dejado de comer y de dormir debido a la preocupación de tener que devolver todos los préstamos más los intereses.

¿Qué pasó entonces?

Tuve que enfrentarme a todo sola. Mi madre también está enferma pero no puedo irme a su casa porque tengo que hacerme cargo de mi suegro que tampoco está bien de salud. De momento paso diez días con mi madre y diez aquí, en la casa que compartía con mi marido. Aún tengo que pagar deudas. He podido vender 0,80 hectáreas de terreno y devolver algo de dinero. Sin embargo, debo 121.000 rupias (1.712 euros) al banco, a mis vecinos y al sangham del Gobierno al que pertenecía.

¿Tu familia y tus vecinos te han apoyado?

Me considero afortunada porque nunca me han dejado completamente sola. A pesar de vivir en una comunidad que no es la mía, mis vecinos me han acogido como una más y se preocupan por mi bienestar y el de de mis hijos. Mi madre también me intenta ayudar, pero no es suficiente. Mis hermanos también están sufriendo las consecuencias de la falta de agua. Uno trabaja en campos de propietarios y el otro cada año se ve obligado a migrar a Bangalore debido a la sequía.

¿Cuáles son tus planes de futuro?

He aprendido a coser y estoy muy ilusionada porque la FVF me ha entregado una máquina de coser. Desde que mi marido murió yo también trabajo en el campo para poder vivir, pero no siempre encuentro dónde. Me gustaría poder tener unos ingresos estables y poderles dar a mis hijos un futuro mejor. No quiero que dependan de la tierra y de las lluvias para poder vivir.

Texto de Marta Lagarejo.