¿Cómo cambió el Comercio Justo la vida de Adhilakshmi?

  • Más de 400 mujeres han recibido formación en los talleres de artesanía de Comercio Justo desde el año 2001.

Nadimidoddy Adhilakshmi tiene 29 años y trabaja como encargada del taller de reciclaje de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) en Anantapur, India. Con tan solo ocho meses de edad, le diagnosticaron poliomielitis. Sin embargo, su esfuerzo y ganas de superación la han convertido en un ejemplo para muchas mujeres de su alrededor. Hoy gestiona un equipo de casi 30 personas y supervisa que cada producto esté perfectamente fabricado.

El taller forma parte del programa de Comercio Justo de la FVF y está integrado por un total de 320 mujeres con algún tipo de discapacidad. Todas ellas han aprendido a  elaborar productos de yute, papel maché, papel reciclado, bordados a mano, costura y joyería. La iniciativa tiene por objetivo la inclusión laboral de estas mujeres con el fin de combatir la discriminación que sufren diariamente.

 

¿Cómo llegaste a trabajar con la Fundación Vicente Ferrer?

En 2003, entré en el vikalangula sangham [asociación de mujeres] de mi pueblo, donde la FVF reúne a las personas con algún tipo de discapacidad para que compartamos nuestros problemas y podamos solucionarlos. Me ofrecieron trabajar en el centro de artesanía del pueblo de Bukkarayamudram, donde recibí una formación para ser instructora del taller de producción de papel. Debido a mis habilidades y determinación, fui nombrada maestra del taller de reciclaje. Desde que entré en la FVF y empecé a trabajar, tengo más fortaleza y he aprendido a ser independiente. Ya no tengo miedo a salir sola.

 

¿Cuál es la realidad que viven las mujeres con discapacidad en las zonas rurales?

Tengo polio desde que tenía 8 meses. En mi casa sufrí mucho cuando era pequeña, mis padres cuidaban más a mis hermanas que a mí. Luego ellas se casaron y yo me quede en casa junto a mis padres. Cuando iba al colegio, me costaba mucho caminar y al final dejé los estudios. Pensaba todos los niños eran normales y yo, que era la única con discapacidad, no quería estar allí, me sentía mal conmigo misma. Mis compañeros no me decían nada malo, pero en mi casa había mucha discriminación por parte de de mis hermanos y padres. Tampoco me atrevía a salir fuera de casa.

 

¿Cuál ha sido la importancia de participar en estos talleres?

Si no estuviese en la FVF, mi situación sería bastante mala. Si trabajo, puedo ganarme la vida sin tener que depender de nadie. Si no tuviera trabajo, ¿quién me daría la comida?

La mayoría de las chicas que están aquí no van a sus casas ya que sus padres no las tratan bien. Aquí es diferente, tenemos un espacio donde nos cuidan. Me preocupo de entrenarlas y enseñarles todo lo que sé.

 

¿Cuáles son tus planes a futuro?

Me voy a casar en agosto, pero voy a seguir trabajando. Quiero continuar como instructora, enseñando a las chicas que entran en los talleres. Me gustaría aprender español para comunicarme con los y las voluntarias y también aprender de ellos.

 

Texto: Constanza González B.