Ganesh Butta: “Mis alumnos merecen oportunidades para demostrar lo que valen, como cualquiera”

  • Dejó su trabajo como informático para volcarse en la formación y capacitación de jóvenes con discapacidad intelectual

Ganesh es el educador de los 27 chicos que residen y se forman en el centro para personas con discapacidad intelectual de Bathalapalli. Convive con  ellos y les acompaña las 24 horas del día en su capacitación tanto personal como profesional. Sin embargo, Ganesh es mucho más que un profesor, es como un hermano mayor para estos chicos decididos a dejar atrás los estigmas hacia este colectivo, sobre todo en zonas rurales.  El 46% de las personas con discapacidades en todo el país no tienen educación, y solo un 36% tienen empleo, según el último informe de la asociación TRRAIN.

¿Cómo entraste a formar parte de la FVF?

Después de acabar mi Graduado en Ciencias, estaba trabajando como informático pero no me gustaba. Un día, dos vecinos de mi pueblo que trabajan en el Centro para menores con Discapacidad Intelectual  (ID Center) de la Fundación me dijeron que había una vacante. Vine enseguida, pasé la entrevista y empecé a trabajar como cuidador de los chicos del centro. De eso hace más de dos años.

¿En qué consiste tu trabajo?

Nos levantamos todos a las 5 de la mañana, y les ayudo a realizar lo que llamamos “actividades de la vida diaria” como son cepillarse los dientes, peinarse, ducharse, desayunar… Es muy importante que incorporen buenos hábitos de higiene y alimentación como propios.  Durante el día les acompaño a la escuela y a las distintas actividades y talleres que hacen, como deporte, cuidado del huerto,  mantenimiento, fontanería y carpintería, lavandería o taller de ortopedia. Les ayudo en todo lo que necesitan y les insisto en mantener los hábitos más importantes de higiene personal y alimentación.

Además, soy uno de los responsables del huerto donde enseñamos a los chicos y chicas los fundamentos de la agricultura: qué tipo de frutas y hortalizas plantar, cómo cuidar las plantas, cómo y cuándo regar y hacer la cosecha, etc. Primero les enseñamos, pero luego ellos se encargan de todo y solo nos preguntan si tienen dudas.

¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?

Estar con los chicos es lo que más feliz me hace, ¡son tan cariñosos y divertidos! Al principio fue un poco difícil trabajar con ellos, pero me he adaptado muy bien y ahora me encanta, jugar con ellos, hacerles bromas…

Más que un cuidador, eres para ellos como un hermano mayor

Sí, ninguno me llama ‘Profesor’ ni ‘Ganesh’. Algunos me llaman hermano y otros tío (ríe). Tenemos una relación como de familia y esto me hace muy feliz. Ellos confían mucho en mí y yo confío mucho en ellos. Siento que he aprendido a entender lo que necesitan, lo que les gusta, y que comparten sus problemas conmigo. Hace unos meses, estuve fuera durante 10 días por trabajo y cuando volví los niños se emocionaron mucho, empezaron a gritar y a abrazarme. El resto de profesoras y responsables del centro se sorprendieron mucho.

¿Cuál es su progreso en el centro de la FVF? ¿Cómo es la adaptación al centro?

Cuando llegan al centro por primera vez necesitan mucho tiempo para adaptarse. En sus casas, la mayoría de familias piensan que los niños con discapacidad intelectual no pueden hacer nada. Por eso los apartan, se limitan a darles de comer y los tienen en casa sin hacer nada.

Aquí les enseñamos a ser autónomos, a mantener unos buenos hábitos de cuidado personal, van al colegio y se forman gracias al programa de capacitación profesional. Los chicos aprenden mucho y progresan muy rápido. El 90% de ellos son capaces de hacerlo prácticamente todo por sí solos. Por ejemplo, hay un chico, Srinivasulu, que cuando entró hace algo más de un año no sabía hacer nada, siempre me estaba preguntando y pidiendo ayuda. Aquí ha aprendido a lavarse, a vestirse, a lavar la ropa, a jugar a bádminton… ¡Y ahora es él quien vigila que lo haga todo bien y me regaña si ve que no he hecho algo perfecto!

¿Cómo te gustaría que fuera su futuro?

Todos estos chicos tienen alguna habilidad especial. A muchos les gusta la agricultura, y esto es muy útil porque pueden ayudar a sus familias en el campo. A otros les gusta el mantenimiento, la fontanería o la carpintería.

Además, aprenden a relacionarse con otras personas, a vender sus productos o sus servicios, entienden el valor del dinero e ir a las tiendas a comprar lo que necesitan. De esta forma, ganan mucha reputación entre sus familiares y dentro de la sociedad, porque la gente ve que son capaces de ganarse la vida. Confío sinceramente en que, gracias a la formación que les damos, en el futuro podrán encontrar un buen trabajo, tener una vida digna y ser felices.

¿Qué le dirías a la gente que aún piensa que las personas con discapacidad no merecen una oportunidad?

Le diría que estos chicos son iguales o mejores que cualquier otro. Que tienen mucho talento y capacidad para hacer cualquier cosa, solo hay que saber entenderles. La gente debe aprender a  tratarles igual que a otros y que merecen oportunidades para demostrar lo que valen, al igual que cualquiera de nosotros. Apostamos por la formación para que consigan ser más independientes.

 

Texto: Oriol Petit