Lakshmi: “En el judo no importa si eres chico o chica, todos somos igual de capaces”

  • Esta joven de 15 años entrena en la Academia de Deportes de la FVF y ha accedido a una beca para sus estudios de secundaria
  • El judo es una de las pocas prácticas deportivas que no diferencia entre géneros, porque lo que cuenta es tener el mismo peso que el rival

Lakshmi es una joven inquieta de 15 años a la que siempre le han gustado los deportes. Como a tantas otras niñas, sus padres y familiares le pusieron impedimentos para poder iniciarse en cualquier disciplina deportiva. No lo entendían. “Ahora que me han visto en las exhibiciones, son ellos quienes me animan a seguir si alguna vez estoy desanimada”, remarca.

De convicciones fuertes, siempre tuvo clara su afición por el judo. Logró ponerse su primer kimono cuando apenas tenía ocho años. Hoy en su palmarés hay cuatro medallas en competiciones nacionales y se ha convertido en una de las 14 judocas que residen y entrenan en la Academia de Deportes de la FVF en Anantapur. El programa de deporte de base de la FVF ha permitido que este año se inicien en el judo 5.348 jóvenes en todo el distrito de Anantapur (54% chicas y 46% chicos).

 

¿Cómo te vino la afición por las artes marciales y en concreto por el judo?

Descubrí el judo gracias al profesor de educación física del colegio público en el que estudiaba. Gracias al apoyo de la FVF, disponíamos de material deportivo y pudimos probar varios deportes. Yo escogí el judo. Después de mucho esfuerzo en los entrenamientos y de participar en algunas competiciones, fui finalmente seleccionada para ingresar en la Academia de Deportes de la FVF.

Llevo siete años aprendiendo a dominar este arte marcial, pero entreno en la Fundación desde hace solo dos años. He competido siete veces a nivel nacional, y he logrado obtener medallas en cuatro de ellas. Ahora soy feliz porque vivo en la Academia y la FVF me ha concedido una  beca de estudios.

 

¿Cómo es tu entrenamiento? ¿Y las competiciones?

Entrenamos dos veces al día, todos los días de la semana, y normalmente participamos en unas seis competiciones al año. Son competiciones mixtas, porque en el judo lo que prima para que haya igualdad de oportunidades es la similitud en el peso. No importa el sexo ni tampoco la edad, todos somos igual de capaces.

En la Academia de la FVF tenemos igualdad de género entre chicos y chicas. No hay nunca ningún problema ni tampoco ninguna confusión con nosotras. Disfrutamos de los mismos derechos que los chicos.

 

¿Y cómo es tu vida más allá del deporte?

Por la mañana, después de los entrenamientos, voy al colegio junto a mis compañeras. Gracias a la beca de la FVF podemos estudiar en un buen centro. Estamos muy contentas y orgullosas de haber tenido esta posibilidad de acceder a una educación de buena calidad. Esta formación nos ayudará a tener un buen futuro.

 

¿Cómo era tu vida antes de entrar en la Academia?

Antes, al igual que la mayoría de mis compañeras, para ir al colegio tenía que recorrer largas distancias andando. Llegaba tarde a la primera clase, y por la tarde estaba muy cansada. Eso me dificultaba hacer los deberes y poder seguir entrenando. Ahora lo tenemos todo muy a mano. Además, cuando vamos a competir fuera, la Fundación nos cuida mucho, nos llevan en tren y nos tratan muy bien. Somos una familia.

 

¿Qué es lo más importante que has aprendido gracias al deporte?

A tener espíritu deportivo. A veces ganamos y otras veces perdemos, pero no nos lo tomamos como un fracaso. Al revés, nos motiva para hacerlo mejor la próxima vez y aumentar la confianza en nosotras mismas. Siempre intentamos superarnos y tener disciplina, creciendo tanto a nivel personal como deportivo. Además, entre nosotras tenemos muy buena relación, somos todas amigas.

 

Al principio tu familia se opuso a que practicaras deporte. ¿Cómo es a día de hoy vuestra relación?

Tanto a mí como al  resto de mis compañeras nos pasó algo similar. Todas recibimos la misma reprimenda: ‘el deporte no es para mujeres’. Mis padres en particular tenían mucho miedo porque era chica y desconocían por completo en qué consiste el judo. Pero cuando entré en la Academia y tuvieron la oportunidad de venir a verme y ver las exhibiciones comprobaron que estaba recibiendo una buena formación. Se alegraron mucho. Ahora son ellos quienes me animan a mí si alguna vez me desanimo.

 

Texto: Diana Pastor y Fátima Yráyzoz