Sharmila: "Las personas que colaboran tienen cada vez más interés en conocer la evolución de los niños y niñas apadrinad@s”

  • Sharmila forma parte del equipo de traductoras del Programa de Apadrinamiento de la FVF

Sharmila es una de las 46 traductoras que conforman el Departamento de Apadrinamiento de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) en Anantapur. En el 2001, Sharmila, con  30 años y dos hijas, se propuso aprender un nuevo idioma, el español, con el propósito de optar a un puesto de traductora. “La mayoría de mis familiares no me apoyaban. Decían que a mi edad me resultaría muy difícil aprender un idioma nuevo. Sin embargo, le puse mucho empeño, estudié mucho y logré ser la primera de mi clase”, cuenta orgullosa. Primero trabajó durante varios años como coordinadora de los talleres de artesanía hasta conseguir años más tarde una plaza en el Departamento de Apadrinamiento. Sus principales tareas son la traducción al español de las cartas que los niños y niñas apadrinadas les envían a sus padrinos y acompañar a los centenares de personas que se trasladan cada año hasta Anantapur para conocer de primera mano el trabajo de la FVF en terreno.
 
¿Como fue el cambio de responsable de los talleres a traductora?
 
Para mí fue un ascenso porque me encanta la traducción y aproveché la oportunidad de trabajar en lo que más me gusta. Actualmente me encargo de transcribir las cartas que se escriben los niños y sus padrinos, del telugu al español y viceversa. Además, desde 2007, coordino las visitas que realizan los padrinos a sus niñas y niños apadrinados. Una labor muy importante ya que la mayoría de los padrinos y madrinas se han hecho miles de kilómetros para conocer a su apadrinado.  Considero que nuestra labor es una de las más importantes. Somos la cara de la Fundación en la India.
 
¿En qué consisten esas visitas?
 
Cualquier persona que tenga un niño o niña apadrinada puede viajar hasta la sede de la FVF en Anantapur e ir a conocerle a él y a su familia, visitar el pueblo donde vive, su entorno, su rutina… La Fundación se encarga de organizar  estas visitas y yo suelo acompañarles. Además suelo llevarles también a conocer el resto de los proyectos de la organización.
 
¿Te gusta este trabajo?
 
Me gusta mucho porque me permite conocer a mucha gente al tiempo que difundo información sobre la labor de la Fundación en los diferentes sectores: sanidad, educación, hábitat, ecología, discapacidad, vivienda y mujeres. Al principio me costaba mucho porque me preocupaba equivocarme. Sin embargo, ahora que conozco más a fondo todas las áreas de la FVF y domino la lengua disfruto mucho y es un honor poder compartirlo con los padrinos y madrinas. Además, ser guía y traductora me ha hecho cambiar mucho. Ahora tengo más confianza en mí misma.
 
¿Este trabajo ha cambiado en algo tu vida?
 
La ha cambiado a mejor porque gracias a estas visitas, saliendo a terreno, hablando con gente de otros países, me siento una mujer más segura. Este trabajo ha logrado hacer grandes cambios en mi vida. Tengo independencia económica y, lo más importante, confío mucho más en mí misma. Antes de trabajar en la FVF era una persona muy tímida. Sin embargo, ahora que he alcanzado un buen nivel profesional, disfruto mucho del trabajo sobre todo de poder compartir experiencias con los centenares de  padrinos que nos visitan desde muchos rincones de España y de otros países. A nivel personal, ya no tengo miedo de ir sola a ningún sitio. Me he convertido en  una mujer valiente, algo que noto a diario. Recuerdo que mi primera visita la hice sola y estaba muy nerviosa, había muchos niños que visitar, pero todo salió bien. Este trabajo tiene muchas ventajas, y el sentirme a gusto con lo que hago es una de ellas.
 
¿Cuáles son tus planes de futuro?
 
Me gustaría seguir trabajando de traductora, tanto de cartas como en las visitas. En los últimos diez años, hemos registrado un aumento claro del número de padrinos o madrinas que deciden venir a conocer la Fundación. Si antes realizábamos unas seis guías al año, en la actualidad llegamos hacer más de veinte. Creo que cada vez hay más interés por los niños apadrinados, por sus vidas y por ver como reciben la ayuda de la Fundación, y esto, me llena de orgullo.
 
 
Texto: Bárbara Delgado  y Fátima Yráyzoz