Blog

Aina Valldaura
Aina Valldaura
20.06.2018
La Fundación

−¿Quieres que cerremos la puerta?

−No, mejor no, sino los vecinos sospechan y se pondrán a escuchar por detrás.

Nos encontramos en una casa de poco más de 20 metros cuadrados en el barrio de la seda de Hindupur, una pequeña ciudad fronteriza entre los estados de Karnataka y Andhra Pradesh, en el sur de la India. La vivienda tiene una sola habitación y una sola cama que comparten Lakshmi* (38) y Sadiq* (42) con sus dos hijos, Preeti* (15) y Praveen* (18). Viven de alquiler desde hace años. Cuatro cazos y un armario son los únicos elementos que destacan en la habitación. Los cuatro se dedican a la producción de hilos de seda.

Son las 11 de la mañana. Lakshmi y su marido esperan a Mina Kumar, la trabajadora social de la Fundación Vicente Ferrer, quien les visita mensualmente desde que les diagnosticaron VIH a ella y a su marido. El objetivo es asegurarse de que se toman la medicación, chequear su estadode salud y responder a sus dudas.

Lakshmi contrajo el VIH a través de su marido hace seis años. De esa época no quiere hablar. Sólo dos palabras son necesarias para describirnos como lo vivió. Lloros e incomprensión. “Por lo menos mi marido se infectó después de que tuvimos hijos y ellos no lo tienen que sufrir”, se resigna.

El marido se encuentra a su lado durante la visita, pero entre ellos no hay contacto, ni cariño, ni una mirada. Aunque siguen juntos. “¿Qué opción tenía? ¿Divorciarme? ¿Con dos hijos y el VIH? En la India el divorcio no es una opción”, cuenta Lakshmi cuando su marido sale de la habitación. Su hija menor, de 15 años, no está infectada y desconoce el estado de salud de sus padres. La conversación se detiene cuando la menor entra en la casa. Pasamos a otros temas. La educación, las condiciones de trabajo, la comida…

Ana Belén Cañaveras
18.06.2018
La Fundación

Cuando entrabas en la oficina de Vicente Ferrer, en el campus de la Fundación en Anantapur, uno de los objetos que sobresalían de su abarrotada mesa de trabajo era la figura que recibió con el Premio Quijote Universal dos años antes de fallecer. Solía decir Vicente que este humilde reconocimiento era el que más le gustaba y el que le hacía especial ilusión.

El diccionario recoge que un Quijote es una persona que, como el héroe cervantino, antepone sus ideales a su conveniencia y obra de forma desinteresada y comprometida en defensa de causas que considera justas. El  premio, concedido por la asociación "Los Amigos del Molino" del pueblo conquense de Mota del Cuervo, casa muy bien con la personalidad de Vicente Ferrer, que luchó desde el principio contra grandes gigantes de injusticia en el sur de la India: la pobreza extrema y la discriminación. 

 Siempre estuvo dispuesto a luchar por un ideal supuestamente inalcanzable y él mismo afirmaba que su trabajo consistía en conseguir sueños imposibles.

Su “lanza” era un paraguas negro que lo protegía del sol abrasador de Anantapur. Siempre estuvo dispuesto a luchar por un ideal supuestamente inalcanzable y él mismo afirmaba que su trabajo consistía en conseguir sueños imposibles. De pequeño había leído libros de caballería e historias de héroes que se dedicaban a perseguir un ideal. También llegó a aprenderse algunos fragmentos de la obra cervantina.

Su energía y agudeza son rasgos comunes que compartía con las gentes de la Mancha. Curtidas, en muchos casos, por circunstancias adversas y un clima áspero, conservan un humor muy particular. Vicente Ferrer destacaba siempre el valor del sentido del humor. “El humor y la risa dan significado a la existencia y a todas las cosas de la vida. Sin humor no se podría vivir. La risa acalla el sufrimiento”.

Malla Reddy
Malla Reddy
14.06.2018
La Fundación

La sequía afecta cada año a cerca de 600.000 campesinos en el distrito de Anantapur, de los cuales, un 90% pertenecen a los grupos sociales más desfavorecidos y en mayor riesgo de exclusión. Las deudas y las migraciones se han convertido en parte de la realidad social de muchas familias, y es que en esta zona. En los últimos 20 años, solo en dos hemos tenido cosechas normales, 18 han estado afectadas por la sequía.

El cambio climático, una realidad innegable, no ha hecho más que empeorar una ya de por sí crítica situación y hacer más latente la amenaza de desertificación.  Cada año hay pozos que se secan y los acuíferos están llegando al límite de su explotación.

Los episodios de lluvias extremas se han intensificado al tiempo que el cómputo de precipitaciones ha bajado de 25 a 15 en un año, alcanzando los 45 días seguidos sin una gota en la época de cosechas. Cabe recordar que este mismo año la India ha sido declarada el país más vulnerable a las consecuencias del cambio climático en el ránking del banco HSBC.

Lo que hoy en día estamos viviendo en Anantapur es solo uno de los múltiples ejemplos que se están sucediendo por todo el país.

Cada gota cuenta

Las medidas para conservar el agua y una gestión eficiente de los recursos naturales es la llave del desarrollo sostenible. La desertificación no es solo un problema para el medio ambiente, sino para el modelo de vida de millones de personas y su seguridad alimentaria.

 

La falta de agua va ligada casi siempre al endeudamiento de las familias

Joaquín García
07.06.2018
La Fundación

La India es un país de grandes contrastes, recuerdo la sonrisa y alegría que la madre y la abuela de Suma expresaban el día que les dimos de alta. Vino una mañana muy temprano a urgencias, mientras yo estaba de guardia, casi inconsciente. Nada más llegar, el personal de enfermería inició los cuidados inmediatos y nosotros continuamos con la reanimación. Al parecer le había picado una serpiente mientras iba al baño, los efectos paralizantes empezaron a notarse cuando la niña se despertó para ir al colegio. No llegó al colegio ese día, pero tras una semana y media ingresada en la unidad de cuidados intensivos y la planta de pediatría de nuestro hospital, pudo irse de nuevo con su inmensa cartera colgada a la espalda y la sonrisa en la cara.

Carmen Gutiérrez
31.05.2018
La Fundación

Llegué a la Fundación Vicente Ferrer (FVF) en abril del 2016 con más de 40 años de experiencia en docencia en la mochila. Hay quien piensa que después de tantos años de experiencia son pocas las cosas que a una le sorprenden, pero nada más lejos de la realidad. Mi estancia como profesora de francés de la Escuela Profesional de Idiomas de la FVF, me ha demostrado todo lo contrario. Después de dos años como voluntaria, aquí estoy y aquí me quedo. Llena de la misma ilusión con la que aterricé a esta magnética y sorprendente ciudad del sur de la India llamada Anantapur.


Conocí este proyecto un poco por casualidad, como casi siempre pasan las grandes cosas en la vida. Era el mes de noviembre de 2015, y en ese momento estaba trabajando como jefa de estudios del nocturno y profesora de francés de un instituto de Granada. Estaba pensando ya en jubilarme cuando recibí una carta de la asociación de profesores de francés, Ando-Galia (Andalucía y la Galia), en la que la coordinadora del proyecto de Lenguas Extranjeras de la FVF, nos expresaba la necesidad de encontrar profesores de la lengua de Molière y de Goethe para un proyecto creado en 2012: La Escuela Profesional. En ese momento proyecto estaba apenas despegando.


La carta decía que era una experiencia única, que el alumnado estaba muy motivado. Eran jóvenes universitarios que entraban en esta escuela con el objetivo de conseguir un nivel B1 en una lengua extranjera, así como mejorar sus conocimientos de inglés e informática. Partían de cero y el objetivo era encontrar un buen empleo para estos graduados. El reto me pareció grande pero no inalcanzable.

Arancha Alvear
24.05.2018
La Fundación

Nunca olvidaré la energía con la que me recibieron aquella primera tarde que pasé junto a los casi 60 alumnos de la primera escuela de Educación Inclusiva en sus antiguas instalaciones. Era muy importante que fueran ellos mismos los que me enseñaran dónde y cómo vivían y estudiaban.


Aquel día, a pesar de carecer de un lenguaje verbal común para comunicarnos, me bastaron un par de gestos por su parte, seguidos de un par de preguntas retóricas en mi cabeza, para empezar a comprender lo que estaba sucediendo. Así percibí que ciertos elementos básicos arquitectónicos, como la encimera de un lavabo, estaban funcionando de forma negativa, impidiendo el desarrollo de los menores. No es que los niños no sepan cómo hay que lavarse las manos, sino que las barreras arquitectónicas se lo estaban poniendo difícil.


En una escuela de Educación Inclusiva vale todo. Cuando llegué a Anantapur, en 2016, había muchos niños y niñas con discapacidad visual, pero esto no tiene porqué seguir siendo así en los próximos años. Los usuarios cambiarán, y también lo harán sus necesidades. La India rural aún no puede presumir de contar con aldeas inclusivas, aunque como apunta el Banco Mundial, tres cuartas partes de las personas con discapacidad que viven en la India habitan fuera de las grandes ciudades.


Por eso, el reto educativo dirigido a este colectivo vulnerable consiste en formar a los menores para que cuando dejen la escuela, sean capaces de enfrentarse a la realidad que les espera, y ser autosuficientes.


En eso estamos trabajando el equipo de arquitectos de la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur, en cumplir con el fin de que la arquitectura que les rodea sea una herramienta que favorezca su desarrollo.

Dr.Y.Balasubbaiah
17.05.2018
La Fundación

India tiene 1 millón de doctores de medicina moderna para tratar a una población de 1.300 millones de personas. De ellos, solo 110.000 trabajan en el sector de Salud Pública, el mismo que da servicio a 900 millones de personas que viven en las zonas rurales, según datos del National Health Profile 2017, publicado por el Gobierno de la India. Datos de los que se deduce que son muchas las personas que tienen dificultades para  acceder  a una atención sanitaria adecuada.


Empecé a trabajar como ginecólogo hace más de 14 años. Primero en el hospital de Kuderu, el primero que puso en marcha Vicente Ferrer,  y más tarde en el hospital de Kalyandurg, además de coordinar la red de hospitales rurales que tiene la FVF, con Bathalapalli como principal centro de salud.


Nuestros pacientes son de zonas rurales, familias de campesinos con muy pocos recursos. Para muchos de ellos ir al hospital es dejar de ganar un día de salario. Sin embargo, es enorme el cambio de mentalidad que hemos vivido durante los últimos años respecto a la conciencia sanitaria de la población.


Hoy la mayoría de las mujeres prefieren ir al hospital para dar a luz,  y muchas familias están dispuestas a pedir un préstamo, aunque en a menudo les lleva a la banca rota, para pagar el tratamiento en un hospital privado de ciudades como Bangalore o Hyderabad. El valor de la vida ha cambiado, y su toma de conciencia también. ¿Por qué ellos deben morir de enfermedades que para otros son fácilmente curables?

Rocío Luque
09.05.2018
La Fundación

                                                                                                                                    ©María Hortelano

Este 12 de mayo se celebra el Día Mundial del Comercio Justo, iniciativa de la WFTO (Organización Mundial del Comercio Justo, por sus siglas en inglés) que reclama este movimiento como una contribución tangible a la lucha contra la pobreza, la explotación laboral y el cambio climático. El comercio justo se identifica un modelo de negocio que rescata los valores humanistas, apostando por un desarrollo sostenible.

 

Durante este día podremos acudir a múltiples eventos y actividades que celebran este movimiento basado en los principios éticos del comercio. Disfrutaré de estas actividades, pero no podré evitar tener mi cabeza a más de 10.000 kilómetros de distancia, concretamente en la India. Para mí este día no solamente significa una apuesta por el cambio en el tipo de consumo sino también un paso lleno de esperanza hacia el progreso y el desarrollo que asegura las necesidades de muchas vidas, entre ellas, las de más de trescientas hermosas y valientes mujeres con las que trabajo en la India rural.

 

"El proyecto de comercio justo de la Fundación da una oportunidad a quienes sufren discriminación por partida triple: mujeres, de castas bajas y con discapacidad”

 

Lorena Guerrero
08.05.2018
Madrid, Castilla La Mancha, Castilla y León

Moncho Ferrer visitó a finales de abril varias ciudades españolas para contarnos en distintos encuentros su experiencia como director de Programas de la Fundación Vicente Ferrer en la India. El hijo de Vicente Ferrer se reconoce indio, nació en Anantapur y sabe de primera mano lo que es tener un color de piel distinto, paradójicamente por ser blanco. Viajamos en el tiempo a través de fotos de la infancia de Moncho, “el salvaje de Anantapur”, como lo llamaba su padre cuando era un niño. Moncho recuerda que en aquella época ningún niño de Anantapur estaba escolarizado. Ahora todos tienen acceso a la educación y a la sanidad. Su padre decía que había que construir una red para que nadie escapara, y gracias a la Fundación Vicente Ferrer esa red ya existe. Una red de hospitales, de colegios, una red que une a mujeres, y una red a través del deporte, porque en el único sitio donde no hay injusticias, desigualdades o castas es en el campo de juego.


La Fundación va a enseñar a 45 chicas idiomas e informática durante un año. Moncho cuenta: “Cuando preguntas a las chicas qué harán con lo que ganen cuando trabajen, ellas dicen que quieren construir una casa para sus padres, pero cuando empiezan a trabajar el primer sueldo suelen llevarlo a la FVF y donarlo, para que otra persona pueda alcanzar lo que ellas han logrado. Nuestro sueño es que esto ocurra en toda la India.“ Costó años convencer de que la educación era fundamental. Hoy el 100% de los niños de las zonas de actuación de la FVF han estudiado educación primaria, 70% secundaria, miles de jóvenes han cursado estudios superiores, y más de una decena estudian en las mejores escuelas de medicina.

Judit Algueró
30.04.2018
La Fundación

Hija de un oficial del Ejército indio y de una maestra, Srishti Bakshi dice haber crecido en una burbuja ajena a la violencia que sufren muchas mujeres de la India.

Antes de convertirse en activista, Srishti era ejecutiva de marketing en una gran empresa en Hong Kong, donde vivió durante los últimos cinco años con su marido. A pesar de su éxito profesional, y de su independencia y empoderamiento personal, su entorno le recordaba constantemente que procedía de unos de los peores países para nacer mujer.

“Viajaba a Japón o Australia, y las sobremesas ordinarias se convertían en debates. Solía compartir datos con los comensales, mi experiencia personal, para luego perder la batalla al día siguiente con nuevas noticias sobre casos de violencia de género en la India”, me cuenta Bakshi.

El punto de inflexión fue el caso de la violación en grupo de la carretera nacional 91. Una familia viajaba en coche cuando fueron asaltados por una banda que agredió sexualmente a la madre y la hija, frente a la impotencia del resto de los familiares.

La indignación le hizo a Sristhi crear CrossBow Miles, una pequeña organización con un gran objetivo: establecer alianzas entre organizaciones no gubernamentales y el sector corporativo para empoderar a las mujeres de la India.

Páginas

Suscribirse a

"Desde la Fundación Vicente Ferrer siempre hemos notado vuestra cercanía, pero queremos aproximarnos todavía más. Por eso ponemos en marcha una sección de blogs para trasladar directamente nuestros mensajes, nuestros proyectos, contar a la sociedad lo que hemos hecho desde hace 45 años y los retos que quedan por abordar. Queremos, fomentar en las nuevas generaciones el espíritu de la solidaridad, contribuir a expandir su mirada, en ocasiones condicionada por las constantes  propuestas consumistas y por un cierto conformismo social."

Anna Ferrer

Autores

Ana Pastor
Reconocida periodista que destaca por su compromiso social.
Rosa Maria Calaf
Rosa María Calaf Solé es una periodista española y antigua corresponsal de RTVE
Moncho Ferrer
Director de Programas de la Fundación Vicente Ferrer
Jordi Folgado
Director general de la Fundación Vicente Ferrer
Anna Ferrer
Presidenta de la Fundación Vicente Ferrer.
Maria Valles
Ex Directora de Gestión Externa en la Fundación Vicente Ferrer.