Blog

Carla Fibla
25.09.2018
La Fundación

En Anantapur no existió un lenguaje de signos oficial hasta el año 2000, y las personas con discapacidad auditiva formaban parte de una comunidad aislada. Muchas familias no se percataban de que sus hijos o hijas no podían escucharles hasta que no cumplían los dos o tres años, y los menores no accedían a un audífono hasta pasados los 6 años, cuando las áreas del lenguaje en el cerebro ya están estructuradas, y es complicado estimularlas.

"Mi familia era muy pobre y siempre faltaba comida. No se dieron cuenta de que no oía hasta que cumplí cinco años", explica Mónica a través de su profesor que interpreta la lengua de signos. En la India rural las elevadas tasas de discapacidad se deben a la pobreza, la falta de cuidado prenatal, la malnutrición o las condiciones extremas de la vida en el campo.

El proceso ha sido largo, primero los trabajadores del sector Personas con Discapacidad de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) detectaron que en el lenguaje de signos en el que se comunicaban los niños de las aldeas, sólo el 70% coincidía, quedando muchas palabras y expresiones limitadas a una zona porque no se había planteado la unificación del lenguaje de signos en telugu (lengua que comparten las poblaciones de los estados de Andra Pradesh y Telangana).

Después, el intenso trabajo de la unidad de Lengua de Signos de la FVF hizo que la integración en la sociedad de las personas con problemas auditivos se realizara incluso a través de un programa cultural en el que las alumnas hacen bailes populares, cambiando de movimiento al ritmo de las luces de colores que les indican hacia qué lado deben girar. Una práctica con la que mejoran su integración y autoestima.

Chandrasekhar Naidu
07.09.2018
La Fundación

Este 8 de septiembre es el Día Mundial de la Alfabetización, una jornada que persigue concienciar sobre la importancia de saber leer y escribir. Son muchas las cosas que podría decir en un día como este, pero creo que una historia puede ser la mejor forma de expresar lo que supone este reto en el sur de la India.

Esta es la historia de Adhilakshmi. Cuando la conocí tenía poco más de 10 años e ir al colegio era una pelea constante con su padre. En esa época yo era coordinador de área del Sector Educación de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Día tras día, la niña se presentaba en el colegio, y día tras día, su padre acudía y la sacaba de allí. Él no entendía por qué su hija debía aprender a leer y escribir.  La única ocupación que tenía prevista para ella era trabajar en el campo, casarse y tener una familia. Eso era lo que había visto hacer a las mujeres durante toda su vida. 

Sin embargo, Adhilakshmi contó con dos grandes aliados: su hermano mayor y un profesor de la FVF que vive en su pueblo. Fue este último el que se presentaba constantemente en casa de la familia para convencer a los padres de la importancia de saber leer y escribir. Esa niña podía tener un futuro distinto.

Finalmente, Adhilakshmi, con mucho tesón y no pocas peleas, lo logró ir a la escuela, y hoy es la directora de la Biblioteca Pública de Anantapur. No solo terminó su educación Secundaria, sino que es graduada en Biblioteconomía, Desarrollo Rural, Filosofía y Teología, además de tener un doctorado.

Silvia García
Silvia García
30.08.2018
La Fundación

Cuesta ponerse a resumir lo que ha sido tu trabajo y en definitiva tu vida durante un período tan largo. Me preparo un cafelito, me siento y me traslado mentalmente al IDT -proyecto de comercio justo de la Fundación Vicente Ferrer- que conocí nada más llegar y al IDT que dejo estos días. Hemos avanzado mucho y en muy poco tiempo, lo que me hace pensar que el esfuerzo ha merecido la pena. 

Con muy pocos recursos hemos conseguido mucho. Hemos sido capaces de entrar como miembros definitivos de la Organización Mundial de Comercio Justo y hacer un proyecto de artesanías sostenible que ha mejorado sustancialmente la vida de más de 300 mujeres con discapacidad.

He trabajado como coordinadora de artesanías y comercio justo de la Fundación Vicente Ferrer en India durante 3 años y medio y, a pesar de ser un trabajo precioso, no ha sido nada fácil. Tengo la sensación de que siempre queremos cambiar las cosas, que todo vaya mejor y más rápido, dejar nuestra huella. Pero a la que llegas a Anantapur enseguida te das cuenta de que todo aquí tiene su ritmo, sus plazos, su forma y su lógica.

Hemos sido capaces de entrar como miembros definitivos en la Organización Mundial de Comercio Justo, mejorando la vida de más de 300 mujeres

Desde el principio tuve muy claro que para poder aportar algo, lo primero que tenía que hacer era desaprender mi propia manera de hacer las cosas y poner mucha atención en cómo realiza su trabajo las personas de aquí. Bajo mi punto de vista, solo entendiendo su forma de procesar la información y de actuar, iba a ser capaz de hacer pequeñas mejoras.

Mi labor parecía más la de una cirujana que meticulosamente va diseccionando por partes a un paciente que la de una economista. Desgrané cada una de las áreas hasta poder entender qué hacía falta. El resto del trabajo y lo que faltaba por venir se convirtió en un gran reto.

Mercè Leonhardt
10.08.2018
La Fundación

Hace nueve años que iniciamos el programa de Early Intervention o Atención Temprana para bebés y niños con posibles dificultades en los primeros años de vida.

La primera vez que llegamos a Anantapur sabíamos que un recién nacido con discapacidad tenía pocas probabilidades de vida, porque podía morir no solo por su fragilidad, sino porque la sociedad india lo condenaba en la mayoría de casos a perecer, fuera por desnutrición o por “accidentes” que le pudieran ocurrir.

Nuestro primer encuentro con Vicente Ferrer fue muy interesante porque él ya intuía la necesidad de cuidar de forma específica a los más pequeños, y era consciente de que para lograrlo había que crear un programa de atención que les ayudara a disminuir las consecuencias y riesgos derivados de sus discapacidades así como, en lo posible, hacer esfuerzos para prevenir la discapacidad. Cuando terminamos nuestra conversación se dirigió a Ferràn, mi esposo, y le dijo: “Ya puedes cuidarla bien”. En sus ojos se podía leer la ilusión en un futuro mejor, basado en el nuevo programa que se le presentaba.

Iniciamos cursos durante un mes con una veintena de personas, casi en su totalidad hombres (algo que ya resultó extraño, porque en nuestro país las profesionales que trabajan en Atención Temprana son casi siempre mujeres), con el objetivo de identificar desde la edad más temprana del niño la parálisis cerebral y distintos déficits sensoriales como ceguera y sordera.

Un recién nacido con discapacidad tenía pocas probabilidades de vida, por su fragilidad, o por “accidentes”

Lawla Zulekha Islam
Lawla Zulekha Islam
08.08.2018
La Fundación

“Mi política es la acción: para hacer frente a los problemas hay que actuar sobre las causas”, decía Vicente Ferrer. En la India, el número de personas con discapacidad oscila entre el 5% y el 8% de la población, según un informe del Banco Mundial. De ellos un 35.29%  son  niños. Únicamente un 1% de esos niños tiene acceso al colegio y se estima que un 80% no pasará de los 40 años. El 69% de este colectivo vive en zonas rurales, como el estado de Andhra Pradesh. Ante estos datos, resulta obvio que una actuación rápida es indispensable.

Estudios recientes han demostrado que la estimulación sensorial durante los primeros años de vida de un niño “en riesgo” o “con necesidades especiales” ayuda a activar las partes dañadas del cerebro, y por tanto detecta retrasos o dificultades en el desarrollo y el crecimiento al tiempo que disminuye las complicaciones derivadas de minusvalías ya diagnosticadas. Entre los años 2000 y 2009, la Fundación Vicente Ferrer (FVF) puso en marcha el Programa de Identificación y Atención Temprana. En la actualidad, se realizan 63 encuentros mensuales en distintas regiones de Andhra Pradesh; y una combinación de pediatras, fisioterapeutas y educadores proporcionan servicios de apoyo a más de 450 niños y a su entorno familiar.

 

Marta García
26.07.2018
La Fundación

Trabajar en la India, en un entorno rural y con personas con discapacidad no es tarea fácil. Son muchos retos diarios, como el idioma, las antiguas y arraigadas tradiciones o las duras condiciones de vida. Pero, sin duda, el desafío más potente es la discriminación.

En el caso de las personas con discapacidad viene marcada por la imposibilidad que experimentan al no ser capaces de ayudar económicamente en sus aldeas o a sus familias. Recuerdo una frase que escuche nada más llegar, y que le dio sentido a mi estancia y trabajo en la India: “Aquí, si no puedes ayudar en casa, te conviertes en una difícil carga que mantener”.

Desde el Proyecto de Capacitación Profesional de la Fundación Vicente Ferrer (FVF), conocido como Vocational Training, proporcionamos a los 36 chicos y 34 chicas (de entre 11 y 25 años) con discapacidad intelectual, actividades para potenciar sus habilidades, mejorar sus capacidades psíquicas y físicas, y sobre todo intentar que ganen autonomía para que se integren en sus comunidades.

Hacemos talleres de cocina, yute, mantenimiento, lavandería, clases de baile…, pero el que me parece más interesante es el taller de huerto y ganadería. Mí día en la India consiste en pasar horas bajo el cálido sol de Kanekal, rodeada de tomates, judías, berenjenas, especias de mil sabores, vacas y búfalos. En lo personal, estoy convencida de que me ofrece una enriquecedora interacción cultural con la India más profunda y auténtica. Mi trabajo en la India es un aprendizaje constante, una experiencia apasionante. Llegué con la idea de enseñar, y siempre acabamos aprendiendo.

 

Vicente Lozano de Luaces
Vicente Lozano de Luaces
05.07.2018
La Fundación

Hace décadas que  soy el coordinador de Odontología de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Mi labor y la de mis compañeros sanitarios, se ha centrado en diagnosticar y tratar las patologías orales que presentan los pacientes que hemos visitado, en los servicios de odontología de los  hospitales de Kanekal y Bathalapalli.


En nuestro Dental Office (Servicio de Odontología) de Kanekal tratamos a una media de 56 pacientes al día, y en el de Bathalapalli, a otros entre 35 y 40 pacientes diarios. Poseemos todos los medios a nuestro alcance, tanto para el diagnóstico como para los tratamientos orales, y la FVF no ha escatimado en recursos para obtenerlos. Damos gran importancia al diagnóstico clínico y a la observación de los tejidos blandos orales, ya que las castas bajas (dálits y grupos tribales), al ser en su mayoría masticadores de "betel y tabaco", pueden presentar tumores malignos. Además, consideramos que la profilaxis y prevención oral son básicas. Por ello, recorremos las aldeas apartadas con las Brigadas Rurales organizadas por la FVF y la ONG española, Dentistas Sin Fronteras.


En esas zonas, alejadas de la civilización y prácticamente sin recursos, nos esperan para que hagamos la visita, les diagnostiquemos y se realice la operatoria oportuna. Hay días, que entre 15 licenciados en odontología, tratamos una media de 350 pacientes. El record lo ostentamos en agosto del 2008, cuando atendimos en un día a 530 pacientes.  Vicente Ferrer, que aún vivía, fue testigo de ello. Nos quería y cuidaba mucho.

 

Aina Valldaura
Aina Valldaura
20.06.2018
La Fundación

−¿Quieres que cerremos la puerta?

−No, mejor no, sino los vecinos sospechan y se pondrán a escuchar por detrás.

Nos encontramos en una casa de poco más de 20 metros cuadrados en el barrio de la seda de Hindupur, una pequeña ciudad fronteriza entre los estados de Karnataka y Andhra Pradesh, en el sur de la India. La vivienda tiene una sola habitación y una sola cama que comparten Lakshmi* (38) y Sadiq* (42) con sus dos hijos, Preeti* (15) y Praveen* (18). Viven de alquiler desde hace años. Cuatro cazos y un armario son los únicos elementos que destacan en la habitación. Los cuatro se dedican a la producción de hilos de seda.

Son las 11 de la mañana. Lakshmi y su marido esperan a Mina Kumar, la trabajadora social de la Fundación Vicente Ferrer, quien les visita mensualmente desde que les diagnosticaron VIH a ella y a su marido. El objetivo es asegurarse de que se toman la medicación, chequear su estadode salud y responder a sus dudas.

Lakshmi contrajo el VIH a través de su marido hace seis años. De esa época no quiere hablar. Sólo dos palabras son necesarias para describirnos como lo vivió. Lloros e incomprensión. “Por lo menos mi marido se infectó después de que tuvimos hijos y ellos no lo tienen que sufrir”, se resigna.

El marido se encuentra a su lado durante la visita, pero entre ellos no hay contacto, ni cariño, ni una mirada. Aunque siguen juntos. “¿Qué opción tenía? ¿Divorciarme? ¿Con dos hijos y el VIH? En la India el divorcio no es una opción”, cuenta Lakshmi cuando su marido sale de la habitación. Su hija menor, de 15 años, no está infectada y desconoce el estado de salud de sus padres. La conversación se detiene cuando la menor entra en la casa. Pasamos a otros temas. La educación, las condiciones de trabajo, la comida…

Ana Belén Cañaveras
18.06.2018
La Fundación

Cuando entrabas en la oficina de Vicente Ferrer, en el campus de la Fundación en Anantapur, uno de los objetos que sobresalían de su abarrotada mesa de trabajo era la figura que recibió con el Premio Quijote Universal dos años antes de fallecer. Solía decir Vicente que este humilde reconocimiento era el que más le gustaba y el que le hacía especial ilusión.

El diccionario recoge que un Quijote es una persona que, como el héroe cervantino, antepone sus ideales a su conveniencia y obra de forma desinteresada y comprometida en defensa de causas que considera justas. El  premio, concedido por la asociación "Los Amigos del Molino" del pueblo conquense de Mota del Cuervo, casa muy bien con la personalidad de Vicente Ferrer, que luchó desde el principio contra grandes gigantes de injusticia en el sur de la India: la pobreza extrema y la discriminación. 

 Siempre estuvo dispuesto a luchar por un ideal supuestamente inalcanzable y él mismo afirmaba que su trabajo consistía en conseguir sueños imposibles.

Su “lanza” era un paraguas negro que lo protegía del sol abrasador de Anantapur. Siempre estuvo dispuesto a luchar por un ideal supuestamente inalcanzable y él mismo afirmaba que su trabajo consistía en conseguir sueños imposibles. De pequeño había leído libros de caballería e historias de héroes que se dedicaban a perseguir un ideal. También llegó a aprenderse algunos fragmentos de la obra cervantina.

Su energía y agudeza son rasgos comunes que compartía con las gentes de la Mancha. Curtidas, en muchos casos, por circunstancias adversas y un clima áspero, conservan un humor muy particular. Vicente Ferrer destacaba siempre el valor del sentido del humor. “El humor y la risa dan significado a la existencia y a todas las cosas de la vida. Sin humor no se podría vivir. La risa acalla el sufrimiento”.

Malla Reddy
Malla Reddy
14.06.2018
La Fundación

La sequía afecta cada año a cerca de 600.000 campesinos en el distrito de Anantapur, de los cuales, un 90% pertenecen a los grupos sociales más desfavorecidos y en mayor riesgo de exclusión. Las deudas y las migraciones se han convertido en parte de la realidad social de muchas familias, y es que en esta zona. En los últimos 20 años, solo en dos hemos tenido cosechas normales, 18 han estado afectadas por la sequía.

El cambio climático, una realidad innegable, no ha hecho más que empeorar una ya de por sí crítica situación y hacer más latente la amenaza de desertificación.  Cada año hay pozos que se secan y los acuíferos están llegando al límite de su explotación.

Los episodios de lluvias extremas se han intensificado al tiempo que el cómputo de precipitaciones ha bajado de 25 a 15 en un año, alcanzando los 45 días seguidos sin una gota en la época de cosechas. Cabe recordar que este mismo año la India ha sido declarada el país más vulnerable a las consecuencias del cambio climático en el ránking del banco HSBC.

Lo que hoy en día estamos viviendo en Anantapur es solo uno de los múltiples ejemplos que se están sucediendo por todo el país.

Cada gota cuenta

Las medidas para conservar el agua y una gestión eficiente de los recursos naturales es la llave del desarrollo sostenible. La desertificación no es solo un problema para el medio ambiente, sino para el modelo de vida de millones de personas y su seguridad alimentaria.

 

La falta de agua va ligada casi siempre al endeudamiento de las familias

Páginas

Suscribirse a

"Desde la Fundación Vicente Ferrer siempre hemos notado vuestra cercanía, pero queremos aproximarnos todavía más. Por eso ponemos en marcha una sección de blogs para trasladar directamente nuestros mensajes, nuestros proyectos, contar a la sociedad lo que hemos hecho desde hace 45 años y los retos que quedan por abordar. Queremos, fomentar en las nuevas generaciones el espíritu de la solidaridad, contribuir a expandir su mirada, en ocasiones condicionada por las constantes  propuestas consumistas y por un cierto conformismo social."

Anna Ferrer

Autores

Ana Pastor
Reconocida periodista que destaca por su compromiso social.
Rosa Maria Calaf
Rosa María Calaf Solé es una periodista española y antigua corresponsal de RTVE
Moncho Ferrer
Director de Programas de la Fundación Vicente Ferrer
Jordi Folgado
Director general de la Fundación Vicente Ferrer
Maria Valles
Ex Directora de Gestión Externa en la Fundación Vicente Ferrer.
Raquel Artiles
Periodista, especializada en los últimos años en el tercer sector.