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Carmen Gutiérrez
31.05.2018
La Fundación

Llegué a la Fundación Vicente Ferrer (FVF) en abril del 2016 con más de 40 años de experiencia en docencia en la mochila. Hay quien piensa que después de tantos años de experiencia son pocas las cosas que a una le sorprenden, pero nada más lejos de la realidad. Mi estancia como profesora de francés de la Escuela Profesional de Idiomas de la FVF, me ha demostrado todo lo contrario. Después de dos años como voluntaria, aquí estoy y aquí me quedo. Llena de la misma ilusión con la que aterricé a esta magnética y sorprendente ciudad del sur de la India llamada Anantapur.


Conocí este proyecto un poco por casualidad, como casi siempre pasan las grandes cosas en la vida. Era el mes de noviembre de 2015, y en ese momento estaba trabajando como jefa de estudios del nocturno y profesora de francés de un instituto de Granada. Estaba pensando ya en jubilarme cuando recibí una carta de la asociación de profesores de francés, Ando-Galia (Andalucía y la Galia), en la que la coordinadora del proyecto de Lenguas Extranjeras de la FVF, nos expresaba la necesidad de encontrar profesores de la lengua de Molière y de Goethe para un proyecto creado en 2012: La Escuela Profesional. En ese momento proyecto estaba apenas despegando.


La carta decía que era una experiencia única, que el alumnado estaba muy motivado. Eran jóvenes universitarios que entraban en esta escuela con el objetivo de conseguir un nivel B1 en una lengua extranjera, así como mejorar sus conocimientos de inglés e informática. Partían de cero y el objetivo era encontrar un buen empleo para estos graduados. El reto me pareció grande pero no inalcanzable.

Arancha Alvear
24.05.2018
La Fundación

Nunca olvidaré la energía con la que me recibieron aquella primera tarde que pasé junto a los casi 60 alumnos de la primera escuela de Educación Inclusiva en sus antiguas instalaciones. Era muy importante que fueran ellos mismos los que me enseñaran dónde y cómo vivían y estudiaban.


Aquel día, a pesar de carecer de un lenguaje verbal común para comunicarnos, me bastaron un par de gestos por su parte, seguidos de un par de preguntas retóricas en mi cabeza, para empezar a comprender lo que estaba sucediendo. Así percibí que ciertos elementos básicos arquitectónicos, como la encimera de un lavabo, estaban funcionando de forma negativa, impidiendo el desarrollo de los menores. No es que los niños no sepan cómo hay que lavarse las manos, sino que las barreras arquitectónicas se lo estaban poniendo difícil.


En una escuela de Educación Inclusiva vale todo. Cuando llegué a Anantapur, en 2016, había muchos niños y niñas con discapacidad visual, pero esto no tiene porqué seguir siendo así en los próximos años. Los usuarios cambiarán, y también lo harán sus necesidades. La India rural aún no puede presumir de contar con aldeas inclusivas, aunque como apunta el Banco Mundial, tres cuartas partes de las personas con discapacidad que viven en la India habitan fuera de las grandes ciudades.


Por eso, el reto educativo dirigido a este colectivo vulnerable consiste en formar a los menores para que cuando dejen la escuela, sean capaces de enfrentarse a la realidad que les espera, y ser autosuficientes.


En eso estamos trabajando el equipo de arquitectos de la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur, en cumplir con el fin de que la arquitectura que les rodea sea una herramienta que favorezca su desarrollo.

Dr.Y.Balasubbaiah
17.05.2018
La Fundación

India tiene 1 millón de doctores de medicina moderna para tratar a una población de 1.300 millones de personas. De ellos, solo 110.000 trabajan en el sector de Salud Pública, el mismo que da servicio a 900 millones de personas que viven en las zonas rurales, según datos del National Health Profile 2017, publicado por el Gobierno de la India. Datos de los que se deduce que son muchas las personas que tienen dificultades para  acceder  a una atención sanitaria adecuada.


Empecé a trabajar como ginecólogo hace más de 14 años. Primero en el hospital de Kuderu, el primero que puso en marcha Vicente Ferrer,  y más tarde en el hospital de Kalyandurg, además de coordinar la red de hospitales rurales que tiene la FVF, con Bathalapalli como principal centro de salud.


Nuestros pacientes son de zonas rurales, familias de campesinos con muy pocos recursos. Para muchos de ellos ir al hospital es dejar de ganar un día de salario. Sin embargo, es enorme el cambio de mentalidad que hemos vivido durante los últimos años respecto a la conciencia sanitaria de la población.


Hoy la mayoría de las mujeres prefieren ir al hospital para dar a luz,  y muchas familias están dispuestas a pedir un préstamo, aunque en a menudo les lleva a la banca rota, para pagar el tratamiento en un hospital privado de ciudades como Bangalore o Hyderabad. El valor de la vida ha cambiado, y su toma de conciencia también. ¿Por qué ellos deben morir de enfermedades que para otros son fácilmente curables?

Rocío Luque
09.05.2018
La Fundación

                                                                                                                                    ©María Hortelano

Este 12 de mayo se celebra el Día Mundial del Comercio Justo, iniciativa de la WFTO (Organización Mundial del Comercio Justo, por sus siglas en inglés) que reclama este movimiento como una contribución tangible a la lucha contra la pobreza, la explotación laboral y el cambio climático. El comercio justo se identifica un modelo de negocio que rescata los valores humanistas, apostando por un desarrollo sostenible.

 

Durante este día podremos acudir a múltiples eventos y actividades que celebran este movimiento basado en los principios éticos del comercio. Disfrutaré de estas actividades, pero no podré evitar tener mi cabeza a más de 10.000 kilómetros de distancia, concretamente en la India. Para mí este día no solamente significa una apuesta por el cambio en el tipo de consumo sino también un paso lleno de esperanza hacia el progreso y el desarrollo que asegura las necesidades de muchas vidas, entre ellas, las de más de trescientas hermosas y valientes mujeres con las que trabajo en la India rural.

 

"El proyecto de comercio justo de la Fundación da una oportunidad a quienes sufren discriminación por partida triple: mujeres, de castas bajas y con discapacidad”

 

Lorena Guerrero
08.05.2018
Madrid, Castilla La Mancha, Castilla y León

Moncho Ferrer visitó a finales de abril varias ciudades españolas para contarnos en distintos encuentros su experiencia como director de Programas de la Fundación Vicente Ferrer en la India. El hijo de Vicente Ferrer se reconoce indio, nació en Anantapur y sabe de primera mano lo que es tener un color de piel distinto, paradójicamente por ser blanco. Viajamos en el tiempo a través de fotos de la infancia de Moncho, “el salvaje de Anantapur”, como lo llamaba su padre cuando era un niño. Moncho recuerda que en aquella época ningún niño de Anantapur estaba escolarizado. Ahora todos tienen acceso a la educación y a la sanidad. Su padre decía que había que construir una red para que nadie escapara, y gracias a la Fundación Vicente Ferrer esa red ya existe. Una red de hospitales, de colegios, una red que une a mujeres, y una red a través del deporte, porque en el único sitio donde no hay injusticias, desigualdades o castas es en el campo de juego.


La Fundación va a enseñar a 45 chicas idiomas e informática durante un año. Moncho cuenta: “Cuando preguntas a las chicas qué harán con lo que ganen cuando trabajen, ellas dicen que quieren construir una casa para sus padres, pero cuando empiezan a trabajar el primer sueldo suelen llevarlo a la FVF y donarlo, para que otra persona pueda alcanzar lo que ellas han logrado. Nuestro sueño es que esto ocurra en toda la India.“ Costó años convencer de que la educación era fundamental. Hoy el 100% de los niños de las zonas de actuación de la FVF han estudiado educación primaria, 70% secundaria, miles de jóvenes han cursado estudios superiores, y más de una decena estudian en las mejores escuelas de medicina.

Judit Algueró
30.04.2018
La Fundación

Hija de un oficial del Ejército indio y de una maestra, Srishti Bakshi dice haber crecido en una burbuja ajena a la violencia que sufren muchas mujeres de la India.

Antes de convertirse en activista, Srishti era ejecutiva de marketing en una gran empresa en Hong Kong, donde vivió durante los últimos cinco años con su marido. A pesar de su éxito profesional, y de su independencia y empoderamiento personal, su entorno le recordaba constantemente que procedía de unos de los peores países para nacer mujer.

“Viajaba a Japón o Australia, y las sobremesas ordinarias se convertían en debates. Solía compartir datos con los comensales, mi experiencia personal, para luego perder la batalla al día siguiente con nuevas noticias sobre casos de violencia de género en la India”, me cuenta Bakshi.

El punto de inflexión fue el caso de la violación en grupo de la carretera nacional 91. Una familia viajaba en coche cuando fueron asaltados por una banda que agredió sexualmente a la madre y la hija, frente a la impotencia del resto de los familiares.

La indignación le hizo a Sristhi crear CrossBow Miles, una pequeña organización con un gran objetivo: establecer alianzas entre organizaciones no gubernamentales y el sector corporativo para empoderar a las mujeres de la India.

Sai Krishna Pulluru
11.04.2018
La Fundación

Durante toda mi vida he considerado el deporte una parte esencial de mi trayectoria personal y profesional, pues ha sido uno de los elementos, junto con otros, que ha contribuido a mi completo desarrollo y me ha permitido llegar a ser quien soy hoy. Le debo mucho al deporte. Siempre he creído que tiene el poder de “empujarte o hundirte” y esto depende en gran medida del entorno que construyamos para que los niños y jóvenes participen y tengan acceso al deporte.

Puede que suene utópico o incluso ingenuo, pero no tengo miedo a equivocarme cuando afirmo que he visto el efecto transformador del deporte, no solo para los más pequeños, sino para las familias y la comunidad en su conjunto. Ejemplo de ello es la Academia de Deportes de Anantapur, un proyecto que cuenta con siete programas deportivos: fútbol, críquet, hockey, tenis, judo, Special Olympics (para personas con discapacidad) y béisbol, además de los 120 clubs base y cinco centros regionales que ofrecen entrenamiento deportivo, refuerzo escolar y apoyo nutricional.

A través de este proyecto, apoyado por la Fundación Vicente Ferrer en el distrito de Anantapur, estamos trabajando para hacer del deporte una herramienta que ayude al desarrollo integral de los niños y niñas más desfavorecidos de la zona, y romper con los estereotipos de género, prevalentes en la sociedad india. Mi participación en estos programas no ha hecho más que aumentar mi interés y convicción acerca de que el deporte es un medio eficaz y poderoso para promover precisamente el cambio que buscamos, en favor de una sociedad más justa e igualitaria.

Moncho Ferrer
04.04.2018
Familia Ferrer

© Ramamohan/FVF

Kullayma nació con una discapacidad intelectual. Dos características la condenaban al olvido y a la marginación en su aldea del sur de la India: era mujer y tenía una discapacidad. Sin embargo, hoy es una joven de 19 años que durante un tiempo entrenó a compañeros y compañeras en el centro de entrenamiento Special Olympics de la Fundación Vicente Ferrer en Bathalapalli. Hoy en el centro hay 70 chicos y chicas con discapacidad intelectual que se preparan para competir en los Special Olympics de 2019 en Abu Dhabi. Son olimpiadas en las que participan 170 países y donde compiten personas tan capaces como Kullayama. Ella misma obtuvo una medalla de oro en la categoría de bádminton en las olimpiadas celebradas en Los Ángeles en 2015 y anteriormente había ganado cuatro oros en Australia en las pruebas de clasificación.

El éxito deportivo de Kullayma se tradujo inmediatamente en respeto y afecto de su entorno; demostró que los prejuicios no conducen a nada, que los límites los ponemos los demás y que una discapacidad es un obstáculo más, no el único, que confirma que sin dificultades tampoco hay superación.  Ahora los chicos y chicas del centro combinan los entrenamientos deportivos con programas de formación en talleres ocupacionales para lograr una especialidad profesional una vez culminen su etapa deportiva.

Raquel Artiles
26.01.2018
La Fundación

Hoy se celebra el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi, artífice de la independencia de la India y promotor de la integración social de las castas más bajas y el desarrollo de las zonas rurales. Su vida, como la de Vicente Ferrer, no puede separarse de su causa, que, en ambos casos, fue poner remedio a los sufrimientos, la discriminación y las injusticias.

 

Gandhi destacó por su revolución pacífica; Vicente Ferrer por su revolución silenciosa.

 

Sus proyectos de vida han dejado una huella que ha trascendido su propia existencia. Entre ambas figuras, hemos encontrado algunas coincidencias destacables.

 

1.-Testigos directos de las injusticias. Ambos vivieron una juventud marcada por acontecimientos históricos en los que fueron testigo de injusticias. Gandhi viajó a Sudáfrica para ejercer como abogado y allí sufrió la discriminación y el racismo contra los exiliados indios. Vicente Ferrer participó en los inicios de la Guerra Civil Española, pero se vio incapaz de manejar un arma y, según sus propias palabras, tuvo claro que “los héroes no se hacen en la guerra”.

 

2.-Paso a la acción. Gandhi instigó a sus compatriotas a desafiar el statu quo y a rebelarse pacíficamente contra leyes injustas. Vicente Ferrer fue expulsado de Maharastra, al norte de la India, porque lideró un movimiento de campesinos y jornaleros que se enfrentaron a los abusos de los terratenientes.

 

Juan Manuel Viera
17.01.2018
Galicia y Canarias

La III edición de la Anantapur Ultramaratón (AUM) está en su cuenta atrás; entre los días 19 y 26 de enero  todos los participantes viviremos unas jornadas muy intensas y emotivas.


Serán unos días en los que conoceremos en primera persona  las diferentes áreas de desarrollo  de la Fundación Vicente Ferrer (hábitat, sanidad, educación, ecología, personas con otras capacidades y mujeres) y viviremos dos  carreras con particularidades marcadas pero con un objetivo común que las hacen diferentes de cualquier otra: “Salvan y cambian vidas”.


La Ananpatur Comunity Runnning Day, donde los equipos de España nos uniremos a equipos de la India para hacer relevos  en parejas, es una prueba inclusiva y de encuentro. En esta carrera popular participarán equipos mixtos, deportistas del campus de la FVF, junto a personas con otras capacidades. Será una jornada en la que pretendemos tener mucha visibilidad al mostrar el espíritu de la AUM. Además, este año, al estar hermanados con el Maratón de Gran Canaria, que se celebra el mismo día (21 de enero), será todavía más especial porque conectaremos con imágenes la carrera popular de Anantapur, con el lugar donde empecé a pensar en que quería hacer una acción deportiva y solidaria que contribuyera a la labor de la FVF en el sur de la India.

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"Desde la Fundación Vicente Ferrer siempre hemos notado vuestra cercanía, pero queremos aproximarnos todavía más. Por eso ponemos en marcha una sección de blogs para trasladar directamente nuestros mensajes, nuestros proyectos, contar a la sociedad lo que hemos hecho desde hace 45 años y los retos que quedan por abordar. Queremos, fomentar en las nuevas generaciones el espíritu de la solidaridad, contribuir a expandir su mirada, en ocasiones condicionada por las constantes  propuestas consumistas y por un cierto conformismo social."

Anna Ferrer

Autores

Ana Pastor
Reconocida periodista que destaca por su compromiso social.
Rosa Maria Calaf
Rosa María Calaf Solé es una periodista española y antigua corresponsal de RTVE
Jordi Folgado
Director general de la Fundación Vicente Ferrer
Moncho Ferrer
Director de Programas de la Fundación Vicente Ferrer
Maria Valles
Ex Directora de Gestión Externa en la Fundación Vicente Ferrer.
Raquel Artiles
Periodista, especializada en los últimos años en el tercer sector.