‘Ammalara, akkalara randi, rarandi’: unidas contra la violencia machista

Mujeres unidas contra la violencia machista
© FVF / Bárbara Mompó

Shanthamma fue la primera mujer de su comarca en terminar décimo curso. En la India rural de los años 90, aquel hecho consiguió romper dos barreras: tener educación y no casarse antes de los 18. Shanthamma tiene claro que la educación es un puente hacia la igualdad y el respeto. “Solo si nosotras nos formamos y educamos a nuestras hijas, podremos prevenir la violencia machista, acabar con el tráfico de mujeres y poner fin a los matrimonios precoces”.

En el área de Kotacheru, Shanthamma modera una de las charlas de violencia contra las mujeres. Antes de empezar, las mujeres de la sala se levantan y cantan en coro “Ammalara, akkalara randi, rarandi” (“Madres y hermanas, uníos para erradicar la violencia”).

Shanthamma lleva 27 años trabajando en el Sector Mujeres y ha sido testimonio del cambio que los talleres de sensibilización han provocado tanto en hombres como en mujeres. Ahora los hombres ven que existimos, que estamos capacitadas para acceder a los mismos puestos. He luchado mucho por llegar hasta aquí y seguiré luchando por el futuro de mi hija”, cuenta.

Uno de los objetivos anuales es sensibilizar sobre la violencia contra las mujeres y prevenir los matrimonios precoces a través de talleres en centros y escuelas. “El motivo de empezar esta campaña a nivel comarcal es que cada mujer tiene que seguir adelante para luchar por sus derechos con mucha valentía y prevenir cualquier injusticia hacia las mujeres”, explica Shanthamma.

Actualmente un total de 405 pueblos cuentan con equipos de prevención en la lucha de la desigualdad de género, que han asesorado en más de 1.560 casos. La línea de atención telefónica de protección a la infancia Childline ha atendido 905 llamadas telefónicas.

De mi infancia, recuerdo la discriminación por ser niña y pobre. A pesar de ello, logré salir adelante. Quiero que todas las niñas de este país tengan la opción de elegir su futuro”, sentencia Shanthamma.

Texto: Aurora Díaz Obregón