Ana Gutiérrez: “La población india presenta una predisposición genética a la diabetes”

Ana ha colaborado en la puesta en marcha de un proyecto para el uso de glucómetros
Los hospitales de Kalyandurg y Kanekal de la Fundación Vicente Ferrer atienden a 3.000 pacientes con diabetes
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Ana Gutiérrez (Santander, 1979)  es médico de familia y ha trabajado los últimos cuatro meses con pacientes diabéticos en los hospitales de Kalyandurg y Kanekal. Ésta no es su primera experiencia de voluntariado en la India, en 2013 estuvo en un proyecto de planificación y promoción de la salud en los suburbios de Varanasi. 

-¿De qué hablamos cuando hablamos de diabetes?
Hablamos de una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce suficiente insulina. La hormona de la insulina falla y se produce un aumento excesivo de azúcar en sangre (hiperglucemia) que, mantenido en el tiempo, acaba dañando otros órganos vitales.

-¿Identifica la población local la diabetes como una enfermedad?


A pesar de que la prevalencia de la enfermedad es muy alta, no existe aún esa conciencia de la diabetes. Muchos no entienden que se trate de una enfermedad crónica grave que requiere de tratamiento y seguimiento de por vida. Para evitar las complicaciones fruto de la falta de tratamiento, es necesario un trabajo previo en educación sanitaria, que les permita tener una mayor concienciación y responsabilidad.

- Entonces, ¿cómo diagnosticáis a un paciente con diabetes?
Habitualmente identificamos en la consulta a las personas con síntomas característicos de  hiperglucemia y les hacemos una prueba de sangre. En caso de que el paciente no presente síntomas puede ser diagnosticado en ayunas o induciéndole una sobrecarga de glucosa. Por último, en aquellos otros pacientes con factores de riesgo hacemos una búsqueda activa.

-¿En qué ha consistido tu trabajo en la Fundación Vicente Ferrer?
Los médicos locales y yo hemos trabajado mano a mano actualizando conocimientos y mejorando la dinámica de la consulta. También hemos informatizado la base de datos y puesto en marcha grupos de educación en diabetes. Es importante que las acciones que hemos emprendido sean sostenibles y se haga un seguimiento de ellas.

-¿Cómo te entiendes con los pacientes?
Pasamos consulta en paralelo el médico especializado en diabetes y yo, a veces lo hacemos juntos para comentar el caso clínico y otras veces por separado. Para comunicarme con ellos una enfermera hace las veces de traductora, y a lo largo de estos meses he adquirido un vocabulario básico que me ha ayudado a comunicarme con los pacientes.

-¿Por qué el paciente prototipo con diabetes es tan joven?
Los estudios dicen que la población india presenta una predisposición genética a la diabetes, a lo que se suma el consumo de alimentos con un alto índice glucémico. Por eso, la  media de inicio de la enfermedad es entorno a los 35 o 50 años, unos 10 o 15 años antes que pacientes de otros países.

-¿Cómo influye su tipo de alimentación en la diabetes?
Se trata de un tipo de alimentación basado en un alto contenido en hidratos de carbono y un bajo consumo de proteínas. En una dieta diabética hace falta disminuir el consumo de hidratos de carbono como el arroz, alimento básico en la India. Además hay que trabajar la sensibilización sobre los problemas derivados del sedentarismo.

- En la India rural el uso de glucómetros es poco común debido al alto coste de las tiras, a la imposibilidad de mantener la insulina refrigerada cuando se trabaja en el campo o al analfabetismo, ya que al no saber contar mucha gente no puede controlar la cantidad de insulina a subministrar. ¿Qué hace la Fundación para mejorar esta situación?

La Fundación ha puesto en marcha un plan piloto para el uso de glucómetros. Se dejarán en préstamo a los pacientes durante una o dos semanas para que puedan hacer un seguimiento continuado de su nivel de glucosa y poder así regular mejor la dosis de insulina necesaria. Por otro lado, es cierto que mucha gente trabaja en el campo y no puede llevarse la insulina porque tiene que mantenerse en frío. Algunos compran neveras pequeñas, otros la guardan en neveras de vecinos o en cuencos con agua fresca. Por último, entrenamos a pacientes y familiares cómo inyectarse, y marcamos las cantidades en las agujas. Parece complicado pero no es imposible.

-¿Qué te llevas profesional y personalmente de esta experiencia?

Me llevo los pacientes, lo que he aprendido de mi interacción con ellos. También al equipo, muy motivado con su trabajo. Y me llevo, sobre todo la positividad de ver que en esta zona de la India rural el proyecto funciona. Personalmente, la experiencia de haber vivido sola compartiéndolo todo con locales me ha enriquecido cada segundo.