Anna Ferrer será investida doctora honoris causa por la Universidad de Girona

La institución destaca su dedicación vital a las personas más vulnerables y reivindica el protagonismo invisibilizado de las mujeres que contribuyen a un mundo más justo
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La Universidad de Girona (UdG) aprobó el pasado 23 de julio la concesión del título de doctora honoris causa a Anna Ferrer. La presidenta de la Fundación Vicente Ferrer fue propuesta para este reconocimiento por el rector de la UdG, Quim Salvi, con el aval del Consejo de Dirección. La fecha de la investidura todavía está por determinar debido a la situación actual por la pandemia. 

La entidad educativa ha destacado que Anna Ferrer «no es solo un ejemplo de dedicación vital a la mejora de las condiciones de vida de las personas más vulnerables del mundo, sino que pone de relieve el protagonismo invisibilizado de tantas mujeres que han contribuido silenciosamente a la construcción de un mundo más justo, humano y responsable».

Este máximo reconocimiento académico se otorga a personalidades relevantes del ámbito académico, científico, cultural y social relacionadas con la institución educativa. Junto a Anna Ferrer también ha sido reconocida como doctora honoris causa la socióloga Marina Subirats, considerada una de las intelectuales más destacadas del ámbito universitario y cultural. Con las dos nuevas incorporaciones, la UdG ha otorgado el honoris causa a 34 nombres de referencia, entre los que se encuentran el filósofo George Steiner, la científica política Ilona Kickbusch, el historiador Josep Fontana, el teólogo Raimon Panikkar y el chef Joan Roca, entre otros.

«Mi experiencia de 50 años luchando contra la pobreza en la India confirma que, cuando las mujeres son parte del impulso comunitario, el horizonte de la justicia social está más cerca». Son palabras de Anna Ferrer, que está convencida de que la igualdad es fundamental para erradicar la pobreza, afrontar los grandes desafíos mundiales y construir una sociedad más ética y sostenible.

Durante años, su figura quedó en segundo plano debido al carisma y el talante visionario de Vicente Ferrer, pero él mismo reconocía que el proyecto de erradicación de la pobreza de la Fundación no sería posible sin el compromiso entusiasta, la disciplina y el liderazgo de Anna Ferrer.