Ketty Arce, jefa de Urgencias de Bathalapalli: “Anna Ferrer siempre me recuerda que luche el momento”

- Gracias al equipo del Hospital Covid-19 de Bathalapalli, desde que comenzó la pandemia, 2.400 personas han superado el coronavirus y han sido dadas de alta.
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Ketty Arce, 38 años. Es de Guayaquil (Ecuador) y desde el 2012 es la responsable del Departamento de Urgencias del Hospital de Bathalapalli, en India. Mientras hacía sus estudios en Barcelona (España), Arce conoció al médico infectólogo Gerardo Álvarez-Uría, quien trabaja también en el hospital, que la convenció de unirse al proyecto de la Fundación.

Estar al frente del departamento de Urgencias la ha hecho crecer personal y profesionalmente, se siente orgullosa de su equipo por el trabajo que están realizando, - y más en estos momentos - , y el trato que brindan a sus pacientes. Asegura que ésta es la mejor experiencia que ha tenido a lo largo de su carrera. “Aquí eres médico de verdad. Esto me ha enseñado a valorar lo que tenemos y a entender más esta cultura”.

Tras cuatro meses de trabajo sin tregua en el centro Covid, - en el hospital FVF designado por el propio gobierno para luchar contra la pandemia en la región de Andhra Pradesh-, horas sin descanso y una lucha atroz se siente muy satisfecha porque han ayudado a más de 2.400 personas a superar la enfermedad. “La Covid nos ha dado un sentimiento de fortaleza, dar vida a las personas que realmente necesitan nuestra ayuda. Merece la pena este cansancio que tenemos”.

 

¿De cuándo empezó la pandemia a ahora, por qué procesos emocionales has pasado estando al frente de la enfermedad?

“El proceso emotivo que empiezas estriba entre la motivación y el propio convencimiento de que la situación se nos venía encima”. En el mes de febrero, lo estaban viviendo con algo de incredulidad; algo como que lo que estaba pasando en las grandes ciudades, Delhi o Bombay, no podía llegar a nuestra zona rural. “La enfermedad, justo en esos momentos, estaba afectando mucho a Europa, a compañeros médicos, enfermeras, profesionales que vienen aquí por temporadas. Era casi impensable que llegase a Anantapur”, subrayaba Arce.

Pero Ketty y su equipo lo tenían claro,  el equipo tenía que estar preparado. Empezaron por charlas de conocimiento, pura formación. Los compañeros profesionales desde España, en video llamadas, iban contando lo que pasaba, y guiando en los protocolos que estaban siguiendo. “La formación nos servía para motivarnos internamente, enseñarnos todo lo referente al virus y que empezásemos a tomar conciencia de lo que estaba por llegar”.

Cuando la situación en marzo comenzó a empeorar en Europa, el equipo de Bathalapalli FVF se sentó a trabajar: los casos comenzaban en Anantapur. “No se me olvidará nunca, el 23 de marzo tuvimos una reunión con todos los departamentos, con Anna y Moncho Ferrer, toda la organización estaba en esa reunión”. Gerardo Álvarez Uria, responsable infectólogo, explicó todo lo que era el virus, si se desarrollaba en un marco de tiempo y desde el punto de vista científico, donde creía que nos podíamos a encontrar en un tiempo. En ese preciso momento, “Anna Ferrer fue capaz de crear un grupo FVF que iba a luchar al unísono por todo esto. Anantapur iba a estar a cubierta y todas las aldeas aledañas. Ella dio la voz de aviso, de lucha, para que se levantase todo el equipo. Todo empezó a fluir entonces. Ketty lo asegura,- quebrando su voz, mientras nos lo cuenta-. “Nos motivó muchísimo, generó unidad dentro de esta grave crisis”. En ese mismo momento, la gente de FVF empezó a moverse sin mirar el horario. Según nos cuenta, la motivación fue muy grande y la unidad de todas las direcciones fue increíble.

 

¿Cómo ha sido el proceso de vuestro trabajo estos cuatro meses?

“Vivir una situación así, cuando trabajas en equipo, te hace que te adaptes a las circunstancias y saques lo mejor que tenemos cada uno de nosotros”. El día 16 de abril comenzaron a recibir los primeros casos, casos moderados, ingresando a la zona que llamamos “nivel 1”. “Estoy de responsable en la “zona previa” a entrar en la UCI. En esa situación viví miedo e impotencia; la misma que empezó a desarrollar el equipo de trabajo y me afectó mucho”. Se reorganizaron y fueron a por el “plan B” antes de recibir los pacientes más graves y empezaron a preparar todos los materiales (batas, guantes, tecnología etc.) Justo antes del 24 de marzo del primer lockdown, antes del confinamiento, el equipo estaba preparado ya que cerraron las fronteras entre las regiones. “Los celadores, los de seguridad, los médicos…nadie expresó sus miedos hasta que no empezaron a entrar los primeros casos. Nadie nos había explicado cómo íbamos a reaccionar ante las primeras muertes”.

Todo el pueblo de Bathalapalli empezó a tener miedo de la enfermedad. La Fundación montó campañas de concienciación del virus además de ofrecer cuartos en el campus hospitalario para los trabajadores, organizando autobuses de traslado al personal sanitario a sus pueblos; muchas familias no permitieron que parte del staff (enfermería, celadores, guardias de seguridad, médicos) fueran a trabajar por miedo al contagio, muchos de ellos no podían volver a sus pueblos, estaban amenazados por sus vecinos. “Ese día me quebré, ya que nadie está preparado para estas circunstancias. La emoción y los sentimientos los desarrollas en el momento que lo estás viviendo. Nadie está nunca preparado para algo tan sumamente grave y desconocido”.

 

¿Qué mejoras crees que habéis logrado con éxito en el hospital…que se quedarán para siempre?

“Con los primeros pacientes que empezaron a salir…tuvimos mucha satisfacción”. Arce nos cuenta que entre los sentimientos de motivación, miedo, incertidumbre, curiosidad por ver cómo podíamos luchar contra la Covid y mucho trabajo en equipo, organizaron clases para preparar protocolos, dinámicas de tratamiento. “Juntarnos todos los médicos, para hablar de cada caso ha sido muy bonito. La curiosidad y la motivación de ver como  los pacientes van remontando y que son vida…de nuevo”.

“Ya no existen áreas, somos un solo equipo, el hospital COVID de Bathalapalli”. Todo el staff sanitario: traumatología, ginecología, anestesistas, cirujanos, internistas, dentistas, atienden casos COVID".

A principios de junio, ingresó el primer paciente en UCI, paciente de 35 años y tenía sólo capacidad en el 40% de sus pulmones, el resto estaba afectado por el virus.  A nivel de India también todo empezó a cambiar. Delhi, Bombai, estallaron en casos. Junio no ha dado tregua. El virus lo ha abarcado todo. Se han empezado a hacer más tests, más admisiones en el hospital en estos últimos meses, por lo que el número de camas ha aumentado a un total de 450 camas. “Desde mi punto de vista, y tras esta experiencia, trabajar todo el rato con personas implica también dar más soporte emocional, y más ante este virús”. “Ellos te ven, que tú tienes también miedo pero lo más importante al final es el bien físico y emocional de tu paciente”, reivindica Arce.

“A nivel profesional, la preparación, la organización, el trabajar con protocolos. Somos más dinámicos, antes no hablábamos de protocolos…ahora el trabajo es más rápido y simplificado entre enfermería y médicos”.

 “El contacto con el paciente es primordial. Incluir al fisioterapeuta y las terapias respiratorias diarias y constantes. Tenemos enfermeras en cada unidad todo el tiempo pendiente de cada paciente. A futuro, tanto médicos y enfermeras, debemos dar más importancia a la empatía con el paciente”.

 

¿Si logramos pasar por todo esto, qué te gustaría hacer como cooperante que no hayas hecho hasta ahora?

“He trabajado todo este tiempo como cooperante, desde que llegué a la India. Formar la unidad de urgencias y ahora tener que llevar un área semicrítica de 70 camas, te hace empoderarte más a la hora de tomar decisiones para tu equipo y luchar por esas decisiones y por ellos”.

¿Cosas a futuro? Un “High-dependency unit”,  para casos graves, pacientes a lo mejor que no necesitan estar en UCI pero necesitan tener seguimiento constante porque son casos que todavía no están identificados e estabilizados.

¿Otro sueño además? Retomar la reforma del área de urgencias del hospital de Kaliandurg, por las circunstancias actuales no puede ser, pero a lo mejor en un futuro próximo se puede poner en marcha.

 

¿Con qué éxitos te estás quedando y cómo será Ketty después de todo esto?

“El compromiso por la Fundación Vicente Ferrer, al tipo de pacientes que estamos llevando, me ha reforzado más del porqué estamos aquí y soy médico”. “Los pacientes jóvenes han remontado mucho más rápido, lo afectados por comorbilidades (pacientes hipertensos, diabéticos, respiratorios crónicos, malnutrición, SIDA ,tuberculosis) son los  más afectados. Ya son tantos… pero no te puedes volcar en cada caso y tienes que seguir luchando”.

“Me estoy quedando con las vidas que se van a casa y los pacientes que van saliendo del hospital, que son muchos.  Anna Ferrer me lo recuerda siempre… que luche el día a día y que me adapte a las circunstancias que hay a mi alrededor”.

Para terminar nuestra charla, Ketty nos cuenta un ejemplo, ha tenido dos pacientes (55 y 63 Años) que han estado un mes y medio hospitalizados; entraron por coronavirus y después ambos desarrollaron una infección secundaria al virus. “Vi en ellos la muerte, pero ellos lucharon muchísimo y al final han sobrevivido. No entraron nunca en UCI y hace dos días se han ido a casa a ver a sus familias y sus siembras y ganados. Me quiero quedar con eso”.

 

La Fundación Vicente Ferrer (FVF) ha pedido la colaboración ciudadana en España a través de la campaña ‘Emergencia Covid India’, para paliar las graves consecuencias de la pandemia de la COVID-19 en el sur de la India. Las personas que deseen colaborar con esta iniciativa de la FVF pueden hacer sus donaciones a través de www.fundacionvicenteferrer.org o del teléfono gratuito 900 111 300.