Ayuda Oficial al Desarrollo ante la arquitectura política actual

Tras veinte años de las históricas y sonadas movilizaciones por parte de la sociedad civil española reclamando el 0,7% en muchas ciudades de la geografía española, y tras las drásticas medidas de contención por parte de la mayoría de la administraciones públicas en esta materia, nos gustaría dedicar este artículo a reflexionar sobre qué ha ocurrido y dónde se ha fallado, sobre todo ahora que la sociedad española está de nuevo viviendo un cambio en la arquitectura política. 

La Ayuda Oficial al Desarrollo en España, también conocida como cooperación descentralizada comenzó en la década de los ochenta cuándo España deja de ser considerado como un país en desarrollo según el Banco Mundial o la misma OCDE. Sin embargo no fue hasta la década de los noventa cuando se creó la primera normativa reguladora de la política española en cuánto a cooperación y por lo tanto no es hasta entonces que empiezan a crearse los pilares de la primera Agencia de Cooperación Española del país (popularmente conocida como la AECI, actualmente AECID), sin embargo no será hasta el 2004 cuando la ayuda oficial al desarrollo aumentará de forma galopante.

 

Efectos de la crisis económica en la cooperación

Sin embargo, el impulso a esta forma de cooperación se ha visto truncado en los últimos años por diferentes motivos, principalmente aquellos relacionados con los efectos de la crisis económica y de las diferentes respuestas a la misma. Si bien el gasto público en general ha sufrido en mayor o menor medida recortes a todos los niveles, el gasto en la ayuda oficial al desarrollo ha sido de los más reducidos, cuando no directamente suprimido. Es muy ilustrativo el hecho de que los fondos destinados a cooperación por parte de las comunidades autónomas se han visto reducidos en un 70 %, pasando de 464,60 millones de euros en 2008 a 139 millones en 2013. Esta visión, compartida por una parte considerable de la sociedad, ha puesto en entredicho la responsabilidad y el papel de las instituciones públicas, y por tanto de la ciudadanía, en la lucha contra la pobreza en un mundo globalizado. Y pasando de apoyar a 152 países a través de 36 sectores a reducirlos a 23 países.

Sin embargo, algo que ha quedado patente en el momento actual es que, allá donde ha existido interés, la ayuda a los proyectos de cooperación se ha podido mantener con todo lo que ello significa para las vidas de miles de personas en los países en desarrollo. Este año 2015 puede ser decisivo para la cooperación internacional desde las instituciones locales y autonómicas, pues los cambios que han tenido lugar recientemente pueden suponer un proceso de impulso y redefinición en cuanto a sus políticas de cooperación. En este sentido, este año tiene que ser nuestro año, y con vuestra ayuda tendremos que  entablar contactos con los nuevos responsables políticos con la finalidad de visibilizar mejor las diferencias y desigualdades que siguen existiendo en el país con las mayores contrastes del mundo, la India.