Cine al aire libre contra la migración desinformada

  • La Fundación Vicente Ferrer conciencia a la población sobre las problemáticas sociales más candentes
  • La proyección de cortometrajes de producción propia se ha convertido en una nueva forma de conectar con personas de todas las edades

Saraswathi tiene 28 años y dos hijos adolescentes. Pertenece a una comunidad desfavorecida y vive en el pueblo de Dampetla Cherlopalli, en el estado indio de Andhra Pradesh. Desde que se casó a los doce años, la fuente de ingresos de su familia es el trabajo que ella y su marido llevan a cabo como jornaleros en las explotaciones agrícolas de otros vecinos de la aldea. Pero residen en uno de los lugares más áridos de la India, donde el 75% de la población intenta vivir del campo cuando sólo la mitad de la tierra es cultivable y la escasez de agua está a la orden del día. El resultado es que su empleo no es en absoluto estable. Muthyalamma es la prima hermana de Saraswathi y tiene una historia de vida muy similar. Su marido y ella cuentan con dos acres de tierra donde cultivaban cacahuete hasta que decidieron abandonarlo por la falta de lluvias.

Vista la situación, las dos parejas dejaron en otoño del año pasado a sus hijos con los abuelos y recorrieron más de 300 km para trabajar en una obra en la ciudad de Tirupathi. Ellas como albañiles por poco más de dos euros al día, ellos rompiendo piedras por aproximadamente el doble. Hace unas semanas, coincidiendo con el año nuevo hindú en Andhra Pradesh, regresaron a Dampetla Cherlopalli con la esperanza de que, más pronto que tarde, el monzón traiga lluvias abundantes. “Si hay agua nos quedaremos, y si no, no tendremos más remedio que volver a marcharnos”. Así de claro habla Saraswathi, la misma semana en la que varios periódicos, coincidiendo con la época más calurosa del calendario, se hacen eco del aumento de las migraciones desde el campo a las ciudades por la sequía crónica de los últimos años.

Muthyalamma y Saraswathi se encuentran entre los cerca de 150 vecinos que esta noche se han juntado en una placita del pueblo porque hay sesión de cine al aire libre, convocada por el área de Cultura de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Acuden mujeres, hombres y niños de comunidades desfavorecidas, que es a quienes va dirigido el cortometraje, pero también personas de familias más acomodadas, porque el celuloide atrae a todos. Saben que no se tratará sólo de entretenimiento, sino que la FVF les quiere transmitir algo. Y el mensaje es claro: antes de migrar para trabajar en las ciudades hay que informarse bien, pues cerca de las aldeas existen maneras de encontrar empleos temporales convocados durante las épocas de sequía por el Gobierno o por las ONG. Migrar tiene riesgos y puede desestructurar a las familias.

Y es que, más allá de la dolorosa separación de sus hijos y de la dureza del trabajo en la ciudad, Saraswathi y Muthyalamma no han tenido mala suerte. A otros, y especialmente a otras, les ha ido peor: quienes migran lo hacen a menudo en contacto con intermediarios, con más dosis de confianza que de conocimiento, y no son extraños los casos de mujeres contratadas como asistentas del hogar que sufren acoso o abuso sexual, o que acaban involucradas en redes de prostitución. Ni los casos de hombres a quienes se ha prometido un empleo que no llega, o que acuden solos a la ciudad y se infectan por el VIH al tener relaciones sexuales con prostitutas.

Vídeos, herramienta de concienciación

La migración del campo a la ciudad es un tema candente y crítico, como todos los que escoge anualmente la FVF para concienciar a la población mediante centenares de representaciones teatrales, espectáculos de magia y, cada vez más, cortometrajes de producción propia. Films protagonizados por actores del equipo de Cultura y elaborados por la Fundación desde el guión hasta el montaje o la banda sonora. “Nos hemos dado cuenta de que organizar proyecciones de películas tiene muy buena acogida entre todos los públicos y queremos potenciarlo”, explica Samson Akumalla, responsable de su edición.

La discapacidad y la solidaridad han sido los temas centrales de los anteriores films, y actualmente se está preparando un nuevo corto sobre supersticiones. De entre las más de tres mil aldeas en las cuales trabaja la Fundación, cada vídeo se proyecta donde se detecta una mayor necesidad de concienciación. En el caso de Dampetla Cherlopalli, el área de Cultura tiene constancia de que más de treinta familias han migrado en los últimos tiempos a ciudades como Bangalore y Tirupathi a consecuencia de la sequía. Además, se han identificado casos de VIH relacionados con las migraciones.

Al terminar la película, todos tienen claro el mensaje aunque hay disparidad de opiniones sobre las opciones reales de quedarse en el pueblo si no hay lluvias. “Nos sentimos muy mal por dejar a nuestros hijos aquí pero tenemos que salir adelante”, lamenta Saraswathi. En las próximas semanas, el equipo de Cultura completará esta acción de concienciación en Dampetla Cherlopalli mediante reuniones y charlas con los vecinos, a quienes se hará seguimiento. Concienciar tiene resultados y la Fundación lo ha constatado. En 2015, las acciones del área de Cultura consiguieron evitar matrimonios infantiles, reanudar la puesta en marcha de asociaciones de mujeres de comunidades desfavorecidas, instalar el riego por goteo en varias explotaciones agrícolas o fomentar los chequeos médicos. “Enseñad esta película a las mujeres de otras aldeas; tienen que verla”, reclama una vecina antes de irse a casa.