Combatir el analfabetismo, el gran aliado del coronavirus

• La pandemia ha obligado a actuar con rapidez y creatividad para concienciar sobre los riesgos de contagio a la población rural y conseguir que la información llegara a cada aldea antes que el miedo y el virus.
Con el cierre de escuelas, el Bibliobús Anantapur ha permitido que muchos estudiantes puedan seguir estudiando desde casa.
Aina Valldaura / FVF
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Ramanjineyulu no dudó ni un segundo de cuál era su rol en la pandemia: disfrazarse de coronavirus y salir a la calle. Con un aspecto aterrador, el organizador cultural de la FVF del distrito de Kurnool empezó en marzo a recorrer la India rural y a interpretar teatro en la calle para alertar a la población de un peligro tan desconocido como invisible, la COVID-19.

El teatro ha jugado desde el primer momento un papel crucial en la prevención del coronavirus: permite llegar a personas analfabetas y de todas las edades con un mensaje rápido y efectivo. Es una herramienta que Ramanjineyulu emplea habitualmente en campañas de sensibilización sobre educación, violencia de género, prevención de VIH y tuberculosis. Sin embargo, esta era la primera vez que utilizaba la interpretación teatral para dar respuesta a una emergencia.

En ocasiones, interpreto el rol de una persona que da consejos sobre la COVID-19, en otras, me convierto en un ‘demonio’ del coronavirus que quiere acabar con la humanidad. Si la gente no me escucha cuando hablo, canto. Así consigo que recuerden las medidas de prevención con canciones”, explica.

Ramanjineyulu y el resto de organizadores culturales han recorrido centenares de aldeas en los últimos meses, incluyendo las montañas de Srisailam donde habitan los chenchus, un grupo tribal de la India especialmente vulnerable a las enfermedades y con una corta esperanza de vida.

El teatro ha jugado desde el primer momento un papel crucial en la prevención del coronavirus: permite llegar a personas analfabetas y de todas las edades con un mensaje rápido y efectivo.

En la región de Adoni, el motor de concienciación contra la COVID-19 va sobre ruedas: el Bibliobús Anantapur. Veeraswamy, de 23 años, es una de las personas al volante del esta biblioteca móvil. Cada día recorre numerosos kilómetros para llegar a zonas donde el 40% de la población no sabe leer ni escribir. Para muchas personas, su voz, retransmitida a través de un megáfono, fue la primera a la que oyeron mencionar la palabra ‘coronavirus’.

Utilizamos un megáfono para que la gente nos oiga desde sus casas y evitar que se junte frente al bus”, cuenta este joven quien, además de las sesiones de sensibilización y el reparto de mascarillas, ha continuado ejerciendo de bibliotecario.

No hemos parado de prestar libros en ningún momento. Ahora que las niñas y los niños siguen estudiando desde casa, los necesitan más que nunca”, añade Vasavaraju, coordinador del bibliobús y compañero de ruta de Veeraswamy.

El analfabetismo y el acceso limitado a los medios de comunicación son dos grandes barreras para combatir la enfermedad en la India rural, pero no las únicas.

Dandu Mahammad, antiguo estudiante de la Escuela Inclusiva de la FVF, es el protagonista de varios vídeos en lengua de signos que alertan sobre los riesgos de contagio a personas sordas, un colectivo especialmente expuesto al aislamiento social debido al uso generalizado de mascarillas y la imposibilidad de leer los labios. Estos materiales, elaborados por el sector de Desarrollo Inclusivo de la FVF, dan respuesta a la nueva realidad e incluyen signos para definir prácticas que se han convertido en cotidianas como “distancia social”, “uso de mascarilla” y “desinfección de manos”.

Desde el anuncio del primer caso de coronavirus en Andhra Pradesh, la organización ha impartido talleres de higiene, ha publicado con asiduidad recomendaciones en redes sociales y ha distribuido folletos y carteles informativos en las ocho regiones donde trabaja con un objetivo: conseguir que la información llegue a todo el mundo antes que el virus.

 

Reportaje revista ATP 2021

Texto: Eva Galindo Soriano

Fotos: Aina Valldaura / FVF