COVID-19: La dura carrera por la vida de Lalitha y su bebé

• Intensivistas, pediatras y ginecólogos tuvieron que intervenir en el tratamiento de esta mujer que llegó con síntomas muy graves de covid embarazada de 7 meses
Felita Viegas
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A Satish se le cayó el mundo encima cuando los doctores le dijeron que su mujer, Lalitha, estaba en la UCI del hospital de Bathalapalli por una falta de oxígeno en la sangre.

Lalita fue diagnosticada de covid en julio, como toda su familia, incluido Satish, pero mientras el resto se recuperó con rapidez, la salud de Lalitha se deterioraba cada día más. En la UCI tuvo que ser intubada y conectada a un respirador. Dos vidas estaban en juego; la suya y la de su bebé. Lalitha estaba embarazada de siete meses.

Medical staff at the RDT COVID Hospital getting ready for a shift ©Felita Viegas

El embarazo afectó a su diafragma y sus pulmones no tenían capacidad para expandirse y respirar con normalidad. Esto ponía en riesgo su vida”, explica la doctora Jyothi, responsable de la Unidad de Ginecología y Obstetricia del Hospital de Bathalapalli. Llegó un momento en el que los profesionales creyeron que lo único que salvaría su vida sería finalizar el embarazo y provocar el nacimiento del bebé, con los riesgos que eso implicaba. Satish visualizó los numerosos planes que habían hecho ambos con el pequeño, pero “viendo el estado en el que se encontraba Lalitha, mi mayor deseo era que regresara a casa sana y salva”, así que decidieron dar luz verde a que se le practicara la cesárea. Los médicos habían advertido de los riesgos “A las 30 semanas el bebé aún no es maduro para vivir fuera del útero” señala el equipo de obstetricia. Se enfrentaban a una dura y delicada operación que implicaba riesgos añadidos por la pérdida de sangre que implica la cesárea en una paciente que tiene problemas precisamente en la oxigenación de la sangre, provocados por la covid.  

Era una situación absolutamente extraordinaria donde intervinieron varios especialistas: la intervención se realizó en la propia UCI debido a que la paciente estaba conectada al ventilador. Como se trataba de un bebé prematuro también se requirió al equipo de pediatría”, explicó la doctora Jyothi.

Mientras el equipo de ginecología y UCI se aseguraban de estabilizar la situación de la madre, los pediatras trataban de salvar la vida al bebé “cuando el bebé salió no se movía ni respiraba. Su madre estaba conectada a un ventilador con una fuerte medicación”, explica el doctor Manohar Gandhi, jefe de Pediatría. “enseguida procedimos a intubarlo durante un día entero. Afrotunadamente, salió adelante”.

Felita Viegas

Pero el alivio de los profesionales aún no era completo: Lalitha no mostraba signos de recuperación. Su vida seguía en riesgo. “desarrolló neumotórax (colapso de los pulmones), infección en la corriente sanguínea y una infección bacteriana respiratoria. En los siguientes 12 días siguió conectada al ventilador y dos veces a punto de colapsar y morir”, explica el doctor Harish, jefe de la UCI. “Gradualmente, en las dos siguientes semanas ganó estabilidad y recuperó la conciencia”. Una vez se estabilizaron su presión sanguínea, su temperatura y su ritmo cardíaco se la trasladó al nivel dos, luego al nivel 1 y, finalmente, el 11 de septiembre, fue dada de alta.

“No pude ver a mi bebé hasta bastante tiempo después de su nacimiento. Estaba más preocupada por él que por mí. Ha sido un momento muy duro para mi familia, pero estoy muy agradecida por el apoyo recibido en el hospital de la FVF, por su determinación y por darnos valor. No puedo ser más feliz porque he recuperado mi salud y la de mi hijo”, dijo Lalitha en cuanto conoció todo lo sucedido y recuperó el aliento.

Felita Viegas

Esta es una historia de esperanza, del nacimiento de una nueva vida y el renacimiento de otra, pero también la de un equipo que nunca claudicó. La pandemia ha sido un nuevo obstáculo a superar, pero nada ni nadie puede parar a quienes se han comprometido a proteger la vida por encima de todo.

Texto y fotos: Felita Viegas