Crónica de una ilusión hecha realidad

  • Viaje a Anantapur del grupo de voluntarios del Maresme

Al atardecer del día 9 de noviembre de 2015, llegamos al campus de la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur. Al descender del autobús nos esperaba Moncho Ferrer, quien nos fue saludando uno a uno, ofreciéndonos una cálida bienvenida. La sonrisa se apoderó de nuestra cara y no desapareció de ella hasta que cerramos los ojos para dormir.

10 de noviembre 

Al día siguiente  el despertador sonó pronto. Al reencontrar-nos en la cantina para desayunar, podía percibirse la emoción que sentía cada uno por conocer en directo la obra de nuestro querido Vicente Ferrer.

Nuestro primer destino fue el Hospital de Bathalapalli con su proyecto de pediatría y parto seguro. Quedamos gratamente sorprendidos por la charla de su director y la visita.  

Visitamos el centro de niños y niñas con parálisis cerebral y nos alegró ver con cuánto cariño y profesionalidad eran atendidos por médicos, enfermeras, fisioterapeutas y logopedas, además de la implicación de la familia. La Fundación no escatima ningún recurso para potenciar al máximo su desarrollo educación e inclusión en la sociedad. Nos acercamos al lugar donde descansa  Vicente  Ferrer para ofrecerle nuestro respeto y reconocimiento.

También pudimos visitar la Escuela de Enfermería. Las futuras enfermeras tienen en sus manos el poder contribuir a la mejora de la calidad de vida de tantas y tantas personas de la zona.

 

11 de noviembre 

Después de desayunar nos dirigimos a Gollapalli en el área de Talupula, donde visitamos el embalse construido con la colaboración del Ayuntamiento de Mataró. Felices por el recibimiento al son de tambores.  Bailamos con ellos y posteriormente participamos en la ceremonia de inauguración del embalse

Por la tarde, visitamos los campos de mangos regados por goteo y las instalaciones de energía solar y conocimos cómo ha mejorado la vida del campesinado.

 

12 de noviembre 

Día muy emotivo en el que inauguramos una colonia de viviendas en P.C. Thanda en el área de Guntakal. Las familias destinatarias estaban muy contentas. Empezaban una nueva vida.

Al atardecer, ya en el campus y acompañados por Moncho Ferrer,  pudimos asistir a una representación infantil de cantos y bailes tradicionales. El espectáculo fue genial y nos sorprendió muy gratamente la danza realizada por las alumnas de la escuela de discapacidad auditiva quienes, gracias a las pautes de su maestra y con la ayuda del cambio de bombillas de colores se movían coordinadamente al compás de la música que no podían oír.

 

13 de noviembre

Como cada mañana, subimos a los coches con destino a  Pedda Hothue en la zona de Alur, para conocer el programa de nutrición infantil en el que ha colaborado nuestro grupo de voluntariado del Maresme en diferentes ocasiones. 

Después de comer nos acercamos a visitar una colonia de viviendas en la que había participado nuestro grupo de voluntariado. Como siempre, nos emocionaron tantas miradas de reconocimiento.

 

14 de noviembre

Hoy el grupo se dividía. Mientras unos se acercaron a la escuela secundaria para niños con problemas de habla, otra parte del grupo viajó  hasta Kachikunta para visitar la escuela que en 2009 el centro  Anxaneta de Mataró (Barcelona) colaboró en su construcción. Nos acompañaron su directora y un grupo de maestros y también colaboradores.

Por la tarde visitamos algunos proyectos del Programa  “De Mujer a Mujer” en los que participan diferentes voluntarios de nuestro grupo del Maresme. Conocer el cambio que ha supuesto para la vida de estas mujeres nos reafirma en la idea de la importancia que supone el empoderamiento de la mujer en la India.

 

15 de noviembre

A primera hora, tuvimos una  charla con el doctor Hari, responsable de Proyectos de la organización en la India. Es todo tan práctico, claro y transparente que nos reafirma en nuestro trabajo de voluntariado. Último día de nuestra estancia en la Fundación Vicente Ferrer. Fue especialmente emotivo. Algunos pudieron conocer  por primera vez a su ahijado o ahijada y a su familia. Tuvimos ocasión de visitarlos en su poblado, entrar en su casa y, con la ayuda de la traductora, conversar con toda la familia: caras sonrientes a la llegada y alguna lágrima en la despedida con la promesa de volver, de seguir en contacto.

Ya en el campus, en el momento de cerrar maletas se agolpan en cada uno de nosotros los recuerdos tan intensamente vividos.  

Acabamos de llenar el equipaje con las últimas compras, básicamente artesanía adquirida en los talleres de la Fundación, ésa que realizan las mujeres con diferentes discapacidades y que su comercio justo les permite vivir dignamente.

Las maletas van llenas pero más lleno va nuestro corazón que atesora todos los momentos vividos con emoción.                 

Ya en casa, y con la promesa de, como decía Vicente Ferrer, ser llamas vivas que contagien a otros la colaboración con la Fundación, valoramos muy positivamente la experiencia y animamos a otros voluntarios o personas interesadas a hacer el mismo viaje con la seguridad de que regresarán a sus hogares felices por la experiencia vivida.

 

Grupo de Voluntariado del Maresme  (Barcelona)

Noviembre de 2015