Cuidados y sororidad en el valle de Katmandú

En un oasis verde de Lalitpur, madres y niños con parálisis cerebral de todo Nepal encuentran un refugio donde realizar terapia y fortalecer su red de apoyo.
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Mira se despierta cada día poco antes de las ocho de la mañana. Se asea, prepara el desayuno y despierta a su hijo Aloon para realizar fisioterapia. Le hago que mueva las muñecas, la cabeza y los pies. Luego hacemos ejercicios como ponerse de pie, sentarse, poner la espalda recta, estirar las piernas, destensar los puños… Repetimos esta rutina tres veces al día”, cuenta.

Aloon nació con parálisis cerebral y se encuentra por segunda vez residiendo con su madre en el centro de SGCP Nepal (Self-help Group for Cerebral Palsy) del valle de Katmandú. Las estancias suelen tener una duración de entre quince y treinta días, tiempo en el que madres e hijos reciben atención médica y psicológica, alojamiento y comida. Mira y Aloon son los recién llegados y dentro de trece días regresarán a su Kohalpur natal, a 500 kilómetros de Katmandú, donde seguirán realizando los nuevos ejercicios aprendidos.

A Mira le gusta venir a Katmandú. Dice que aquí ella y Aloon encuentran un refugio del calor subtropical de su ciudad, pero también una gran red de amigas. Está especialmente contenta ya que, en esta ocasión, comparten habitación con Sabita y su hija Isika, naturales también de Kohalpur.Con ella, puedo compartir mis sentimientos y preocupaciones sobre nuestros hijos. También nos gusta mucho cocinar 'chowmein' (tallarines) con verduras. Nunca añadimos chile en la comida, solo cuando Aloon e Isika acaban de comer”, explica.

Existe una complicidad palpable entre las dos madres. Cuidadoras de sus hijos, también velan siempre la una de la otra estén donde estén. Pronto celebrarán juntas los primeros días de Dashain, el mayor festival de Nepal, de tradición hindú, que conmemora la victoria de las deidades sobre los demonios y se convierte en una ocasión para renovar los vínculos de la comunidad. “Yo me encargaré de cocinar las verduras, se me da mejor que a Sabita”, reconoce Mira, entre risas.

Mira y Aloon residen temporalmente en el centro de SGCP Nepal.

El festival dura hasta el 7 Kartik de 2080, según el calendario nepalí, momento en el que Mira y Aloon se encontrarán ya de regreso en Kohalpur. Allí residen en casa de un tío materno para estar más cerca del centro de atención diurna que tiene SGCP en la localidad. “Tengo suerte de contar con el apoyo de mi familia”, añade. También se encuentra cerca de su amiga Sabita, con quien comparte las sesiones diarias dentro del centro y tanto tiempo como pueden fuera de él.

Hace tiempo que Mira vive lejos de Kamal, su marido, y del hogar familiar, que se encuentra a tres horas de coche. Actualmente, el padre de Aloon está sin empleo y se prepara para migrar a Rumanía y trabajar en la construcción. “Mi suegro nos ayuda económicamente. Yo he empezado un taller en SGCP para aprender a hacer pulseras, velas y jabón”, afirma.

Mientras Mira aprende un nuevo oficio, en el mismo centro, Aloon (nombre que significa “poderoso”) practica nuevos ejercicios. “Ha mejorado mucho en los últimos dos años. Ahora puede agarrar cosas, comer bien y sus piernas ya no están tan agarrotadas. Pero también me duele pensar en todo lo que Aloon no puede hacer cuando lo comparo con niños de su edad”, dice, con voz entrecortada.

Hoy es día de terapia musical y todas las madres están situadas en círculo delante de sus hijas e hijos con un instrumento en mano. Un piano de colores, panderetas, sonajeros. En el televisor, dos personajes de dibujos animados vestidos con el tradicional 'topi' (sombrero nepalí para hombre) y el 'sari' (vestido de mujer) cantan canciones para niños especiales del Dashain. Mira repica el tambor, Aloon responde con gestos y las madres tararean la canción mientras se acerca el esperado acontecimiento.

 

Texto: Eva Galindo Soriano | Fotografías: Katia Álvarez Charro y Bárbara Mompó Salvador | Traducción: Anashru Bartaula