Dar a luz durante la oscuridad de la pandemia

Las mujeres embarazadas se enfrentan a mayores adversidades e incertidumbres derivadas de la segunda ola en la India. Nivedita y Sheela son dos testimonios de cómo la covid-19 impacta en las vidas de futuras madres.
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A menos de una semana para salir de cuentas, Nivedita* recorrió como de costumbre 76 kilómetros para llegar al hospital más cercano a su pueblo, el Hospital de Kalyandurg de la FVF, y acudir a su última revisión acompañada de su familia. “La incertidumbre inundó el ambiente cuando en la zona de triaje, antes de entrar a consulta, me testaron y el resultado fue positivo en covid-19”, relata Nivedita.

Como ella, miles de mujeres embarazadas sufren cada día muchas de las adversidades que ha traído la pandemia: la preocupación de contagiarse, el miedo de no saber cómo el virus va a condicionar su salud y la del bebé, la imposibilidad de acudir a las revisiones mensuales, ya sea porque los hospitales se han convertido en centros especiales de covid-19 o por las diferentes restricciones que dificultan la movilidad; o simplemente el desconocimiento de donde van a poder dar a luz.

Nivedita fue derivada e ingresada en el hospital de la Fundación en Bathalapalli, centro designado para el tratamiento de la covid-19. Estaba a pocos días de dar a luz y no podía arriesgarse a volver al pueblo y exponerse a posibles complicaciones. Desde la llegada de la primera ola, el departamento de Obstetricia y Ginecología de este hospital ha permanecido activo en todo momento y ha seguido tratando a las mujeres embarazadas afectadas por la covid-19, asistiendo partos y cuidando de los recién nacidos.

Durante la primera ola, tuvimos bastantes pacientes embarazadas afectadas por el virus, pero los casos no eran demasiado graves. Ahora, en esta segunda ola, han llegado muchas más mujeres y lo que es realmente alarmante es que casi un 50% necesita oxígeno porque sus niveles de saturación son muy bajos”, explica la doctora Jyothi, responsable del departamento de Obstetricia y Ginecología en el Hospital de Bathalapalli.

Hoy más que nunca, la línea de asistencia telefónica para las pacientes registradas en el hospital, que se puso en marcha durante el confinamiento en abril del 2020, se ha convertido en una herramienta esencial para realizar el seguimiento médico. Pero también para hacer ver a las futuras madres que hay alguien a su lado, que ni ellas ni sus bebés están solos y que su salud está bajo cuidado.

Una semana después de ser hospitalizada, Nivedita dio a luz a un hermoso niño que goza de muy buena salud. “Antes de ingresar en Bathalapalli tenía mucho miedo de que mi bebé se contagiará de covid-19”, confiesa Nivedita. Y no es la única. La mayoría de mujeres y familiares tienen miedo. Miedo de que su hija, nieta o sobrina nazca en un hospital donde solo se tratan pacientes con covid-19. Miedo de exponer al recién nacido a contagios y que surjan complicaciones. “En el último año, no hemos tenido ningún caso de contagio entre los recién nacidos”, explica con tranquilidad la doctora Jyothi.

La ginecóloga destaca que uno de los mayores temores de las madres es la lactancia. Quieren proteger a sus bebés, no quieren contagiarles. “Es muy importante que la madre dé el pecho al recién nacido, es la base para desarrollar un sistema inmunitario fuerte. Si no lo hace, esto puede traer peores consecuencias de las que podría tener si el bebé se contagiará de covid-19”, añade.

En el hospital, tanto enfermeras como doctoras explican a todas las madres que si se lavan las manos y se ponen la mascarilla pueden alimentar a su hijo y practicar el método canguro-piel con piel de manera segura, ya que estas prácticas ayudan a reforzar el sistema inmunitario de los recién nacidos.El equipo médico nos aconsejó que debía dar el pecho a mi hijo, ya que era muy beneficioso para su salud y había muy pocas posibilidades de que él se contagiara”, relata Nivedita con plena seguridad.   

Una de las enfermeras que apoyó y acompañó a Nivedita durante el parto y los días posteriores fue Sheela*. Supe que Sheela estaba embarazada después de que me asistiera en el parto. Me sentí muy feliz y orgullosa de ver a mujeres trabajando en la sala de partos para pacientes con covid-19 mientras ellas también están embarazadas”, confiesa Nivedita, al mismo tiempo que agradece a la enfermera la preciada labor que lleva a cabo día a día.

Sheela lleva tres años trabajando en el Hospital de Bathalapalli. El año pasado, durante la primera ola, estuvo trabajando con los pacientes más graves y los casos más severos. Se vacunó a principios de año y ahora trabaja con las mujeres embarazadas, dentro y fuera de la sala de partos. “Puedo empatizar con ellas, puedo sentir como se sienten y esto me ayuda a entender la situación que están viviendo para ofrecerles el cuidado que realmente necesitan”, explica Sheela con emoción. Me gustaría seguir trabajando con todas ellas hasta que tenga a mi bebé, afirma a la vez que admite que no es nada fácil.

Sheela vive en la residencia para trabajadores que se ha habilitado en el hospital y lleva dos meses sin ver a nadie de su familia. “Estar embarazada y lejos de mi familia es muy duro”, confiesa. Son tiempos muy complicados para los trabajadores sanitarios, hay muchísima presión sobre todos ellos y sobre el sistema sanitario. “El hospital está al 100% de su capacidad y como profesionales no podemos irnos. Necesito estar aquí y ayudar a todas las personas que pueda”, asegura con una firmeza que no deja lugar a duda su compromiso con el hospital y su comunidad.

Su familia no quería que trabajara en el hospital cuando lo convirtieron en centro exclusivo para pacientes con covid-19, tenían miedo. “Yo también tenía miedo, como todo el mundo, pero desde el hospital nos han formado y preparado para que podamos protegernos. Nos dan apoyo, fuerza y confianza para poder seguir trabajando”, explica Sheela. No le ha contado a su familia que trabaja con pacientes con covid-19, les dice que sus labores en el hospital no implican estar en contacto con pacientes positivos. Admite que es duro:Me afecta mucho no tener el apoyo de mi familia, sobre todo cuando pierdo a una paciente”.

Como Sheela, hay cinco mujeres más en el Hospital de Bathalapalli, embarazadas pero al pie del cañón. Y son ellas y todos sus compañeros los que están manteniendo en pie el sistema sanitario del país el cual está siendo arrasado por un tsunami de casos desde el pasado mes de abril. Y como Nivedita, 95 mujeres embarazadas han sido atendidas durante esta terrorífica segunda ola. Y con ellas, nuevas vidas han llegado, devolviendo algo de luz a tanta oscuridad.
 

*Los nombres de este reportaje han sido cambiados con el objetivo de preservar la identidad de sus protagonistas

Texto: Núria Navarro

Foto: Aina Valldaura