De la India para la India

Unas 90.000 huchas repartidas por los pueblos en los que trabaja la Fundación Vicente Ferrer implican a los propios beneficiarios en el programa de desarrollo

Ya se ha convertido en una tradición que, en el día del nacimiento de Vicente Ferrer, el 9 de abril, se rompan las miles de huchas de la Fundación que hay repartidas por algunos de los pueblos en los que trabaja en el estado indio de Andhra Pradesh.

Esta actividad se empezó a llevar a cabo en 2012 a iniciativa de Moncho Ferrer, que no encontraba respuesta para la pregunta que a menudo se le planteaba de por qué los fondos de la Fundación sólo provenían del extranjero y mayoritariamente de España. Así, la Fundación Vicente Ferrer (FVF) empezó a repartir pequeñas huchas de cerámica por pueblos, familias, escuelas públicas, comercios… para recaudar dinero e implicar a la población local.

El primer año, la FVF repartió 90.000 huchas con las que se consiguieron recaudar 8,7 millones de rupias (unos 104.000 euros), que fueron destinadas a la educación de niños y niñas huérfanos. En tan sólo dos años, se ha conseguido que 1.500 pueblos estén implicados como colaboradores de la FVF. “No buscamos aumentar los fondos, eso es totalmente secundario. Las hundis [huchas] que se reparten en las familias indias sirven para concienciar sobre el valor de la solidaridad y hacerles responsables del desarrollo de su comunidad”, ha explicado Moncho.

En efecto, ayudando a romper algunas de las huchas de cerámica en el pueblo de Peddavaduguru, el primero que se ofreció voluntario para acogerlas, Moncho Ferrer ha comprobado como había algunas que apenas contenían 40 rupias (0,50 euros), todo en monedas de una rupia. “Se trata de que la India dé a la India”, ha resumido.

Con pedazos de cerámica por el suelo tras haber roto las huchas de este año, dos responsables de cada comunidad han recolectado sus ahorros y los han ingresado en el banco a nombre de la Fundación. Al mismo tiempo, las familias se han hecho con una nueva hucha que alimentarán durante todo un año con lo que puedan, conscientes de la importancia de su participación, puesto que cada vez son más las que se prestan voluntarias para tener una hucha en sus hogares.