El arte balear llega a Anantapur para quedarse

La Ruta del Arte de la Fundación Vicente Ferrer incluye las obras de 14 artistas del archipiélago

Desde el pasado 5 de febrero, las obras de 14 artistas de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera han ido cogiendo forma en la ciudad india de Anantapur, donde se enuentra la Fundación Vicente Ferrer. Las 14 obras están situadas en diferentes espacios de la institución y, con la inauguración el 17 de febrero, conformarán la Ruta de Arte de Anantapur.

Son artistas de diferentes generaciones, expertos en técnicas pictóricas y visuales diversas, pero con la característica común de querer multiplicar la aventura de su proceso creativo a 8.000 kilómetros de sus lugares habituales de trabajo. Artistas que se han adaptado a condiciones de mucho calor, a pinturas que se secan demasiado rápido, a paredes que absorben los pigmentos como si se los bebieran, a pequeños observadores impresionados por las ilustraciones, los cascos y la música de los dibujantes. Es una aventura que recordarán tanto los artistas, como los que seguirán observando sus trabajos en las paredes de los centros.

El compromiso de los mallorquines Joan Aguiló, Joan Costa, Luis Maraver, Mariano Mayol, Menéndez Rojas, Marian Moratinos, Esther Olondriz (que no ha viajado, pero ha mandado su obra) y Beatriz Polo; de los menorquines Paca Florit y Marc Jesús; de los ibicencos Adrià Cardona, Carles Guasch y Julia Ribas; y del formenterense Enric Riera, comenzó hace casi un año con la creación de tres obras para reproducir en la colección de serigrafías Mata Ombres (Mata Sombras).  El compromiso ha continuado en los diferentes campus de la FVF en Anantapur, donde han realizado su gran aportación: un mural, una escultura, una fotografía, una pintura o un mosaico que quedará para siempre en una Ruta de Arte balear a 8000 km de las islas. Este viaje, que cuenta con la financiación del Institut d’Estudis Baleàrics (Illenc) del Govern de les Illes Balears, es una oportunidad para los artistas de mostrar su obra en un país en continuo crecimiento como es la India, y una experiencia única de combinar arte y cooperación cuando están a punto de celebrarse los 50 años de la llegada de Vicente y Anna Ferrer a Anantapur.


​Obras ubicadas con sentido
Para cada artista y obra se ha trabajado junto con los arquitectos del departamento de Hábitat de la FVF con el fin de encontrar una ubicación en la que contextualizar sus creaciones. En un país donde la tasa de analfabetismo es muy elevada, las pinturas adquieren una doble funcionalidad: la decorativa y la comunicativa. Por tanto, cada uno de los artistas ha elaborado su obra siguiendo esa premisa, transmitir un mensaje en el lugar en el que se sitúan.

Cuatro artistas han elaborado sus creaciones en el Hospital de Bathalapalli. Joan Aguiló, con unos murales de niños danzando sobre la pared del hospital pediátrico transmite alegría a aquellos pacientes que deben acudir al médico. En el mismo recinto, pero en el edificio de la escuela de Enfermería, el menorquín Marc Jesús ha pintado sus tradicionales mujeres azules convertidas en sanitarias indias que aguantan un gran corazón. En los talleres de yute que forman parte de la red de centros del Comercio Justo de la Fundación, la ibicenca Julia Ribas ha decorado la entrada con una gran higuera azul elaborada sobre una base de cenizas, un árbol que da sombra a todos, independientemente del origen y la procedencia de cada uno. Por último, el también ibicenco Carles Guasch ha creado un gran lienzo de colores muy mediterráneos para situar en la entrada del centro de mujeres maltratadas, un cuadro que dé tranquilidad a unas personas que deben reiniciar sus vidas tras experiencias muy duras.

Entre el centro hospitalario y el campus central, se encuentran los campus 3 y 5. En el 3 se hallan las pistas deportivas, el campo de fútbol, los de críquet, el de hockey; también los centros de entrenamiento de judo y los campos de tenis que se gestionan en colaboración con la Fundación Rafa Nadal. En este campus ha intervenido la artista mallorquina afincada en Londres, Marian Moratinos, con un gran mural de más de 100 metros cuadrados en una de las pistas de minitenis. En esta obra, se han representado a deportistas que entrenan diariamente en las instalaciones de dicho centro, así como edificios o monumentos simbólicos de la zona. A dos campos de fútbol de distancia, se encuentran los murales del versátil artista ibicenco Adrián Cardona. Él ha optado por reinterpretar dos lanzamientos a gol en las paredes de unas gradas que disfrutan con cada tanto a favor del equipo de la FVF. Para ambas obras, los niños y niñas beneficiarios de los programas deportivos han colaborado pintando parte de los murales.

En el campus 5, lugar en el que la escuela inclusiva forma a un alumnado mixto de niños y niñas con y sin discapacidad, la menorquina Paca Florit ha dejado su obra en forma de mosaico en la pared de entrada a los nuevos dormitorios. Un mosaico que muestra un nuevo amanecer ante unas casas que representan los dormitorios que esos alumnos están a punto de estrenar. En el mismo recinto, el escultor mallorquín Joan Costa ha elaborado un bosque de color, en el que más de un centenar de cañas de bambú pintadas en una llamativa gama cromática suponen una experiencia sensorial para los alumnos del centro.

La ruta del Arte continúa en Bukaraya, con los tres lienzos de los mallorquines Mariano Mayol, Luis Maraver y el formenterano Enric Riera. Riera, siguiendo su línea cromática en azules mediterráneos, ha creado un gran cuadro en añiles que ofrecen calma al observador.  Maraver ha elaborado una obra titulada “Camino a Anantapur”, una alegoría a los colores de la tierra de esta región. Y Mayol ha representado el mapa del archipiélago balear y el de India unidos por 14 barcas que representan a los 14 artistas que han contribuido a dar forma a esta Ruta de Arte de Anantapur.

Por último, sobre el escenario del Auditorio del campus central de la FVF, Menéndez Rojas deja un gran díptico de más de 5 metros de largo en el que se representan animales tan tradicionales del país como el elefante y el mono, además de una gran flor de loto.

Todos los participantes han recalcado la gran experiencia que ha supuesto participar en esta Ruta del Arte, así como el trabajo incansable que la FVF lleva realizando en el sur de la India desde hace medio siglo. Y coinciden en que es posible que sea la aventura creativa más satisfactoria de sus vidas porque sus obras las apreciarán cada día los que utilicen las instalaciones de la FVF. Es su granito de arena a este inmenso proyecto.

Texto: Lluc Alemany Morell