El nuevo respirador artificial salva la vida al bebé de Chitti

En la India, los bebés no reciben un nombre inmediatamente al nacer, sino cuando cumplen nueve meses de vida. Este es el caso del ‘bebé de Chitti’, hijo de campesinos humildes. Su padre es jornalero y su padre, Chitti, cuida de tres niños pequeños.

El ‘bebé de Chitti’ tenía tan solo dos meses cuando, una madrugada, le subió la fiebre y empezó a sufrir ataques de epilepsia. Sus padres no disponían de recursos para comprar medicamentos ni para llegar al hospital más cercano a esas horas.

Por la mañana, encontraron un rickshaw que les llevó al hospital en un bacheado trayecto de 45 minutos. Una vez llegaron al centro, ante la complejidad del caso, los médicos de urgencias derivaron al pequeño al Hospital de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) en Kalyandurg. Al cabo de cuatro días, el bebé seguía sin mejorar y el personal médico lo trasladó al Hospital de Bathalapalli, donde se encuentra una unidad pediátrica especializada. “La situación era crítica debido al largo tiempo que había estado con fiebre alta y sin atención sanitaria”, recuerda Chitti, madre del bebé.

 

Traslados seguros para garantizar la salud de los pacientes

El doctor Dasarath, jefe de pediatría del Hospital de Bathalapalli, se encargó de coordinar el traslado: “Nos llamaron de Kalyandurg para avisarnos que el caso era muy complejo y que la vida del pequeño corría peligro. Decidimos trasladar el bebé a nuestro hospital, que cuenta con una Unidad de Cuidados Intensivos para Neonatos (NICU) totalmente equipada. El principal problema era el traslado, ya que la distancia es larga y conlleva varias horas de viaje por carreteras que no siempre están en buen estado. Esto suponía un enorme riesgo”.

En la India rural, el traslado al hospital es uno de los momentos más delicados para los pacientes debido al mal estado de las carreteras y a los limitados medios de transporte. “Nos llegan muchos bebés con problemas respiratorios, hipotermia, fiebre y otros factores agravados por el medio de transporte con el que llegan al hospital. Atendemos a bebés sin respiración y no sabemos desde cuando están así”, explica el doctor Dasarath.

El traslado del ‘bebé de Chitti’ se realizó de forma segura y exitosa gracias al nuevo respirador para menores de 15 kg. “Antes la respiración artificial de los pacientes se realizaba de manera manual, lo que complicaba mucho el trabajo de los médicos en trayectos largos, de hasta cuatro horas, y ponía en riesgo la vida del paciente”, remarca Dasarath.

El enfermero Lathish y el pediatra Santosh fueron los médicos responsables de atender al bebé en la ambulancia desde Kalyandurg a Bathalapalli y utilizaron por primera vez el respirador artificial. “Durante todo el trayecto, el bebé pudo recibir los cuidados necesarios, oxígeno y respiración artificial. Esto fue lo que le salvó la vida, afirma Santosh.

El doctor Dasarath destaca que actualmente se realizan entre dos y cuatro traslados al mes con el respirador artificial y que, según la complejidad del caso, se puede utilizar para ir hasta la ciudad de Bangalore. Recientemente, un equipo de pediatras y enfermeras de España e Inglaterra, formado por Nuria Torre, Joaquín Astete y Sophie Stephenson, visitó la red de hospitales de la Fundación para impartir una formación al personal sanitario local en materia de estabilización de niños enfermos. También se dio una clase especial para conductores de ambulancia y auxiliares con el objetivo de mejorar el trabajo en equipo.

El trabajo interdisciplinario y el hecho de disponer del equipo técnico necesario salvaron la vida del ‘bebé de Chitti’. La madre, Chitti, todavía se emociona cuando recuerda que no creía posible que su hijo fuera a sobrevivir: “Queremos agradecer a los doctores, con los que viajamos dos horas en la ambulancia, que lo cuidaran todo el tiempo y que también nos calmaran a nosotros”.

Actualmente, el ‘bebé de Chitti’ está totalmente recuperado, muy pronto tendrá un nombre y, con él, un futuro de esperanza.

Texto: Yanina Foti