Fisioterapia contra la COVID-19

Compartir:

Mohan es fisioterapeuta en el Hospital de Bathalapalli y el único profesional de la zona en emplear terapia física en el tratamiento contra la COVID-19. Sus técnicas y ejercicios de respiración han conseguido excelentes resultados para aumentar y fortalecer la capacidad pulmonar de cientos de personas enfermas.

 

Mohan es un profesional comprometido y, además, con una historia familiar largamente ligada a la Fundación. De pequeño, fue apadrinado y, desde 2015, trabaja en el hospital de la Fundación en primera línea de la pandemia.

Mi madre forma parte de un 'sangham' y mis padres viven en una vivienda de la Fundación. Incluso mi hijo nació en Bathalapalli. Vengo de una familia muy humilde, pero tanto mi familia como la Fundación me apoyaron para continuar con una educación superior y aquí estoy hoy”, afirma Mohan con orgullo.

Tras años ejerciendo como fisioterapeuta, reconoce que la experiencia de los últimos meses ha sido surrealista.

¿Cuál fue tu reacción cuando supiste que el Hospital de Bathalapalli había sido declarado centro de referencia en el tratamiento de la COVID-19?

Al principio, me preocupé por mi familia, mi esposa y mis dos hijos, de 7 y 4 años. Mis hijos siempre me abrazan cuando llego a casa y, con el coronavirus, este gesto parecía peligroso, al menos al principio cuando no teníamos mucha información.

En el hospital nos proporcionaron formaciones completas y de forma regular sobre la COVID-19, cómo se contagia el virus y cómo mantener a nuestras familias y a nosotros mismos a salvo mientras garantizamos el mejor tratamiento posible para nuestros pacientes. 

¿Por qué los pacientes con COVID-19 necesitan fisioterapia?

La fisioterapia es importante ya que ayuda a aumentar la capacidad pulmonar. La mayoría de pacientes con COVID-19 que he tratado en los últimos seis meses se enfrentan a problemas respiratorios. Incluir ejercicios de respiración como parte del tratamiento les ha ayudado a mejorar su condición física.

Creo que es tan importante el tratamiento médico y el ejercicio físico como la salud mental y el bienestar emocional del paciente. En eso, he podido contribuir.

La mayoría de pacientes llegan al hospital asumiendo que se van a morir. Se encuentran solos, asustados y atemorizados con la idea de estar en un hospital y haberse contagiado de un virus desconocido. 

¿Cuál es tu rol ante esa situación?

Siempre paso tiempo individualmente con cada paciente. Antes de comenzar cualquier ejercicio, charlo con ellos, les pregunto cómo se encuentran y cómo se sienten. Tras eso, empiezo con los ejercicios y noto como, poco a poco, se abren a contarme sus miedos y ansiedades. Algunos me han dicho claramente “no quiero morir”. ¿Cómo se responde a eso?

He comprobado cómo la salud mental tiene un impacto directo en la recuperación de la persona. De la misma forma, también he sido testigo de gente que muere de miedo.

Desde julio hasta septiembre, el hospital estuvo trabajando a pleno rendimiento. ¿Cómo te organizaste ante esa situación?

Hacía fisioterapia a todos los pacientes que estaban en los niveles 1 y 2 y en la UCI. En agosto, cuando aumentó el número de pacientes graves, solo estuve tratando a pacientes de nivel 2 y en la UCI, es decir, entre 80 y 100 pacientes al día. Fue duro, pero todos estábamos trabajando intensamente. No teníamos elección.

¿Siempre quisiste trabajar en el sector de la salud?

Cuando era niño, mi padre se fracturó la pierna y recibió medicina herbal. Se recuperó, pero su pierna nunca volvió a estar recta. Tuvo que vivir con ese problema para siempre porque en ese momento ni siquiera sabíamos que existía algo como la fisioterapia.

Para él ya es demasiado tarde, pero si con mi trabajo puedo ayudar a otros en esa misma situación, estoy feliz de hacerlo.

Entrevista: Aina Valldaura

 

APADRINA