La India necesita enfermeras

  • Harían falta 1,94 millones de profesionales, según un informe del sector, que recalca especialmente la desatención en zonas rurales
  • Más de 500 jóvenes, la mayoría mujeres, se han diplomado en la Escuela de Enfermería que abrió la FVF en 2004 para ayudar a paliar este déficit

Ser enfermera o enfermero en la India significa tener un puesto de trabajo asegurado. Sin embargo, son las ganas de ayudar y ser útil a una sociedad con tantas carencias sanitarias las verdaderas motivaciones que llevan a muchas jóvenes a optar por este futuro profesional. Desafortunadamente, una vez en el mercado laboral, muchas se tienen que enfrentar a un sistema sanitario con recursos insuficientes y acaban optando por migrar.  

Esta problemática es especialmente grave en el mundo rural, y contribuye a cronificar la falta de personal sanitario cualificado en estas zonas, donde vive el 70% de la población de la India.

El Informe Mundial de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa a la India como uno de los 60 países con “escasez crítica de personal sanitario”  y según datos de la revista The Lancet, el país tiene alrededor de 12 médicos, enfermeras y parteras por cada 10.000 personas, una cifra por debajo del índice de referencia de la OMS. El sistema de salud del país asiático es insuficiente para cubrir las necesidades de sus 1.324 millones de habitantes  

Concretamente, en la India faltan 1,94 millones de profesionales de la enfermería, según un análisis del periódico IndiaSpend (2017), de los datos del Indian Nursing Council (INC) y de la OMS. Algunos de los problemas relacionados con la retención de profesionales son: inseguridad laboral para el personal contratista, salarios bajos tanto en el gobierno como en el sector privado.

Uno de los pilares básicos del programa sanitario de la Fundación es precisamente “articular una red sanitaria rural que logre una cobertura básica y de calidad” y paliar la falta de personal sanitario. Para ello en 2004, la FVF puso en marcha una Escuela de Enfermería, en las instalaciones del Complejo Sanitario de Bathalapalli, destinada a formar y retener profesionales.

“En los comienzos solo teníamos 8 estudiantes y hoy recibimos 200 solicitudes cada año para 45 plazas”, explica Beena Joseph, directora de la Escuela. Puntualiza que “25 son elegidas por el Gobierno y el resto, por la Fundación, que ayuda con becas a sufragar los gastos de la diplomatura”.

En estos 14 años han pasado por la Escuela cerca de 500 alumnas que, según Beena, “el 50% se quedan trabajando en algunos de los tres hospitales de la Fundación”. La otra mitad opta, o bien por continuar estudiando especializándose en la Universidad, o bien por trabajar en  hospitales en ciudades como Bangalore o Hyderabab. “El trabajo está 100% asegurado porque la Fundación tiene muy buena reputación en el ámbito de la sanidad”, afirma la directora.

Respecto a la importancia de tener una Escuela de esta índole en una zona rural destinada a mujeres, Beena subraya el valor de la educación en las jóvenes que, de otra forma, acabarían casándose a edades muy tempranas. “Se trata de dar las herramientas para que estas mujeres se empoderen y puedan cuidar de sí mismas y de sus familias” y añade que, “ahora, aunque se casen, el 99% sigue trabajando como enfermera”.

Testimonios de alumnas

Bhavani

Esta joven de 20 años, es una de las estudiantes becadas por la Fundación para estudiar en la Escuela de Enfermería. A un año de terminar su diplomatura tiene claro que quiere trabajar en uno de los hospitales de la Fundación. “Es importante trabajar en las zonas rurales porque la gente con enfermedades sufre mucho debido a que no hay una buena educación sanitaria entre la población”, afirma esta futura enfermera. 

Reshma

Esta antigua alumna de la Escuela, trabaja ahora en el hospital de Bathalapalli desde hace más de 3 años, la decisión de no irse a la ciudad a trabajar vino determinada por la necesidad de ayudar a las personas más desfavorecidas. “En Bathalapalli puedo ayudar a la gente que realmente lo necesita, en las ciudades tienen más conocimientos sanitarios pero en las zonas rurales, no. Aquí no importa cuánto dinero tengan los pacientes, solo el buen cuidado sanitario”, afirma esta joven quien recuerda con especial cariño la biblioteca de la escuela,  “todos los libros que había allí nos ayudaron mucho para mejorar nuestros conocimientos”, concluye.

Sindhu Basanti

Sindhu Basanti, es una joven profesora de enfermería que, según sus propias palabras, le encanta trabajar en la Escuela. “Todo es positivo aquí, hay mucha tranquilidad, nunca había visto una escuela así. La infraestructura es perfecta, con clases grandes y con muy buenos materiales para impartir clase”, afirma.  Pero para ella, la elección de ser profesora viene de su deseo de que todas las mujeres sean independientes. “Siempre les digo a mis alumnas que hagan lo que deseen en sus vidas, que sean independientes. Cuando las estudiantes llegan  a la escuela, vienen dependientes de la opinión de sus padres, pero cuando terminan el curso, tienen más personalidad y aprenden a tomar decisiones para su futuro. Aquí también aprenden cómo vivir una vida libre”, sentencia.

 

Texto Silvia Muiña