La semilla de la igualdad

Akhila proviene de una extensa familia de campesinos, pero es la primera en estudiar Formación Profesional en Técnicas Agrícolas. Combina el saber heredado a través de generaciones con sus conocimientos en ciencias para mejorar los cultivos y, a su vez, romper barreras de género.
Compartir:

En los campos de Palavai, empiezan a aparecer los primeros tomates de 2022. Todavía faltan unas semanas para que acaben de madurar, pero Akhila no puede ocultar su satisfacción. Esta es también una de sus primeras cosechas desde que completó la Formación Profesional en Técnicas Agrícolas.

Akhila conoce en profundidad la tierra que cultiva. La joven proviene de una extensa familia de campesinos, de quien ha heredado el conocimiento y ha aprendido las prácticas más tradicionales. Lleva años observando los ciclos de los cultivos y recuerda cómo, desde pequeña, le fascinaba acompañar a su madre y padre al campo. “Pronto desarrollé un gran interés por la agricultura”, cuenta.

Sin embargo, cuando anunció que quería estudiar una formación técnica en este campo, se topó con muchas reticencias en su entorno. “Se suele creer que no es necesario dar una buena educación a las chicas porque piensan que no somos capaces, pero no es así. Yo estudié dos años de Agricultura y terminé mi curso. Por lo tanto, soy capaz, ¿verdad?”, comenta.

Marzo marca el inicio de la temporada Zaid o, lo que es lo mismo, de los cultivos de verano. Akhila tantea cuidadosamente las semillas que plantará: calabaza, melón amargo y, de nuevo, tomates. Hay cierta ritualidad ancestral en la forma en cómo palpa y examina la tierra, pero también ciencia. 

Akhila

Saber cómo medir el pH del suelo, instalar sistemas de irrigación u optimizar los recursos son conocimientos vitales para Akhila, no solo para obtener éxito con las cosechas, sino también para enfrentarse al cambio climático y a situaciones cada vez más extremas. 

Mi sueño es ser una buena supervisora agrícola. Me gustaría ayudar a desarrollar nueva tecnología, métodos y técnicas para las familias campesinas de mi comunidad”, explica, mientras planta una semilla. En el mundo rural, las mujeres son consideradas las guardianas de las semillas y juegan un papel indispensable para garantizar la seguridad alimentaria del planeta.

Akhila espera que pronto germine la igualdad y que más chicas opten por su formación. “Soñar sin límites es lo que nos llevará a un futuro mejor”, concluye.

Akhila es una soñadora sin límites. COLABORA AHORA para lograr una educación sin barreras de género. #SoñadorasSinLímites

Texto: Eva Galindo Soriano | Fotos: Núria Navarro Paredes