Las necesidades alimenticias de la infancia durante el confinamiento

A diferencia de cómo se ha desarrollado el virus en los países occidentales, el COVID-19 podría afectar en la India a miles de niños y niñas sin una alimentación primaria de calidad
La FVF se ha coordinado con las administraciones locales para proporcionar alimentos y medicinas a la población más vulnerable
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Ni largos carros ambulantes de verdura estacionados en diversos puntos de la ciudad, ni yalebis -dulce típico- apilados en los puestos de comida, ni flores esperando a ser depositadas en algún altar, ni autos, ni ruido, ni las bocinas, ni el bullicio, forman parte ya de ese paisaje y maqueta de colores voraces que describe cada ciudad de la India. Ahora, todo se resume en la palabra que se ha adherido a un lenguaje global: el confinamiento. Un término que puede resultar paradójico para un país en el que residen 1.300 millones de habitantes y que ya ha sido definido como el mayor confinamiento del mundo. Pero, más allá de la expansión del virus, ¿qué supone que miles de escuelas cierren en todo el país?

La suspensión de la actividad en las escuelas públicas y privadas afectará al rendimiento escolar de millones de niños y niñas, y hay quien ya se pregunta: ¿cómo les afectará no acceder a la alimentación primaria que reciben de las escuelas? 100 millones de niños y niñas reciben una comida gratuita en los colegios. Estas comidas reducen la deficiencia de proteínas de su alimentación en un 100%, en un 10% la de hierro y en un 30% la de calorías. 

El país podría enfrentarse a hambrunas en el periodo del confinamiento que afectarían sin duda a la población infantil. El gobierno del estado de Andhra Pradesh, uno en los que actúa directamente la Fundación, y que ha decretado el confinamiento hasta el 31 de abril, ha propuesto medidas de apoyo para las familias dotándolas de una compensación económica de 1.000 rupias y raciones gratuitas de comida.

Desde los centros educativos de la FVF en Anantapur, a los alumnos y alumnas con más necesidades educativas se les hará un seguimiento personal en los pueblos y la Fundación garantizará su bienestar y seguridad.  Además, los niños y niñas sin hogar podrán permanecer en las instalaciones de la Fundación, donde seguirán recibiendo la atención necesaria, tanto educativa como alimentaria.

Anna Ferrer, presidenta de la Fundación ha confirmado su compromiso de seguir trabajando, de manera coordinada, con las administraciones locales para proporcionar alimentación y medicación a la población que más lo necesita.