Las ‘niñas cuidadoras’: el trabajo infantil invisible que lastra la lucha por la igualdad en Nepal

• En las remotas montañas de los Himalayas, muchas niñas renuncian a su educación para cuidar de familiares dependientes y ocuparse de duras tareas domésticas.
• La Fundación Vicente Ferrer promueve varias iniciativas para mejorar el bienestar familiar y velar por el futuro de las menores.
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La Fundación Vicente Ferrer (FVF) centra su campaña del 8 de marzo en la integración escolar de las ‘niñas cuidadoras’ de Nepal, menores sobre las que recaen las tareas más pesadas del hogar cuando alguno de los miembros de la familia es dependiente. Este Día Internacional de las Mujeres, la Fundación alerta sobre el riesgo de que este trabajo infantil invisible sea la causa del abandono escolar. “Si no les queda tiempo para estudiar, se notará en sus calificaciones y eso las desmotiva. Reivindicar el derecho de las niñas a estudiar es un objetivo en el que ganamos todas y todos porque sus estudios permitirán no solo su progreso individual, sino también familiar y comunitario”, explica Visha Ferrer, directora del Programa de Mujeres de la Fundación Vicente Ferrer.

La entidad impulsa cada 8 de marzo una iniciativa para dar visibilidad a las desigualdades y discriminaciones que viven las mujeres. En esta ocasión pone el foco en tres adolescentes nepalíes, Renuka, Rabina y Neerja, que se han visto obligadas a crecer demasiado rápido. Cada día se ocupan de cortar la hierba, alimentar al ganado, recorrer pedregosos y largos caminos entre las montañas del Himalaya para llegar a la tienda para comprar alimentos, hacer la comida o cuidar de sus padres o sus hermanos. Las tres comparten una situación parecida: en su familia hay una persona dependiente. El sobreesfuerzo de estas jóvenes tiene repercusiones en su rendimiento escolar. Si logran sacar tiempo algún día a la semana para ir a la escuela, en la mayoría de los casos muy alejada de su residencia, apenas les queda margen para estudiar y hacer los deberes. Pero hay algo más que las une: a pesar de su temprana madurez y su alto sentido de la responsabilidad, admiten que les hace felices ir a la escuela porque aprenden y crean lazos con otras compañeras.

Rabina_Nepal

La Fundación Vicente Ferrer quiere visibilizar la realidad de las ‘niñas cuidadoras’ para recordar que se trata de un obstáculo más a superar en la lucha por la igualdad de oportunidades: “si hay desconexión escolar, las niñas perpetuarán el papel de sus madres y abuelas, y acabarán optando por el matrimonio como único proyecto de futuro. Estaríamos entonces ante una nueva generación de niñas que carecen de poder de decisión”, explica Visha Ferrer.

La FVF trabaja para apoyar a estas familias y diseñar estrategias que permitan a las niñas seguir estudiando. Entre ellos, organiza la atención domiciliaria a las personas dependientes, en su caso, financia su acceso a centros de día. También ofrece apoyo para la compra de material escolar y clases de refuerzo que incluyen el desplazamiento y el salario del profesorado para mejorar los resultados académicos de las alumnas.

Niñas_cuidadoras

La escuela aleja a las menores del matrimonio precoz

Según el Informe de Seguimiento de la Educación de la Unesco, la educación de las niñas tiene importantes repercusiones en el conjunto de la sociedad. Por ejemplo, completar la enseñanza primaria reduciría en dos tercios la mortalidad materna y concluir la secundaria, disminuiría la mortalidad infantil en tres millones de vidas. Asimismo, 12 millones de niñas y niños dejarían de sufrir raquitismo y desnutrición. La educación reduce además los matrimonios precoces y la resignación a la violencia machista. Además, favorece la emancipación y el liderazgo para vencer la discriminación. Las niñas y jóvenes que han recibido educación conocen mejor sus derechos y tienen más confianza y libertad para tomar decisiones que afecten a su vida.

En Nepal, lograr que las niñas sigan en la escuela después de cursar primaria es uno de los medios más eficaces de evitar el matrimonio y la maternidad precoces de las menores, una lacra que afecta al 33% de menores en el país, que se casa antes de cumplir los 18 años.

La Fundación Vicente Ferrer inició su programa de igualdad de género en 1982 en Anantapur (la India). Desde entonces, miles de mujeres se han organizado en asociaciones para crear una red de apoyo mutuo desde donde gestionan sus ahorros para emprender negocios, promocionar los estudios de sus hijas, y organizar acciones para visibilizar la discriminación de las mujeres. Estas tienen lugar cada 8 de marzo y cada 25 de noviembre, Día Mundial para la Erradicación de la Violencia Machista.

Desde que el pasado año anunciara la ampliación de su proyecto a Nepal y otros países del Sur, la Fundación Vicente Ferrer ha manifestado su firme propósito de dar prioridad al bienestar, la salud y progreso social y económico de las niñas y las mujeres.