Lluís y Xavi: “Trabajar junto a la población local es vital para conseguir resultados efectivos”

  • Un grupo de cirujanos ortopédicos y traumatólogos españoles visitan Anantapur varias veces al año para colaborar con la Fundación Vicente Ferrer

Los doctores Lluís Lorenzo y Xavi Manubens, especialistas en traumatología, forman parte de la Asociación de Cirujanos Ortopédicos Voluntarios (ACOV) que colabora con la Fundación Vicente Ferrer (FVF) desde hace más de 10 años. El grupo reúne a varios traumatólogos que prestan sus servicios a programas de tratamiento médico y quirúrgico en el campo de la cirugía ortopédica y traumatología, especialmente de la FVF en la India, pero también de otros países o regiones con escasos recursos sanitarios. El objetivo de dicha colaboración es mejorar las condiciones de vida de las personas destinatarias. Hasta diciembre de 2012, ACOV acumula 6.068 visitas médicas y 1.511 intervenciones quirúrgicas, especialmente para personas con discapacidad.

¿Por qué empezasteis a colaborar con la Fundación?
Lluís Lorenzo (L)- Desde bien pequeño, he sentido la necesidad de ayudar a los demás. Me fascinaba leer historias sobre hombres que venían a la India a salvar almas. Mientras estudiaba la carrera en el Reino Unido hice muchos amigos de la India y tuve el placer de tener profesores que habían trabajado en cooperación, factores que acabaron determinando mi inquietud solidaria hacia este país. Gracias a una amiga que colaboraba con la Fundación Vicente Ferrer en el año 2003, conocí el trabajo que se estaba haciendo y decidí que tenía que formar parte.
Xavi Manubens (X)- Conocí la labor de la Fundación en el año 2003 a raíz de un coloquio en Torredembarra. Había colaborado anteriormente con otras organizaciones, pero sólo en atención primaria. Cuando supe que la Fundación tenía hospitales y podía colaborar de una forma más especializada, en seguida me puse en contacto con ellos ofreciendo mi tiempo. Antes de iniciar mi primera colaboración con la Fundación, estaba en quirófano operando y Lluís me contó que él también iba a venir a Anantapur. Cuando él llevaba un mes en terreno, me llamó y me dijo que viniera cuanto antes.

¿Cuál ha sido vuestra trayectoria en la FVF?
L. y X.- Tras nuestra primera toma de contacto queríamos seguir colaborando con la Fundación y expandir el proyecto, pero no sin saber antes si lo que habíamos hecho había funcionado. Vinimos una segunda vez para cerciorarnos de que la ayuda había sido efectiva, y vimos que gracias a la estructura india nuestro grano de arena había mejorado las cosas. Entonces decidimos lanzarnos a la piscina y formar la Asociación de Cirujanos Ortopédicos Voluntarios. Desde ese momento, varios especialistas españoles venimos cada año durante quince días o un mes, aprovechando las vacaciones o bien con permisos especiales.

¿Cómo ha cambiado la FVF durante la última década?
X.- Al principio todo era muy diferente, apenas volaban aviones hasta aquí. Lo más emocionante para mí es ver cómo la Fundación ha crecido tanto durante los últimos años, cómo el proyecto se ha expandido y cada vez abarca más necesidades. Sin embargo, algo que no ha cambiado apenas es la voluntad del equipo indio, con el paso de los años continúan teniendo la misma energía y gracias a ellos el sueño de Vicente es posible.
L.- Ahora todo está estandarizado y con una estructura muy funcional. Inicialmente, los pacientes no estaban identificados y los visitábamos sin ningún registro o ficha. En la actualidad y gracias a los trabajadores sociales de la Fundación, todas las personas tienen una cartilla con toda la información necesaria, algo que nos facilita el trabajo enormemente para el seguimiento. Los pacientes también han cambiado. Recuerdo cómo al comienzo no les gustaba nuestra presencia, hoy en día la valoran.

¿Qué consideras que es lo más importante cuando se trabaja con una cultura distinta?
X.- La integración, sin lugar a dudas. También es lo más difícil. Yo puedo aportar una técnica concreta, pero esa técnica no sirve de nada si no sé a quién debo aplicársela y cuándo es el momento idóneo. Eso sólo es posible cuando se va acompañado de una persona local, que conoce la cultura, y que te guía ante el desconocimiento. Trabajar junto a la población local es vital para conseguir resultados efectivos. En medicina, a pesar de lo que muchos piensan, no se puede utilizar sólo la razón, no se puede actuar indiscriminadamente sin conocer los matices.

¿Qué diferencias encuentras entre un paciente español y un paciente indio?
X.- Siempre que estás delante de un paciente, estás delante de una persona. Aunque las patologías son diferentes, la biología es la misma. La principal diferencia que encuentro es en cómo se asumen las dificultades en cada país. Nosotros tendemos a convertir las dificultades en problemas y aquí, pese a los escenarios terribles que me encuentro, la gente las afronta de otra manera y se muestran más colaboradores.

El acceso y la cobertura sanitaria continúan siendo un gran desafío para millones de personas. ¿Cuál sería la forma más efectiva de paliar este problema en el área rural?
L.- Hasta que no exista una mayor red de cobertura sanitaria o no mejore el acceso a los centros médicos, es necesario, además de visitar en los hospitales, movilizarse hasta los pueblos. Inicialmente, visitábamos en el hospital, pero pronto nos dimos cuenta que muchos de los pacientes no llegaban hasta nosotros y que era mejor agruparlos por aldeas y de esa manera, dirigirlos luego al hospital más cercano según el tratamiento a recibir. Es importante permanecer cerca de las personas más desfavorecidas.

En la India, muchos jóvenes médicos prefieren trabajar para clínicas privadas. ¿Cómo es posible revertir esta tendencia?
X.- Aunque en Europa tal vez haya más conciencia por el sistema sanitario público, hablamos de una tendencia generalizada en todo el mundo, no sólo en la India. La persona que se siente atraída por un sueldo, es porque tal vez no ha descubierto el valor de su trabajo. Es importante descubrir la importancia de conectar con las personas y no reducir el trabajo solamente a los honorarios. El médico que no contacta con el paciente no cura.