Mujeres con discapacidad en la India rural: una lucha contra la triple discriminación

  • Según la OMS, la discriminación que sufren las mujeres con diversidad funcional las relega a la exclusión social y justifica su analfabetismo
  • En la India, el 69% de las mujeres con discapacidad son analfabetas, frente al 44% de los hombres

En la India las mujeres se enfrentan a una desventaja significativa cuando se trata de acceder a oportunidades educativas, de salud y laborales. Según el Censo de 2011 la alfabetización masculina se sitúa en el 82%, mientras que la femenina solo alcanza el 65%. Para las mujeres con discapacidad, tanto física como intelectual, esta desventaja se refuerza aún más.

En la India, hay 26 millones de personas con discapacidad, el 42% de las cuales son mujeres. Tal y como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su informe sobre la discapacidad mundial, las mujeres con discapacidad sufren una doble discriminación, ya que son víctimas de una combinación de desventajas que se vinculan al género y a la discapacidad. Esta doble discriminación deriva a menudo en un peor acceso a la educación, menos derechos sexuales y reproductivos, y una atención médica deficiente a la recibida por los hombres con discapacidad o las mujeres sin discapacidad.

Esta desigualdad de género favorece la “prevalencia de la discapacidad” y es un obstáculo que empeora su calidad de vida. Dasarath Ramadu, director del Sector Personas con Discapacidad de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) destaca además que, en un contexto como el del distrito de Anantapur, en la India rural, hay que considerar una tercera dimensión de la discriminación: la pobreza. Para luchar contra esta triple amenaza es vital que estas mujeres con discapacidad reciban no solo apoyo en el ámbito de la salud y la educación sino también en el laboral y formativo. Según la Encuesta Nacional de Muestreo (NSS por sus siglas en inglés), solo el 10% de las mujeres con discapacidad tiene un empleo, lo que lleva a muchas de ellas a una situación de extrema vulnerabilidad al no tener independencia económica. “Cuando ganan su propio dinero la percepción que tienen de ellas sus familias y la sociedad se transforma. Dejan de verlas como una carga y se convierten en un pilar para la familia” añade Dasarath. “Y, lo más importante, la percepción que ellas tienen de sí mismas también se transforma”.

Por el acceso a la educación

“Cuando tenía un año sufrí polio, una enfermedad que me provocó una discapacidad motora que ha afectado la movilidad de mis piernas”, cuenta Manjula, fisioterapeuta con discapacidad motora, que actualmente trabaja en el centro de parálisis cerebral de la FVF en Kanekal. “Yo tuve suerte porque mis padres apostaron por mi educación como única forma de asegurar mi bienestar y mi futuro”, añade Manjula, que asegura que a pesar de su discapacidad sus padres no hacían diferencias. “Me cuidaban como al resto de mis hermanos y siempre fomentaron mis estudios, una actitud muy diferente a la que he podido ver en otras familias donde las niñas con discapacidad no reciben ningún tipo de cuidados”. La presión social que recibió su familia no fue poca. “Mi madre fue muy criticada por cuidarme y ahora la respetan porque trabajo en lo que me gusta, estoy casada y tengo una hija”.
 

Manjula posa con su hija Lashia días antes de finalizar su baja por maternidad

 

La infancia vivida por Sujatha, quien también sufre polio desde la niñez, fue muy distinta. “Mis padres decían que como tengo una discapacidad darme una educación era malgastar el dinero”, explica. “Actualmente soy líder de uno de los sanghams (asociación de mujeres) de la FVF, estoy casada y tengo dos hijos” cuenta orgullosa. “Tengo una vida que mis padres nunca se habrían imaginado y estoy muy feliz porque ellos nunca apostaron por mi y todo lo que tengo lo he conseguido luchando”.

Aunque asegura que el camino no ha sido fácil. “Mi padre me prohibía ir al colegio y se negaba a darme de comer porque, según él, mis hermanos lo necesitaban más que yo”. En la India, el 69% de las mujeres con discapacidad son analfabetas y solo el 19% de las niñas terminan los estudios de primaria, mientras que el 56% de los hombres con discapacidad tiene acceso a la educación, según la NSS. “El sangham ha sido de gran ayuda para lograr ser quien soy hoy. Nos reunimos para compartir nuestros problemas diarios y hablar sobre la discriminación que sufrimos por el simple hecho de ser mujeres”, añade Sujatha.  “Los hombres con discapacidad no sufren el mismo rechazo social ni exclusión que nosotras” sentencia. El 50% de las mujeres con discapacidad han sufrido violencia psicológica y el 25% violencia sexual, según el Banco Mundial.

“Desde la Fundación intentamos que la sociedad respete a todas las mujeres con discapacidad desde la niñez para que ellas crezcan creyendo en sí mismas, siendo independientes y eligiendo su futuro” declara Dasarath.  Los sanghams de mujeres y los vikalangula sanghams, asociaciones de personas con discapacidad, forman parte de la estrategia de la  FVF por acabar con la discriminación hacia las personas con discapacidad y la desigualdad de género. “Solo a través de la educación y la sensibilización lograremos que disminuya la discriminación hacia las mujeres y las personas con discapacidad” concluye Dasarath.

Texto: Bárbara Delgado