Naik, de niño ‘apadrinado’ a oncólogo que cura a menores con cáncer

• Especializado en oncología pediátrica y procedente de una familia de campesinos, Ramavath Devendra Naik fue beneficiario del programa de becas: “Estudiar medicina cambió mi vida”.
• En octubre fue invitado a una conferencia internacional en Lyon (Francia) para presentar su investigación en la aplicación de quimioterapia en menores
Naik presentó el pasado mes de octubre una ponencia en Lyon sobre su investigación en la aplicación de quimioterapia en menores.
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“Nací en una pequeña aldea al sur de Andhra Pradesh”, así se presenta Ramavath Devendra Naik de 29 años, un joven de origen tribal vinculado a la Fundación Vicente Ferrer desde que era pequeño y que hoy ejerce como pediatra especializado en oncología. Vive en Nueva Delhi, pero no olvida sus orígenes en la aldea de Konepalli. “Tengo muchos recuerdos de mi infancia. Durante las vacaciones íbamos a nadar a los pozos cerca de nuestro pueblo. También recolectábamos bayas. Todavía recuerdo cuando mi hermano y yo corríamos e íbamos al campo para alimentar a los búfalos… Crecí y formamos un grupo de cricket. Participábamos en varios torneos organizados por la FVF”.

El pasado mes de octubre Naik presentó su investigación sobre la aplicación de quimioterapia en menores con cáncer en el 51 Congreso Internacional de Oncología Pediátrica de Lyon (Francia). Actualmente trabaja en All India Institute of Medical Sciences, en Delhi, una de las instituciones sanitarias más reconocidas de la India.

Siempre soñaba en grande, pero temía que su situación económica le podía impedir alcanzar su sueño de ser médico

La Fundación Vicente Ferrer, está tan presente en sus memorias de niñez como lo estaba también zambullirse en los pozos de agua. “Mi primer contacto con RDT fue en cuarto curso, pero realmente mi primer encuentro ocurrió cuando entré en programa especial de educación. Recibir la ayuda económica para poder estudiar medicina cambió mi vida”. Devendra soñaba en grande desde niño pero sabía que su situación económica nunca le permitiría alcanzar todo aquello que deseaba: ser médico. Sus padres, que no tenían educación y se habían dedicado a la agricultura durante toda su vida, solo pudieron apoyar a sus hijos e hijas durante los primeros años de educación básica. Devendra es el más pequeño de una familia formada por dos hermanos y dos hermanas mayores. “Todavía recuerdo cuando en décimo curso salieron los resultados finales de mis exámenes, obtuve 479 puntos sobre 500. Con esas notas podía entrar en cualquier rama de medicina pero mi situación económica me lo impedía. Era imposible para mí. Pero en ese momento la FVF desarrolló un nuevo programa de educación y recibí una beca para estudiar. Ese ha sido el mejor momento de mi vida hasta hoy”.  

Devendra, recuerda con mucho cariño a Chandra, el director del Programa de Educación. “Él vino a mi pueblo y me ofreció la plaza para poder estudiar. Algunos de mis amigos también fueron seleccionados y Anna Ferrer y Vicente nos dieron una charla para motivarnos y empoderarnos para conseguir lo que queríamos. Su visión, manera de hablar y filosofía me inspiraron a trabajar duro por mi futuro”. Cuenta que cada vez que vuelve a Anantapur, siempre visita la FVF para saludar a Chandra. “Mi relación con la FVF es muy especial. No es solo una organización, se ha convertido en una parte fundamental para miles de familias y pueblos. Nos han dado educación, facilidades médicas y herramientas para construir nuestro futuro y dignidad”.

"La Fundación Vicente Ferrer me ayudó a estudiar y ahora soy yo quien quiere tratar a pacientes sin recursos"

Procedente de una familia de campesinos, sabe lo que significa tener educación más que nadie. “La persona que soy hoy, es gracias a la educación que he recibido. Los estudios juegan un papel muy importante en nuestras vidas y te hacen autosuficiente. La FVF me ayudó en su momento y ahora quiero ser oncólogo para tratar a pacientes sin recursos que de una forma u otra también necesitan ayuda”. Los padres de Devendra también han podido acceder a los programas que la FVF proporciona a los agricultores. Muchas familias han sido formadas en nuevas técnicas de agricultura, de conservación de agua o cómo actuar en periodos de sequía. “Mis padres recibieron pequeños árboles para cultivar mangos y sistema de riego por goteo. Pero aparte de los beneficios económicos, la FVF nos ha dado confianza y una sociedad más igualitaria”.

 

Texto: Aurora Díaz