Núria Torre: "En el hospital de Kalyandurg atendemos más de 7.000 partos al año"

Cristòfol Oliver

Núria Torre y Joaquín Astete son una pareja de pediatras (ella también es neonatóloga) que conocieron el trabajo sanitario de la FVF en 2013. Les atrajo tanto el proyecto y su labor ha sido tan valorada por los profesionales locales que han regresado a la India para colaborar por segunda vez.

Hace un año que trabajan en el hospital de la FVF en Kalyandurg. Tras todo este tiempo y experiencias, Núria y Joaquín conocen a la perfección los retos de la atención infantil y neonatal en la India rural.

¿Qué objetivos os marcasteis al inicio de este año?

Núria (N): Al principio, nos marcó mucho el gran volumen de trabajo que hay. En este hospital debería haber seis pediatras y había solo dos, que evidentemente no daban abasto. Entonces, el primer objetivo era trabajar como un pediatra más, lo más rápido posible. Luego nos sentamos con ellos para saber en qué querían que nos centráramos, en qué querían mejorar.

Joaquín (J): Una de las cosas más urgentes era formar a las enfermeras. Al haber solo dos pediatras, muchos procedimientos y cuidados del paciente acababan dependiendo de enfermería. Necesitaban una formación sobre ciertas pautas y protocolos de actuación. Núria, por ejemplo, hizo un curso de resucitación neonatal para todas las enfermeras que atendían partos.

Los partos son una parte importante de vuestro trabajo, ¿verdad?

N: Aquí en Kalyandurg atendemos a más de 7.000 partos al año, unos 20 al día de media. Muchos bebés nacen con un déficit importante de peso. Es tan frecuente que piensan que es normal que los bebés sean tan pequeños; han normalizado una enfermedad. Nos preguntan cuál es el peso mínimo en España, sin entender que el peso mínimo es el mismo para todo el mundo.

J: Esto es debido fundamentalmente a las carencias nutricionales de las madres. La malnutrición provoca una mayor prevalencia de enfermedades como anemia, hipertensión o preeclampsia, que hacen que el niño sea aún más pequeño.

Y más allá de los recién nacidos, ¿cuáles son las enfermedades más habituales que os encontráis?

J: Entre los niños y niñas hay muchos problemas respiratorios, como neumonía o bronquitis, por culpa del ambiente seco, el polvo y el tener las defensas bajas. También tratamos muchas infecciones víricas, anemia, talasemia y otras patologías según la estación del año. En época de lluvias, hay mucha malaria y dengue; en verano, problemas derivados de la deshidratación y el calor.

¿Qué diferencias hay entre un hospital de una zona rural y el de una zona urbana?

N: La principal diferencia es que las familias vienen más tarde. El acceso a la sanidad es complicado y esperan más días hasta traer a sus niños enfermos. Con los niños mayores que tienen fiebre esperan una semana, a ver si se les pasa.

J: También cuesta que vengan cuando toca para hacer seguimiento. En este sentido, las charlas con los pacientes y el trabajo de sensibilización de las enfermeras son fundamentales. En la sala de pediatría hemos empezado a pasar unos videos sobre anemia, vacunación o alimentación.

¿Cuáles son los retos de futuro para mejorar la atención pediátrica en este hospital?

N: La falta de pediatras es un problema importante. Si no vienen más, no se podrán atender a los pacientes más complejos y se tendrán que referir muchos más, como se hacía antes de que llegáramos nosotros. A veces, la falta de recursos humanos es frustrante: estás atendiendo a un niño grave y al lado pasa algo con otro paciente y simplemente no tienes manos para atenderlo.

J: Estamos intentando potenciar la comunicación y la posibilidad de referir pacientes al hospital de la FVF en Bathalapalli, que tiene más recursos tanto materiales como de personal.

¿Ahora que ya estáis a punto de terminar, qué os lleváis de esta etapa en la FVF?

N: Trabajar aquí es un gran aprendizaje y es cierto que dejas de agobiarte tanto y de ser tan competitivo. En España, no valoraba lo que supone que todo el personal sea competente, tenga la misma formación y dé la misma atención.  Es una pena que allí no se valore lo que aprendes en la India a nivel profesional. La prevalencia de las enfermedades es tan alta que hay cosas que allí ves una vez al mes y aquí, tres veces por semana. Quizás todo es un poco menos sofisticado, pero ganas mucho manejo clínico.

J: También aprendes mucho sobre el manejo de recursos. Allí no te planteas los costes de cada prueba que pides. Aquí debes pensar lo que valen las pruebas, pedirlas progresivamente para no gastar innecesariamente y tener en cuenta que algunas familias no podrán pagar según qué tratamientos. Sí, a nivel médico se aprende mucho.

 

Texto: Oriol Petit

Fotografía: Cristòfol Oliver