Olaia Güenaga, médica voluntaria: “Salvar vidas está por encima del miedo”

• Esta doctora, que colabora con la FVF desde 2017, lleva dos meses tratando a pacientes críticos por coronavirus en Barcelona y ha sacado tiempo para asesorar sobre esta pandemia a sus colegas del Hospital de Bathalapalli
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Olaia Güenaga (Vigo, 1976) es una de las personas a las que salimos a aplaudir cada día a las 8 de la tarde. Testimonios como el suyo confirman que, si existen héroes y heroínas, definitivamente no hay que buscarlos muy lejos. La bondad no es una cualidad excepcional, sino la suma de buenas acciones de muchas personas.

Olaia ha estado en el epicentro del coronavirus en España. Desde el Consorci Sanitari Integral (Moisés Broggi + Hospital General de L’Hospitalet), donde trabaja, ha estado al lado de los enfermos de covid-19 más críticos. Por sus manos han pasado 140 pacientes en una UCI que en estos dos últimos meses ha triplicado su actividad habitual. 

"En mi hospital, hemos pasado de 18 camas en la UCI a 58"

Explícanos qué relación tiene una anestesista con la atención de pacientes críticos por coronavirus

Los anestesistas tenemos también experiencia en el manejo de los pacientes críticos y ventilación mecánica. Aunque España es de los pocos países que separa las especialidades de Anestesia e Intensivos, en esta ocasión ambas especialidades hemos creado equipos mixtos para atender a los pacientes críticos. Ten en cuenta que el consorcio donde trabajo ha pasado de 18 camas en la UCI a 58.

Su energía y humanidad traspasan la pantalla de la videoconferencia que hemos mantenido para realizar esta entrevista. En algunos momentos, aseguraría que sus ojos se vuelven vidriosos. ¿Cuál ha sido la parte más dura de tu trabajo?

Hablar cada día con los familiares de los pacientes que atiendo. Cuando trabajas a un ritmo tan intenso, lo humano queda velado, no puedes dejar espacio a los sentimientos. De repente, a las 7 de la tarde, abres la ventana al mundo. Hablas con alguien que lleva todo el día esperando tu llamada porque no puede comunicarse con su pariente. La gente responde con enorme gratitud, a pesar de que muchas veces las noticias son malas. He salido llorando del hospital muchos días.

"Tuve la necesidad de hacerme una lista con las cosas buenas que sacar de todo esto"

¿Y qué haces para superar momentos tan duros?

Tuve la necesidad de hacerme una lista sobre las cosas buenas que sacar de todo esto. Necesitaba ver algo positivo.  Más compañerismo, menos lucha de poder y, sobre todo, que toda mi formación y todo lo que sé haya podido ayudar a salvar vidas. Mi trabajo me ha permitido hacer algo bueno por la gente. Dentro de la dureza de ver pacientes que han muerto solos, eso me ha permitido vivir esta situación decentemente. 

A esta lista, Olaia añade un hito más. El de haber sido fundamental para prevenir y formar al equipo de médicos de los hospitales de la Fundación Vicente Ferrer sobre los devastadores efectos que puede causar el coronavirus. Lleva tres años colaborando con la Fundación y su aportación ha sido inestimable. Pero en esta ocasión, su experiencia en primera línea ante una crisis sanitaria global sin precedentes, ha sido impagable.

¿Cómo y cuándo comenzaste estas “asesorías”?

Todo empezó bastante antes de la declaración de cuarentena en la India. Hablaba casi a diario con Ketty Arce, responsable de Urgencias del hospital de Bathalapalli , sobre cómo vivíamos la situación aquí. A ella le preocupaba que en la India no hubiera suficiente conciencia de lo que se podría venir encima. Así que me pidió un vídeo para explicar a los profesionales de Bathalapalli cómo estábamos abordando el coronavirus aquí.

¿Y funcionó?

Yo llegaba agotada cada día del trabajo, pero Ketty insistía en que era necesario compartir la información. Finalmente grabé un “videodrama”: me temblaba la voz, me caía el lagrimón… y parece ser que causó efecto. Les impresionó y consiguió concienciar de la gravedad del virus.

A este vídeo le siguieron dos tutoriales más para aprender a ponerse y quitarse los equipos de protección individual. Después de esas advertencias, el hospital de Bathalapalli fue declarado centro de referencia covid-19 en la región y ya su equipo médico había recibido mucha información desde España, uno de los epicentros de esta crisis sanitaria, gracias a la colaboración de Olaia.

La sensación en la India es que estamos ante una especie de cuenta atrás, de incertidumbre sobre cómo van a evolucionar las cosas. ¿Cómo animarías a sus colegas de la India para que se mantuvieran firmes a pesar del miedo?

Estar al lado de las personas enfermas no solo es una obligación moral recogida en nuestro código deontológico. En esta pandemia  todos tenemos la oportunidad de dar lo mejor de nosotros mismos, y en el caso de los médicos y sanitarios esa oportunidad se multiplica porque nuestro conocimiento ayuda literalmente a salvar vidas. Eso está por encima del miedo y de todo lo demás.

Conoces muy bien la India. ¿Cómo ves el futuro inmediato?

El coronavirus ha colapsado el sistema sanitario. Los hospitales han multiplicado sus recursos. En la India no tengo claro que tengan esa capacidad y eso me asusta. Por otro lado, el gasto en equipación aquí se ha disparado: medicación, equipos de monitorización, intubación, etc. No sé si la India tendría esta capacidad. Un brote en la India de las características del de España tendría consecuencias aún más dramáticas.

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