Parthu Saridha: “Ante el aumento de casos de COVID-19, debemos apoyarnos los unos a los otros”

• Parthu’s Saridha, personal de apoyo del Hospital de Bathalapalli, fue uno de los primeros en entrar en la sala COVID, cuando llegaron los pacientes iniciales afectados por el coronavirus.
• Parthu recibió, en nombre de todo el equipo de apoyo de FVF, el premio otorgado por el Gobierno de Andhra Pradesh al centro como uno de los mejores hospitales privados en tratamiento de COVID-19 del estado y también al mejor personal de apoyo.
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En un hospital, la lucha contra la pandemia a la que nos estamos enfrentando, se convierte en un esfuerzo titánico que requiere de la coordinación de equipos de personas con diferentes roles. Uno de ellos es el personal de apoyo del centro. Como el personal médico y sanitario, trabajan enfundados en los EPI durante muchas horas para poder mantener la limpieza dentro de las salas, en los pasillos y alrededor de los hospitales. Forman parte de esa primera línea de lucha contra el virus. 

Cuando el Hospital de Bathalapalli de la Fundación Vicente Ferrer fue designado centro de tratamiento de la COVID-19, muchos de los miembros del personal abandonaron sus puestos de trabajo, algunos por miedo y otros porque se vieron obligados a hacerlo, debido a las amenazas y el estigma que sufrían por parte de sus vecinos. Pero, contra todo pronóstico, algunos permanecieron imperturbables.

Uno de ellos fue Parthu Saridha, de 29 años. Él fue uno de los primeros miembros del personal de apoyo en ingresar en la sala COVID, para cumplir con su deber, cuando llegaron los pacientes iniciales afectados por el coronavirus. Hace pocas semanas, el Hospital de Bathalapalli fue doblemente reconocido por el Gobierno de Andhra Pradesh como uno de los mejores hospitales privados COVID-19 del estado y también por su personal, tras una encuesta entre la población. Parthu asistió a la ceremonia en Vijayawada y recibió el reconocimiento en nombre de todo el equipo de apoyo de FVF.

 

¿Cuál fue tu reacción cuando el gobierno de Andhra Pradesh declaró que el Hospital de Bathallappali era el mejor hospital COVID-19 y tenía el mejor personal de apoyo? ¿Cómo fue el evento en Vijayawada?

La noticia me hizo muy feliz. Todos y cada uno de los miembros del personal del Hospital han contribuido a este reconocimiento. Me sentí feliz de asistir a un evento así, en el que estuvieron presentes las autoridades de Andhra Pradesh, el ministro Jagan Mohan Reddy y otros dignatarios estatales. Fue un honor recibir el reconocimiento en nombre del personal de apoyo, pero a la vez me dio pena que mis compañeros no pudieran estar allí, ya que este premio nos pertenece a todos.

¿Qué sentiste cuando el Hospital de Bathalapalli fue declarado centro de salud COVID-19?

Después de que se hiciese el primer anuncio, sentí miedo y nerviosismo, pero al mismo tiempo, trataba de estar seguro de que podría continuar con mi trabajo porque estoy familiarizado con él y con este espacio. Independientemente de la situación, con COVID o sin, este es el Hospital de Bathalapalli donde he estado trabajando durante los últimos diez años.

Al principio mi familia temía por mí, pero hablé con ellos y compartí con ellos la información que recibimos en el hospital. Después apoyaron mi decisión de seguir trabajando. El apoyo de mi padre fue muy importante para mí y me sigue motivando.

Además, no estaba solo. Con algunos de mis colegas, más en concreto con mi amigo Gangadhar, nos ayudamos mutuamente los primeros días.

Muchos de tus compañeros abandonaron su trabajo, después de la designación del hospital. ¿Intentaste hablar con ellos? ¿Cuáles crees que fueron sus pensamientos a lo largo de este proceso?

Aquellos que han estado trabajando durante esta pandemia han tenido que enfrentarse a la discriminación de la sociedad. Entonces, más que preocuparme por mi mismo y las posibilidades de infectarme, estaba nervioso por cómo me tratarían mis vecinos y otras personas de mi aldea sabiendo que trabajo aquí.

Los que renunciaron, optaron por hacerlo porque tenían miedo del estigma que ya estaban recibiendo y puedo entenderlo. Aunque tuvimos discusiones entre nosotros y traté de animar a mis compañeros, para algunos fue muy difícil quedarse debido a las amenazas de desalojo y otras advertencias del entorno. En cuanto sabían que estaban trabajando cerca de un afectado de COVID, no se les permitía llegar a la aldea.

¿Te enfrentaste a lo mismo? ¿Cuáles fueron tus reacciones y cómo lo afrontaste?

Recibí las mismas advertencias que mis colegas. Los ancianos del pueblo me pidieron que no continuase en mi trabajo. Hablé con ellos y les conciencié sobre el tema. También les aseguré que había recibido mucho apoyo de FVF y, en este momento tan crucial, no quería dejar mi trabajo. Finalmente negociamos que me quedara en las instalaciones del hospital y visitara a mi familia en el pueblo una vez a la semana.

Ahora la gente es más consciente de la situación que estamos librando y por eso voy a casa todos los días. Le estoy muy agradecido a mi familia, ya que gracias a su apoyo me he mantenido firme y he podido continuar trabajando en el hospital.

¿Cómo es el trato de la gente en estos momentos?

Con el aumento de casos de COVID-19, todos se han dado cuenta de que debemos apoyarnos los unos a los otros. Ahora la gente tiene confianza en mí porque trabajo en este hospital, en caso de que ellos o alguno de sus familiares se contagien pueden comunicarse conmigo y conocer los protocolos y todo lo que se debe hacer. Ahora me tratan como una persona importante para el pueblo.

Tras seis meses de trabajo en el servicio COVID, ¿estás cansado?

A veces se vuelve demasiado agotador y algunos abandonan. A medida que se incrementan los casos, el estrés y nuestra carga de trabajo va en aumento. Al mismo tiempo, también soy consciente de que mucha gente está luchando y este es el momento de hacer todo lo que esté en nuestras manos. Me siento feliz haciendo lo que hago y sé que, pase lo que pase, puedo contar con el apoyo de la Fundación.