Pushpa: "La confianza que tienen los chenchus en la Fundación es clave para avanzar conjuntamente"

© FVF / Aina Valldaura
© FVF / Aina Valldaura

Pushpa es una mujer que desprende fortaleza, determinación y seguridad en sí misma. Tiene 42 años y lleva exactamente media vida trabajando en la FVF. Desde junio de 2018, ocupa uno de los puestos más relevantes dentro de la organización: Directora Regional en Srisailam.

Esta es una de las zonas de actuación de la Fundación más alejadas de la sede en Anantapur y es también donde habitan los chenchus, una comunidad tribal que vive en los bosques de Nallamala. Cada día, Pushpa recorre kilómetros y kilómetros de caminos en mal estado para adentrarse en el bosque y visitar pequeñas aldeas donde habitan los chenchus.

¿Cómo entraste en la Fundación y cómo has llegado hasta dónde estás hoy?

Empecé en 1998, justo después de acabar la carrera de biología. Supe de la FVF a través de un anuncio en el periódico. Me presenté y me contrataron para ser Organizadora de la Comunidad. Yo no sabía nada de la Fundación ni de la labor de desarrollo que se hacía. Después de dos años en los que aprendí muchísimo, me promocionaron como Responsable de Área. Fui la única mujer seleccionada entre 88 candidatos. Desde entonces, he pasado por varias tareas de responsabilidad y siempre he dado lo mejor de mí.

Y recientemente fuiste ascendida a Directora Regional en Srisailam.

Sí, una oportunidad que me hizo muy feliz y que vivo como un gran reto. Estoy muy satisfecha de lo que hemos hecho en estos meses. Cuando llegué, lo primero que hice fue visitar todos los pueblos e interactuar con la gente para conocer su situación y sus necesidades. Sentí un gran dolor al ver las grandes dificultades que afronta la gente en las aldeas. La situación de los chenchus actualmente es como la que había en Anantapur hace 50 años.

¿Cuáles son los principales retos para mejorarla?

Tenemos mucho trabajo pendiente, pero para mí la principal prioridad es la salud. En la mayoría de pueblos no hay acceso a la sanidad, ni al agua potable ni a una alimentación adecuada. Los servicios públicos y otros programas no llegan a la gente por las enormes dificultades de transporte. Nosotros formamos a trabajadores de salud rural que recorren las aldeas dando consejos sobre alimentación, hacen seguimiento a los bebés y a sus madres, a mujeres embarazadas, a gente mayor y a aquellos que tienen enfermedades crónicas.

Tenemos una pequeña clínica en Mannanur, un programa de nutrición para erradicar la anemia y el proyecto de la clínica móvil, que está funcionando muy bien.

¿En qué otros ámbitos hay que focalizar el trabajo?

La educación es otra de mis mayores preocupaciones. En muchos pueblos hay una escuela pero los profesores no quieren ir por lo difícil que es la movilidad. Solo acuden una vez a la semana, o incluso cada dos semanas, y no les importa la educación de los niños. Nosotros hablamos con los padres y, si conviene, ponemos un profesor a cargo de la escuela. Es un gran reto conseguir que los niños y las niñas vayan cada día a la escuela por falta de costumbre y de concienciación entre las familias.

¿Qué hay de la situación de las mujeres?

Las mujeres chenchus son fuertes y tienen muchas dotes de liderazgo, aunque falta mucho trabajo de sensibilización y creación de oportunidades para ellas. Hace dos años empezamos a formar grupos o 'sangham' de mujeres y, poco a poco, la participación va aumentando. El abuso en el consumo de alcohol, a veces forzadas por sus maridos, es un problema que debemos afrontar. En cambio, hay menos matrimonios concertados y existe la posibilidad de separarse y rehacer la vida con otra persona.

© FVF / Aina Valldaura

¿Cómo describirías a los chenchus?

Los chenchus son gente sencilla y honesta, con un gran corazón. Son muy fuertes mentalmente porque viven en condiciones durísimas. El Gobierno quiere sacarlos de los bosques y realojarlos en zonas más urbanas, pero ellos no quieren. A pesar de todas las dificultades, son felices viviendo en el bosque como hacen desde hace siglos, en contacto con la naturaleza. Allí se sienten cómodos y libres. Tienen más miedo de las ciudades que de los animales salvajes.

¿Cómo os coordináis con el Gobierno indio para mejorar sus condiciones de vida?

Colaboramos con la Agencia de Desarrollo Tribal y con los Gobiernos de Andhra Pradesh y Telangana con el objetivo de no solaparnos con los mismos programas de ayuda, sino identificar las carencias y dar apoyo allí donde las administraciones no actúan.

Y para ello es clave la confianza que tienen los chenchus en la FVF.

Los compañeros que trabajan en la zona desde que empezamos en 2009 cuentan que al principio la gente no aceptaba que se acercaran a hablar con ellos. Hasta entones, el Gobierno y otras ONG habían ido a verlos y les habían prometido cosas que nunca llegaron. Como es natural, pensaban que la FVF sería más de lo mismo. A base de visitar las aldeas con frecuencia y hablar con ellos para conocer sus necesidades, poco a poco fueron entendiendo y valorando nuestro trabajo, y comenzaron a confiar en la Fundación. Actualmente son ellos los que vienen a buscarnos y respetan mucho la FVF. La confianza que tienen los chenchus en la FVF es clave para avanzar conjuntamente.

Texto: Oriol Petit