Rafa Vilasanjuán: «La libración de las patentes no es solo un gesto solidario, sino pragmático»

El director de Análisis y Desarrollo Global de ISGlobal profundiza en la necesidad de la vacunación universal para luchar contra la covid
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Rafael Vilasanjuan (Barcelona, 1961) dirige el Departamento de Análisis y Desarrollo Global de ISGlobal. En el pasado, trabajó 12 años en Médicos Sin Fronteras y de 1999 a 2005 fue su secretario general Internacional. Es periodista, aunque su profundo conocimiento sobre salud pueda confundir a veces a su audiencia, que da por hecho que su formación académica es científica. Lo cierto es que la suma de experiencias en ambas disciplinas le ha convertido en uno de los principales divulgadores en nuestro país sobre salud global.

IS Global ha sido de las primeras organizaciones que han pedido la liberación de patentes de las vacunas de la covid-19, una propuesta planteada ante la OMC por los Gobiernos de la India y de Sudáfrica. ¿Cuáles son los argumentos principales para su defensa?

Desde sectores de la cooperación intentamos explicar que el desarrollo es imposible si no hacemos un esfuerzo por mejorar la salud de las poblaciones con menos recursos. La llegada de la pandemia solo ha hecho evidente que no es solo un gesto solidario, sino también pragmático. No podemos parar los efectos de la pandemia en un solo país, hay que hacerlo en todos. La vacuna en ese sentido es lo único que puede frenar el avance. Se ha trabajado contrarreloj y se han conseguido vacunas efectivas en tiempo record. Pero la producción no es suficiente, y los países que no disponen de la tecnología para desarrollarla quedan expensas de las que sobren una vez se haya cubierto la demanda en los países de economías más avanzadas. En este escenario la liberación de las patentes no supone un milagro inmediato. Por más que la OMC permita “copiar” las vacunas hace falta que se transfiera el conocimiento, pero de alguna manera fuerza a crear un escenario donde empecemos a pensar que para aumentar la producción de vacunas se puedan empezar a producir en países de renta media y baja, sin la barrera de tener que pagar por las patentes de unos productos que en su mayoría se han financiado con recursos públicos

¿Cuáles son las principales razones por las que la UE pone obstáculos?

De partida están los intereses de la propia industria, que teme que una liberación pueda significar que las tecnologías más desarrolladas caigan en manos de productores que luego copien para posibles usos futuros. La industria presiona y es muy fuerte en países como Francia o Alemania. La UE teme además por la posibilidad de que suponga un precedente sobre los derechos de propiedad intelectual, para los que todavía no tiene una alternativa.

Hablamos de una suspensión temporal. ¿Cómo gestiona la OMC que se cumpla este acuerdo y se garantice la propiedad intelectual de las farmacéuticas que han creado estas patentes?

Sería temporal en el tiempo -mientras dure la pandemia- y probablemente en el espacio geográfico -solo para países de rentas medias y bajas- La OMC solo atendería a demandas de las farmacéuticas en el caso de que hubiera fraude, pero la liberación en la práctica significaría que los propios laboratorios llegasen a acuerdos con los países mas desfavorecidos para evitar que se produzcan sin su control. Sin liberación si algún país copia una vacuna bajo patente, la OMC establecería sanciones comerciales de todo tipo. Una vez liberadas ya no.

¿Hay precedentes de una decisión así?

Hay algunos casos en los que algunos países han utilizado las cláusulas de la OMC para responder a una emergencia de salud pública saltándose las patentes. Brasil al inicio de la epidemia de SIDA decidió poner en marcha un programa muy ambicioso para producir antivirales saltándose las patentes que no les permitían pagar su elevado precio. EEUU, ante la amenaza terrorista de Ántrax también se saltó la patente del productor porque no podía proveer suficientes dosis de antídoto, en caso de que la infección afectara amplios sectores de población.  En ambos casos los respectivos gobiernos se defendieron declarando que vivían bajo una emergencia de salud pública y que no había producción suficiente de medicamentos para hacerle frente. Algo muy similar a lo que ocurre ahora con la vacuna.

En tu opinión, ¿llegará a desbloquearse?

Es muy complejo, puede que se llegue a acuerdos parciales, pero hay mucho temor. En todo caso, es una medida que tardara tiempo, por lo que creemos que lo aconsejable sería llegar a acuerdos de producción en países de renta baja y media por los propios laboratorios antes de liberar patentes, lo que acabaría desbloqueando antes la carencia de dosis para países de renta baja.

Actualmente, los países más desarrollados son los que han ido reportando mayor número de contagios. ¿Por qué hay tan poca información de los países más empobrecidos? ¿Qué consecuencias puede tener para el resto del mundo que no se esté abordando de manera eficiente la gestión de la pandemia en según qué países?

La falta de información esta directamente ligada a unos sistemas de salud que recogen escasa información. Faltan datos, por un lado, y por otro en la mayoría de los países con menor renta los sistemas de salud no llegan a buena parte de la población, especialmente en zonas rurales. En buena parte de esos países, además hay otras enfermedades que tienen tanto o mas impacto, como la neumonía infantil, la malaria, el SIDA o la tuberculosis, lo que hace que la COVID’19 se añada a la lista de enfermedades no cubiertas, sin que se tenga el registro real de los casos.

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