Ramadevi: “Formar parte del 'vikalangula sangham' me ha servido para crecer como mujer”

Ramadevi consiguió evitar una boda que no deseaba gracias al apoyo de su 'vikalangula sangham' local.

A causa de la polio, Ramadevi sufre una discapacidad en la pierna que la obliga a utilizar muletas para caminar. Solo pudo completar un curso en Primaria y nunca aprendió a leer ni a escribir. El colegio estaba lejos de su casa, no podía desplazarse por sí misma y raras eran las ocasiones en que alguien de su familia se ocupaba de acompañarla. Sin embargo, Ramadevi nunca se rindió. En 1996 fue una de las primeras mujeres en unirse a las asociaciones de personas con discapacidad (vikalangula sangham) impulsadas por la FVF. Su familia intentó casarla con su primo en un matrimonio concertado, pero ella logró oponerse.

La vida de Ramadevi ha estado llena de obstáculos, que ha ido superando uno tras otro. Hoy es una mujer feliz de trabajar en el taller de bordado de la FVF, una ocupación que le permite ser económicamente independiente.

¿Cómo cambió tu vida después de entrar en el vikalangula sangham?

Yo vivía en casa de mis padres y no sabía más que hacer las labores domésticas. Tuve la fortuna de que el equipo de la FVF vino a visitarme y me informaron sobre los 'vikalangula sangham', las asociaciones de personas con discapacidad. No dudé en apuntarme y mi vida comenzó a cambiar. Nunca antes me había sentido tan motivada. Más tarde me ofrecieron la oportunidad de aprender el oficio de bordadora y trabajar en los talleres de artesanía de la Fundación en Bukkaraya Samudram. Ahora tengo una casa en propiedad y un trabajo, ya no tengo que depender de nadie.

¿Con qué te quedas de todo lo que has aprendido en este tiempo?

Participar en el 'vikalangula sangham' me ha servido para crecer como mujer. El grupo se convierte en una gran familia en la que todas nos ayudamos mutuamente. Yo nunca había podido expresar mi opinión y ahora sé cómo debo comunicarme y hablar en público. Además, gracias al 'sangham' he podido ahorrar 50.000 rupias (650 euros, aproximadamente). Con este dinero he podido comprar cosas que necesitaba y también ayudar a pagar la boda de mi hermano pequeño. Lo más importante y lo que más me enorgullece es cómo ha cambiado la percepción que tienen de mí y de mis capacidades todos los miembros de mi familia y de mi entorno.

Y el apoyo del sangham también fue clave para evitar tu matrimonio concertado, ¿verdad?

Sí, sin duda. Un día mi primo me comentó que pronto se casaría un familiar nuestro y habría una boda en Anantapur a la que debía acudir. Aunque yo no me lo terminaba de creer, quedamos para ir juntos y, una vez en el 'rickshaw', empezó a acosarme. Entonces entendí lo que estaba pasando y nos empezamos a pelear. Conseguí regresar al pueblo y enseguida mi madre acudió al 'vikalangula sangham' para explicar lo que había sucedido. Decidieron denunciar el caso a la policía y evitar así una boda que yo no deseaba para nada.

¿Cómo te gustaría que fuera tu vida en el futuro?

Por ahora me gusta mucho mi trabajo y me siento muy cómoda en el taller de Bukkaraya. Me gustaría aprender a leer y a escribir y, quizá en un futuro, tener mi propio negocio. La verdad es que no pienso mucho en si me voy a casar o no. Si no me caso, seguramente destinaré mis ahorros a ayudar a mi hermano y al resto de mi familia.

Texto: Silvia Muiña y Oriol Petit