Retener el agua para frenar la desertificación

La construcción de embalses permite conservar el agua de lluvia, aumentar los niveles de agua en el subsuelo y abastecer los pozos de los que dependen miles de agricultores
Desde 1988 la Fundación Vicente Ferrer (FVF) ha construido cerca de 3.000 infraestructuras de conservación del agua que ayudan a frenar la desertificación en el distrito de Anantapur y ofrecen nuevas oportunidades a las comunidades locales

Cuando llegas al embalse situado en Mudigubba, en el distrito de Anantapur, el dicho “el agua es vida”, se vuelve imagen. Es temprano por la mañana y, al fondo de la represa, varias mujeres ataviadas con sus saris de colores aprovechan pequeñas pozas formadas por el agua para lavar la ropa. Mientras tanto, los hombres prefieren refrescarse justo antes de empezar un nuevo día de trabajo dedicado a la pesca, la actividad que complementa su oficio de toda la vida: la agricultura.

Debido a la sequía crónica que sufre el distrito de Anantapur, la pérdida de cultivos y la acumulación de deudas por parte de los campesinos es una triste realidad cotidiana en esta zona rural del sur de la India. Sin embargo, en Mudigubba y los pueblos de alrededor, la vida ha cambiado muy positivamente para centenares de familias desde que se construyó este embalse en el año 2013. Con una capacidad de 140.000 metros cúbicos de agua, este embalse beneficia directamente a cuatro aldeas, a más de 250 personas y ha permitido doblar las hectáreas de tierra cultivable.

El objetivo fundamental de retener el agua de las lluvias en este tipo de infraestructuras hídricas es aumentar los niveles de agua en el subsuelo claramente penalizados por  la escasez de precipitaciones. Gracias a la recuperación de los acuíferos y las reservas de aguas freáticas, los agricultores vuelven a tener agua en los pozos para regar sus cultivos y además se generan muchas otras ventajas para el medio ambiente y las comunidades locales, que dependen en un 75% de los rendimientos del campo.

Thirupal Naik, uno de los campesinos de Mudigubba, lo explica así: “Antes, nunca teníamos agua en los pozos para regar y dependíamos completamente de la lluvia. Ahora podemos incluso recoger dos cosechas al año en vez de una”. Su vecino Ramana añade: “Gracias al embalse, los animales ahora tienen agua y alimento para pastar y beber, esto también es muy importante”. Una de las grandes consecuencias de todo ello es que las familias de la zona ya no se ven forzadas a emigrar a ciudades cercanas en busca de otras oportunidades de trabajo.

La FVF construyó el primer embalse en 1988 y desde entonces se han construido cerca de 3.000 embalses y otras estructuras de recolección del agua de lluvia. Esto, sumado a otras iniciativas del Sector de Ecología como la instalación de sistemas de riego por goteo, la diversificación de cultivos, la promoción de la horticultura y la agricultura ecológica o la plantación de árboles está transformando la vida de miles de personas en la segunda zona más seca de la India después del desierto del Rajastán.

Texto: Silvia Muiña y Oriol Petit