Rosa Mª Calaf: "Una ciudadanía que no está bien informada es muy vulnerable"

• ¿Transformará la sociedad la COVID-19? En la serie de entrevistas "Voces para la pandemia" reflexionamos sobre ello con personas referentes en el mundo de la salud, la sociología, el pensamiento y la comunicación para intentar aportar una mirada global a esta crisis que algunas voces ya han calificado como el verdadero inicio del siglo XXI.
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Rosa Mª Calaf es una referente del periodismo y la comunicación. Pionera como reportera en televisión, fue corresponsal de TVE en diferentes países y zonas como Estados Unidos, Moscú y Asia-Pacífico.

Como periodista ha cubierto muchas crisis y conflictos internacionales. Esta vez la crisis del coronavirus le ha afectado personalmente. ¿Cómo lo ha vivido y cómo ha cambiado su vida después de superar la COVID-19?

Siempre he estado convencida de que para contar bien lo que les sucede a las personas tenía que comprenderlo primero y para ello era imprescindible ser capaz de ponerme en su lugar. Sin embargo, creo que debo matizarlo porque no es exactamente lo mismo ser testigo que protagonista. La incertidumbre, el temor, la angustia toman, sin lugar a dudas, una mayor dimensión.

En cuanto a los cambios en mi vida, sin olvidar, ni por un momento, el profundo dolor, las dificultades extremas y la injusticia que la COVID-19 ha traído a tantísimas personas cerca y lejos de nosotros, en mi caso los veo en positivo. Como un tiempo de pensamiento, de mayor reflexión, de conocimiento y de menor aceleración. Como un refuerzo para no desfallecer en el compromiso por el bien común y la consecución de un mundo más equitativo.

¿Cómo valora el tratamiento informativo de la pandemia por parte de los medios de comunicación? ¿Y la proliferación de bulos y noticias falsas?

Sin generalizar, porque sería injusto, y sin dejar de resaltar buenos trabajos periodísticos, he detectado la tendencia a un tratamiento muy deficiente. Primando lo que impacta sobre lo que importa. Priorizando la inmediatez a la comprobación. La cantidad a la calidad. Proporcionando más espectáculo que información. Buscando el relato, el “cómo se cuenta”, antes que el contenido, el “qué se cuenta”. Percibo un exceso de declaraciones y un defecto de investigación. Me parece que demasiado ruido mediático ha complicado la comprensión y no se trata de que el ciudadano “se sienta” informado, sino de que esté informado.

La voluntad de ocultar, tergiversar, callar, mentir no es algo nuevo en los medios. La diferencia estriba en que ahora se ha perfeccionado, sobre todo en la red. Se está consiguiendo que la verdad deje de importar. Que se creen realidades paralelas. Pero, el objetivo es el mismo, desinformar para capitalizar, después, la ira, la incertidumbre y el miedo. Una ciudadanía que no está bien informada es muy vulnerable.

Periodico


Será más necesario que nunca colocar a las personas, sus derechos fundamentales y el bien común en el centro de la atención
 

Afirmaba que estamos ante un cambio de paradigma. Otras voces han apuntado que esta pandemia representa el verdadero inicio del siglo XXI. ¿En qué consistirá esa transformación o en qué debería consistir?

La pandemia ha acelerado dinámicas previas. Los cambios ya no serán en el futuro, están en el presente. Tenemos la oportunidad de que la transformación sea para bien o para mal. Depende de nosotros.

La democracia de calidad está en serio peligro. Se está vaciando de contenido. Vivimos un déficit de ideario, de ética, de instituciones solventes, de liderazgo político cualitativo, de valores. De polarización y choque de identidades, a menudo, orquestados. De desigualdad e individualismo rampantes. De tendencias al autoritarismo. De pérdida de derechos y libertades. Faltan referentes sólidos. La economía se ha constituido en cuerpo doctrinal y la tecnología se presenta como nueva frontera del poder y factor de legitimación compitiendo con valores constitucionales.

En suma, será necesario -como siempre, pero más que nunca- saber y conocer la auténtica realidad, decidir con la razón y no con la emoción, actuar con determinación y premura con el objetivo de colocar, de nuevo, a las personas, sus derechos fundamentales y el bien común en el centro de la atención.

Mujeres covid

¿Cree que las mujeres son uno de los grupos más afectados por la pandemia debido, entre otros factores, a la crisis de cuidados?

La crisis tiene una dimensión sanitaria, económica y social. En los tres ámbitos las mujeres parten de una posición peor: precariedad, pobreza laboral, feminización de las labores menos cualificadas, fallos estructurales en la corresponsabilidad, sobrecarga de trabajo, mayor carga mental, etc.

Por supuesto, estas condiciones generales se agravan considerablemente según las distintas sociedades y países. Y, desde luego, su centralidad en las tareas de cuidados -dentro y fuera del hogar; remunerada y no remunerada- la hacen más vulnerable y el impacto será más grave, por lo que requerirá medidas específicas.



Entrevista de Ana Belén Cañaveras