“Si el virus no entiende de barreras geográficas, tampoco debería hacerlo la ayuda”

Entrevistamos a Antonio Blanco Prieto, director de la FUNDACIÓN ALIMERKA y profesor asociado de la Universidad de Oviedo. Blanco participa en los órganos de gobierno y patronatos de diferentes entidades, como la Fundación para la Investigación Biosanitaria del Principado de Asturias o la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición. Nos cuenta la experiencia que ha acumulado durante la pandemia, las acciones que ha llevado a cabo su Fundación y cuál es el valor del trabajo y los proyectos que han realizado junto a FVF.
Antonio Blanco participando en un viaje de cooperación
Antonio Blanco Prieto
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Entrevistamos a Antonio Blanco Prieto, director de la FUNDACIÓN ALIMERKA y profesor asociado de la Universidad de Oviedo. Blanco participa en los órganos de gobierno y patronatos de diferentes entidades, como la Fundación para la Investigación Biosanitaria del Principado de Asturias o la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición. Nos cuenta la experiencia que ha acumulado durante la pandemia, las acciones que ha llevado a cabo su Fundación y cuál es el valor del trabajo y los proyectos que han realizado junto a FVF.

-¿Qué es Fundación Alimerka? ¿Cuál es vuestro principal objetivo?

El objetivo principal es el desarrollo de programas relacionados, preferentemente, con la alimentación, la salud y la calidad de vida de colectivos vulnerables. Sin olvidar nunca una visión a largo plazo de apoyo y visibilización de colectivos vulnerables con baja representación. A estas personas las llamamos familiarmente “nuestros vecinos invisibles”.

Respecto a nuestra entidad, somos una Fundación corporativa, y por ello canalizamos y buscamos la profesionalización de la acción social de la empresa patrono, Alimerka, una empresa de distribución alimentaria que opera en Asturias, Castilla y León y Galicia.

-Principales acciones que estáis desarrollando para dar respuesta a los colectivos más afectados por la pandemia.

Desde el lunes 16 de marzo, inicio del confinamiento en nuestro país, hemos activado un programa extraordinario de ayudas. Lo primero ha sido diagnosticar la situación y para ello se estableció contacto y seguimiento con administraciones y entidades sociales de los 51 municipios donde tenemos presencia. Era un paso previo necesario para valorar el impacto social de la crisis sanitaria y adaptar nuestro plan de actuación a la situación.

En paralelo, activamos un plan extraordinario de asistencia alimentaria, colaborando con 82 entidades sociales mediante reparto de vales de compra de alimentos.  Y, desde otro enfoque, iniciamos una colaboración, que pudimos mantener durante diez semanas, con 12 hospitales de Asturias y de Zamora, facilitando avituallamiento al personal sanitario y también kits de higiene para pacientes en áreas de aislamiento.

La última campaña que hemos implantado ha sido la venta de unas tarjetas solidarias a favor de Cruz Roja, Cáritas y la red de entidades vinculadas a EAPN en nuestro entorno próximo.

- La crisis covid-19 ha tocado de lleno en nuestro país y entorno pero vuestra Fundación no ha querido obviar también lo que está pasando fuera. ¿Por qué?

Por supuesto, estamos hablando de una pandemia, de un problema sanitario con impacto global económico y social, lo que significa que todos nos veremos afectados, pero especialmente aquellos en una situación de mayor desventaja en la escena global, en aquellos contextos donde la desigualdad es más dramática. Esto nos ha llevado a contactar con las ONGs con las que tenemos especial relación para interesarnos por la situación en terreno y ofrecer nuestra ayuda.  Si el virus no entiende de barreras geográficas, tampoco debería hacerlo la ayuda.

- ¿Cómo ha sido vuestra relación con la FVF desde el 2015?

La colaboración entre ambas fundaciones se ha centrado especialmente en el sector sanitario. Es importante definir, de mutuo acuerdo, un ámbito de actuación para orientar los recursos y el trabajo, pensando siempre en un apoyo a medio o largo plazo. En este sentido hemos ido atendiendo a las necesidades que la FVF pudiese detectar en cada momento, colaborando con colectivos o unidades terapéuticas diversas, como el apoyo a personas con VIH/SIDA y tuberculosis, la atención traumatológica y ortopédica o las unidades pediátricas. Además, en cuanto FVF nos informó sobre la puesta en marcha de la campaña “Emergencia Covid India”, no dudamos en colaborar activamente en las áreas de distribución alimentaria y  adquisición de recursos sanitarios para los hospitales. Queremos brindar ayuda, allí donde se necesita en estos momentos.

Las crisis nos ha hecho muy vulnerables a todos y confiamos plenamente en el trabajo que FVF está desarrollando. La campaña “Emergencia Covid India”, en la que colaboramos actualmente, ha conseguido repartir alimentos a miles de migrantes que no han podido regresar a sus aldeas y jornaleros y gente de las aldeas de Andra Pradesh, donde trabaja la Fundación, que han perdido su trabajo por la pandemia. Además de esto, hemos podido ayudar a producir  mascarillas y adquirir geles hidroalcohólicos para ayudar a prevenir la propagación del virus  en la región.

También ha formado parte de nuestro trabajo con la FVF en estos últimos años, la divulgación en el entorno próximo de estas colaboraciones, compartiendo con diferentes públicos la importancia de la cooperación y el desarrollo sostenible. Recuerdo especialmente un encuentro que celebramos en Gijón, al inicio de la colaboración, con Lancy Dodem. Este joven, que había sido uno de los primeros tutelados de la Fundación en Andhra Pradesh, intervino como portavoz de la misma, pudiendo dar a conocer el alcance del trabajo desarrollado gracias a su propio testimonio. Su ejemplo fue de gran valor para el público, mejor que el cúmulo de datos que pudiéramos presentar.

- Tres palabras que te vengan a la cabeza…. con las que describirías a la Fundación Vicente Ferrer.

Sin duda: rigor, focalización y resultados. Las tres podríamos resumirlas en el concepto de impacto social.