Solidaridad global en tiempos de pandemia

Jordi Folgado Ferrer.Director general Fundación Vicente Ferrer
Jordi Folgado
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Estamos inmersos en una etapa de grandes incertidumbres, aunque también de esperanzas. Creo firmemente que la crisis provocada por el COVID-19 aventura cambios transcendentales en nuestra manera de entender el mundo y en el modelo de sociedad del futuro. Una de las pocas certezas que tenemos ahora es que es momento, más que nunca, de cuidarnos y de cuidar a los demás. Otro triste convencimiento es que las crisis siempre hostigan con más fuerza a los colectivos más vulnerables, en cualquier parte. En la India se ha  producido el mayor confinamiento del mundo. Más de 1.300 millones de personas habitan el segundo país más poblado después de China. A las dificultades que se derivan de haber confinado un país superpoblado hay que añadir un sistema sanitario frágil y la situación de pobreza en la que viven más de 370 millones de personas.

Los próximos meses de julio y agosto serán cruciales para muchos países y, muy en especial para la India. En estos momentos, es el cuarto país a nivel mundial más afectado por el coronavirus. Los casos de afectados en las dos últimas semanas están subiendo de manera alarmante. No podemos valorar todavía cuál será la situación después de esta pandemia y emergencia global, pero sí que podemos poner todo lo que esté de nuestra parte para paliar el sufrimiento de quien menos tiene. Y esa ha sido y sigue siendo una responsabilidad de todos y todas.  No dejar a nadie atrás

Esta crisis sanitaria viene a empañar los avances que se habían producido en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por la ONU para 2030 y en la reducción de la pobreza extrema durante estos últimos años en la India. Nos sitúa, en definitiva, ante un nuevo panorama en el que la cooperación internacional pasa a un primer plano de acción para hacer frente a problemas que son más globales que nunca.

Y en este escenario de crisis sanitaria y social, las ONG, al igual que instituciones, empresas y todas las personas que colaboran con el Tercer Sector tenemos un papel imprescindible. La solidaridad, el compromiso y la corresponsabilidad con quienes tienen menos recursos representan, más que nunca, el motor para seguir construyendo un mundo más justo e igualitario.

Pero esta crisis también nos ha demostrado que el camino recorrido estos últimos 50 años con vuestro apoyo ha sido acertado. El modelo de desarrollo sostenible de la Fundación en las zonas rurales de la India ha mitigado muchos de los efectos secundarios de esta pandemia entre las comunidades. El acceso a viviendas dignas o al agua han sido y siguen siendo esenciales para poder confinar a la población ante el COVID y garantizar unas medidas básicas de distanciamiento e higiene.

En la Fundación Vicente Ferrer (FVF), teniendo siempre presente la acción buena y justa hacia los demás que Vicente Ferrer nos legó, estamos actuando desde el primer momento de esta crisis empujados por el compromiso de solidaridad que nos transmiten día a día nuestros miles de colaboradores y colaboradoras. Seguimos trabajando en la India para proteger a las personas más vulnerables, ahora con la misión urgente de prevenir y mitigar los efectos de esta pandemia.

Esta crisis también nos está enseñando que nadie está exento de ser vulnerable. Cualquiera puede serlo y de manera imprevisible. “O nos hundimos todos o nos salvamos todos”, decía Vicente Ferrer, porque solo avanzaremos si lo hacemos colectivamente. No podemos dejar a nadie atrás.  Nos hacemos falta, más que nunca.

Aún es pronto para medir con certeza las consecuencias reales de esta CRISIS GLOBAL, pero si algo creo  es que surgirán nuevas oportunidades de colaboración entre entidades y ONG’s; que todos seremos mucho más exigentes pero que seguramente, y así lo quiero pensar, la solidaridad y la corresponsabilidad con quienes tienen menos recursos serán el motor para para transformar la sociedad en humanidad.