Un sueño en las faldas del Himalaya

Soni quiere ser doctora para tratar a personas con parálisis cerebral. Vive con su extensa familia en una casa con habitaciones pequeñitas que dibujan un paisaje espectacular en cada una de sus ventanas.
Katia Álvarex
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“¿Qué quieres ser cuando seas mayor?” Una pregunta a menudo insustancial que se le hace a prácticamente cualquier niña o niño en su proceso de crecimiento vital. Las respuestas a esta pregunta son infinitas. Y es que la magia de la infancia reside en esa capacidad para soñar e imaginar un futuro ausente de limitaciones, dando rienda suelta a la inocencia y a la libertad.

En las remotísimas faldas del Himalaya el paisaje es colosal, los picos de las gigantescas montañas nevadas dibujan siluetas irregulares en el cielo azul. Trisule es uno de los pueblos que se encuentran en este vasto paraje, a 1.800 metros de altitud, en el este del Nepal. Allí vive Soni, una niña de 13 años, con su extensa familia. Todos residen en la misma casa y su situación de pobreza es la encargada de imponer un rol establecido a cada miembro. Agricultores y ganaderos del monte hacen gala de su resiliencia a través del trabajo en equipo. La familia está muy unida. Soni, sin embargo, no escapa a la excepción y como cualquier niña posee un sueño: quiere ser doctora.

Dentro de ella ha nacido la vocación por cuidar de los demás. Quiere ser doctora para ayudar a su familia y a niñas y niños, como su primo Shahil, que padece diplejía, un tipo de parálisis cerebral que afecta a las piernas y le impide caminar. Soni ha aprendido a convivir con la enfermedad desde que era pequeña, viendo como su tía y su prima superan, día a día, todo tipo de obstáculos para seguir adelante. Por este motivo no vacila ni un instante al preguntarle “¿qué quieres ser de mayor?”.

En la persecución de su sueño, Soni va cada día a la escuela. El bus recorre una larga distancia por carreteras irregulares y fangosas hasta llegar al recinto escolar. Con su inseparable amiga Regina imaginan el futuro que les espera a través de la ventana, flanqueadas siempre por las imponentes montañas que custodian todas las aldeas de la zona.

Su historia ya es un relato de éxito. Sin embargo, a su precoz edad, Soni sabe que no todo el mundo corre la misma suerte. Piensa en su prima Neerja, única hermana entre cuatro hermanos. Destinada a ayudar a su madre, al cuidado de la casa, a estar pendiente de su hermano enfermo; cercana al olvido de la sociedad que la rodea.

Bárbara Mompó
Soni al lado de su madre / Bárbara Mompó

El amparo de las aulas: la cruz de la moneda

Los sueños de la infancia se desvanecen cuando su acceso a la educación se ve restringido. Los menores que viven en situación de vulnerabilidad se alejan rápidamente de los pupitres para adoptar un rol activo en sus familias, en el trabajo del campo o en el mantenimiento de los hogares.

La ocupación de las aulas en Nepal es una tarea pendiente. La expectativa de escolarización es hasta los 12 años. El problema se extiende a todas las edades: un 49% de la niñez de 3 a 5 años no van a la escuela. En educación primaria, más de 770.000 niñas y niños de entre 5 a 12 años no acude a la escuela y existe un alto índice de abandono escolar.*

Estar al lado de la infancia en este proceso significa dotarlos de las herramientas para que puedan ser, en un futuro, agentes activos en el desarrollo de sus comunidades. El amparo de las aulas les proporciona el derecho básico al juego y, de manera obvia, a la educación.

*Datos extraídos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y UNICEF.

Texto: Josep Romaguera | Fotos: Katia Álvarez y Bárbara Mompó | Entrevista: Eva Galindo y Katia Álvarez | Traducción: Sarna Maharjan