Una boca sana

El equipo de dentistas de la Fundación organiza consultas sobre el terreno para diagnosticar a personas con pocos recursos
En la India sólo la mitad de personas con problemas bucodentales son tratadas por dentistas
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Cuando el equipo de dentistas llega a Gummagatta, pocos minutos antes de las 11 de la mañana, ya hay gente esperando enfrente de la escuela del pueblo. El material que traen cabe en una caja de cartón: sondas y espejos para las inspecciones, una linterna, líquido desinfectante y unos pocos medicamentos. Lo justo para realizar diagnósticos. Entran en una clase prácticamente vacía, y tras juntar un par de mesas y conseguir sillas ya está todo listo. La enfermera y los dos dentistas (uno español, otro indio) se ponen manos a la obra y no paran hasta que se va el último paciente, dos horas después. En total, 100 personas diagnosticadas.

“La que atendemos es gente con pocos recursos que no viene al hospital”, cuenta el dentista voluntario Sergio Irazusta. Se refiere al hospital de Kanekal, de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Irazusta trabaja tratando pacientes de manera regular en el consultorio del centro, junto a las también dentistas Aida Masip y Sandra Tort,  pero cada semana se desplazan a los pueblos de la zona para realizar diagnósticos sobre el terreno. 

Las enfermedades bucodentales suponen una importante carga para el sistema sanitario indio, según un estudio del Centro de Tecnología para la Salud Pública de la India . Seis de cada diez personas en el país tienen caries, y entre un 50 y un 90% de la población, dependiendo de la edad, padece enfermedades orales. Las estadísticas empeoran en las zonas rurales.

Durante el tiempo que dura la consulta, el Dr. Irazusta inspecciona a varios pacientes que, según asegura él, no se han lavado nunca los dientes de manera óptima. Algunos usan plantas para cepillarse; otros los dedos. En este sentido, un estudio publicado en el periódico The Hindu alerta que cerca de la mitad de personas en la India no usa ni cepillo ni pasta de dientes.

Concienciar a largo plazo
El éxito de las consultas de detección sobre el terreno, aseguran los dentistas, se mide a largo plazo. “De cien pacientes diagnosticados, sólo cinco vendrán al hospital para ser tratados. Pero al menos ya saben qué problema tienen”, cuenta el Dr. Bhargavkrishna Sriram, un dentista del equipo indio de la FVF. “Tal vez no vengan la primera vez que se les diagnostica, pero más adelante puede que sí que vayan al dentista”.

Igual que para la medicina en general, uno de los mayores retos que afronta la odontología en la India es cambiar la mentalidad de la población. Sobre todo en las zonas rurales. El objetivo es que ir al médico deje de ser la última alternativa de la gente para pasar a ser algo rutinario.

Sólo la mitad de personas en la India con problemas bucodentales son tratadas por dentistas, según The Hindu. Buena parte de la población acude antes a farmacéuticos o médicos no especialistas; o simplemente prefiere utilizar remedios caseros.

En la consulta, el Dr. Sriram inspecciona a una mujer. Se llama Gangamma y tiene 55 años. Él le cuenta que debe ir al hospital para que le quiten un diente. Ella se niega. Cree que le dolerá más. Pide una caja de analgésicos y se va.

Una de las mayores dificultades que el Dr. Irazusta ha encontrado en la India a nivel profesional es la superstición. En más de una ocasión ha tratado con pacientes que no han querido que les sacara un diente por temor a quedarse ciegos.

Educar sobre el terreno
No obstante, el Dr. Irazusta reivindica el valor de su trabajo y de las consultas sobre el terreno. De hecho, no deja escapar la ocasión de sentarse con todos y cada uno de los niños y niñas que entran por la puerta de la consulta. Se acerca a ellos con una boca de plástico, de grandes dimensiones, y con un cepillo de dientes aún mayor. Les invita a que le muestren como se cepillan los dientes. A los más tímidos les cuesta un poco, pero todos terminan aceptando. Les corrige de uno en uno, con paciencia. “De arriba abajo, de arriba abajo”, les recuerda en inglés. Terminada la breve clase, se despide de ellos con una sonrisa y un “choca esos cinco”.

“Es difícil que los niños y niñas recuerden lo que les hemos enseñado cuando lleguen a casa”, cuenta él. “Lo importante es que pierdan el miedo a ir al dentista”.