Una familia unida por el arte y la transmisión de valores

  • Hasta tres miembros de esta familia de cuatro han participado en el Festival de Arte de Anantapur. La última de ellas, Vishnavi, presentó un dibujo contra los abortos selectivos en la última edición

Narasimhulu lleva el dibujo y la pintura en la sangre. En 1987, cuando tenía 10 años, ganó el primer premio en el Art Festival, un concurso artístico que organiza la FVF desde hace casi cuatro décadas. Orgulloso, nos enseña fotos de su hijo mayor, Rishik, recogiendo también el primer premio de manos de Anna Ferrer en el certamen de hace un par de años. Este año ha vuelto para acompañar a la pequeña Vyshnavi, su hija, que participa por primera vez. Ella no subirá al podio, pero le da igual. Lo importante es que ha podido transmitir con su dibujo un mensaje rotundo contra el aborto selectivo de niñas, una realidad latente en la India.

El poder transformador del arte

Con motivo del Día de la Infancia en la India, cada 14 de noviembre el campus de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) niños y niñas vienen a mostrar sus habilidades artísticas en el concurso Art Festival. Este año más de 240 compitieron en seis categorías diferentes: dibujo, escultura de barro, rangoli, collage con elementos naturales, papiroflexia y caligrafía.

Vyshnavi, la menor de esta familia de artistas, apura hasta el último minuto para darle a su dibujo los últimos retoques, mientras su padre Narsimhulu relata. “Mi padre también era artista, él me transmitió el interés por el arte y la creatividad. Fue mi primer maestro, aprendí mucho de él y yo intento transmitírselo a mis hijos”. Su relación con el Art Festival se remonta a 1987, cuando ganó el primer premio del concurso y empezó a vislumbrar que su pasión se podía convertir en su forma de vida. 

En la escuela del gobierno, los profesores no tenían interés por las materias artísticas, pero hubo dos docentes de la escuela de refuerzo de la FVF que me motivaron a desarrollar mis habilidades. Vieron talento en mí y me impulsaron a seguir mejorando”, recuerda. Además, el premio supuso un punto de inflexión en su vida:Nací en una familia de campesinos, de casta baja, y el resto de niños y niñas nos miraban siempre por encima del hombro. Cuando gané el Art Festival la gente del pueblo me felicitó y vieron que tenía habilidades”.

Aquel niño de futuro incierto, apadrinado desde los años ochenta, pudo estudiar una diplomatura en arte gracias a una beca de la FVF y hoy es el autor de centenares de murales y dibujos que decoran paredes y aulas en distintos campus y espacios de la FVF. Imágenes que buscan alertar y sensibilizar sobre distintas problemáticas, como la igualdad de género, la higiene personal o la importancia de la educación. “Sin el impulso de la Fundación, no me podría haber dedicado a la pintura”, concluye Narsimhulu.

A la pregunta de si le gustaría que sus hijos continuaran su camino artístico, la respuesta es clara y directa: “Quiero que mis hijos estudien lo que les guste y encuentren un buen trabajo. Darles esta posibilidad es para mí, mi mayor logro.”

Eso sí, exhibe una gran sonrisa de felicidad y satisfacción paterna cuando ve que sus hijos han heredado la afición por la pintura y la ilusión por participar en el Art Festival: “Nos gusta mucho venir cada año a la Fundación y ver los dibujos que hacen el resto de niños”, añade.  Narasimhulu guarda en su móvil las fotos de todos los murales que ha hecho y de los dibujos de sus hijos.

Muestra orgulloso los dibujos con los que su hijo mayor, Rishik, ganó hasta en tres ocasiones el concurso. Cascadas, campos, casas, trazo bien definido y, sobre todo, muchos colores y muy bien combinados. Ahora ya es demasiado mayor para concursar, pero se ha acercado igualmente al campus de la Fundación junto con su madre para estar al lado de su hermana. 

La pequeña se muestra tranquila y contenta. Lleva tiempo pensando y practicando el dibujo que ha presentado en el festival y asegura que no siente ningún tipo de presión por parte de su familia: “El dibujo sirve para lanzar un mensaje, no pienso en el premio”.

El dibujo de Vyshnavi es un grito de emergencia para acabar con los abortos selectivos de niñas. En la parte inferior izquierda una balanza advierte de la gran desigualdad que habrá si las familias solo tienen niños. Mientras unas manos protectoras en el centro contrastan con unas manos negras que simbolizan el acoso que sufren y los peligros a los que están expuestas las mujeres en la India. La palabra “STOP”, que corona el dibujo, no deja lugar a dudas. “Hay que parar esta situación porque está mal. Los padres y las madres tienen que dar una oportunidad a las niñas y luchar por sus derechos”, sentencia la pequeña artista.

Vyshnavi muestra el dibujo que presentó al concurso, una alegoría sobre una problemática muy acusada en la India: los abortos por razón de género.

Las ideas del dibujo surgen y se trabajan en la escuela y en casa, aunque la pequeña reconoce también la importancia de la televisión a la hora de conocer el mundo que les rodea. “A través del arte pueden aprender muchas cosas, es una gran herramienta para educar y transmitir valores e ideas de una manera fácil”, asegura Narasimhulu.  Rishik se suma a la conversación: “Es muy bueno que la gente en Europa conozca la realidad y la cultura de la India, que nuestros mensajes lleguen cuanto más lejos mejor”.

Tanto a Rishik como a Vyshnavi les gusta pintar con acuarelas en casa, pero en el colegio alternan la faceta artística con la científica. Los dos tienen las matemáticas como asignatura favorita. A la pregunta - ¿Qué queréis ser de mayores?, ambos responden con convicción y casi al unísono: “Médico!” Ese era el sueño de su abuelo.

Texto de Oriol Petit y Aina Valldaura