Una nueva oportunidad para los niños con parálisis cerebral de Anantapur

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“La discapacidad más común de los niños de Anantapur es la parálisis cerebral”, según Chinappa, coordinador del programa de atención temprana de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Cuidar a un niño o niña con parálisis cerebral no siempre es fácil para las familias que no disponen de los servicios y apoyos adecuados. Para involucrarlas en el desarrollo de los pequeños, la Fundación ha puesto en marcha unos campos semanales en los que padres y madres aprenden a cuidar y a administrar e tratamiento de sus hijos e hijas.

Desde el mes de junio, 36 familias, divididas en cuatro grupos, han participado en estos campos. Los padres se alojan durante una semana al mes con sus hijos en unas instalaciones que la Fundación tiene en Kadiri. Siete días en los que se trabajan objetivos concretos y en los que ya se puede apreciar algún resultado. Nagaruju, responsable de estas jornadas, ha explicado que cuando “las familias regresan a las tres semanas, el fisioterapeuta evalúa al niño y si no se han logrado los objetivos marcados, se analizan los motivos y se buscan soluciones”.

Una de estas familias es la de Yamarudi, madre de una niña de 5 años con parálisis cerebral que ha comentado, de la mano de su hija, que al principio la niña temblaba y no respondía a su nombre, pero ahora, ya responde cuando se la llama. “Los padres tienen que implicarse en el desarrollo de sus hijos. Ellos son los primeros terapeutas, nosotros los segundos. Además, una madre obtendrá mejores resultados al trabajar con el niño porque cuando toca a su hijo le transmite cariño y afecto”, ha precisado Dasarath, director del sector de personas con discapacidad de la FVF, sobre la importancia de la motivación de los padres.

Rahamat es madre de dos niños de sies y ocho años, ambos con parálisis cerebral. Su familia ha emigrado a Bangalore, pero ella se desplaza una semana al mes a Kadiri. “Allí, no disponemos de oportunidades como esta, ya que son muy caras. Uno de mis hijos no podía caminar y ahora ha ganado confianza e independencia”, ha asegurado.

El tiempo de permanencia en el centro es de una semana, pero dependiendo de los casos, esta estancia se puede prolongar. “Las familias pueden acudir con sus hijos e hijas tanto tiempo como necesiten, hasta que éstos adquieran cierto grado de independencia”, ha apuntado Nagaruju.

El trabajo continúa en el hogar
“En las sesiones practicamos con las familias los movimientos que tiene que hacer el niño o niña, damos consejos sobre alimentación y enseñamos técnicas que podrán llevar a cabo en la vida diaria”, ha explicado Chinamalapa, fisioterapeuta de los campos semanales. Los padres reciben los ejercicios escritos en telugu, materiales del taller de ortopedia, si los necesitan, y tendrán que cumplir un objetivo marcado, durante el resto del mes en su casa, antes de volver al centro.

Para Chinamalapa lo ideal es que “el padre y la madre se turnen en estos campos, pero hasta ahora sólo han acudido las madres”. Sin embargo, al llegar a casa ellas comparten los nuevos conocimientos con el resto de su familia. “Mi marido trabaja y no puede acudir, pero le he enseñado lo que aprendo aquí y repetimos los masajes juntos en casa”, ha comentado Santa, madre de un niño de nueve meses que acude regularmente al centro cada semana desde su apertura. “Estamos muy contentos con el progreso. Ahora nuestro hijo podrá tener un futuro más digno”, ha afirmado.