Una purificadora de agua mejora la salud de 600 familias

El propio vecindario gestiona la instalación

Los vecinos de la remota aldea de Vapakunta han visto como desde hace un año mejora su salud, después de que la Fundación Vicente Ferrer (FVF) instalara una purificadora de agua. La nueva instalación beneficia a 600 familias. Hasta entonces, los 2.000 vecinos del pueblo, ubicado en el área de Mamillapalli, se resignaban a beber agua contaminada con bacterias o con una gran cantidad de flúor. Mientras, las personas que tenían recursos económicos y podían desplazarse 15 kilómetros hasta otro municipio, adquirían una garrafa de 25 litros de agua potable por 15 rupias (0,18 céntimos de euro).

Thimmareddy Grangula y Sivasankar Neridu Boyapati, dos de los 16 miembros del Comité de Mantenimiento de esta purificadora, formado por aldeanos, han explicado que a través de la colaboración de la FVF y de donantes particulares, en junio de 2013 se instaló una bomba a 500 metros del pueblo para extraer el agua del subsuelo. A través de una tubería, el agua llega a unos depósitos llenos de arena y pequeñas piedras que filtran y eliminan todas las impurezas. A continuación, el agua se envía a otro filtro con carbón y se almacena en un pequeño depósito que elimina todas las bacterias. Una vez purificada, el agua se extrae de un grifo.

Anualmente, el estado sureño de Andhra Pradesh en el que trabaja la Fundación, contabiliza una media de 940 mm de lluvias, lo que lo convierte en el segundo estado más árido de la India, después de Rajastán. A esta situación de sequía hay que sumarle la dificultad de los habitantes para encontrar agua potable. Gracias a esta purificadora, los habitantes de este pueblo cuentan con una tarjeta con la que cada dos días- de 6:00h a 09:00h y de 16:00h a 22:00h- pueden recoger una garrafa de 25 litros tras abonar 5 rupias (0,06 céntimos) en una cuenta bancaria a nombre del Comité de Mantenimiento. De este modo, pueden beber y cocinar sin miedo a enfermar. Los ancianos, por su parte, están exentos de pagar. “Gracias a esta purificadora, se han reducido las enfermedades comunes que había antes por beber agua no potable, al tiempo que la gente ya no tiene dolores de articulaciones al haber disminuido la cantidad de flúor”, ha destacado Grangula. Así, ha añadido que esta instalación “ha cambiado la vida” a los habitantes de este pueblo.

Mejora de la salud 
Una de las vecinas que se ha beneficiado de la purificadora, Ramalingamna Grujjula, relata que antes de que se construyera esta instalación muchos jóvenes no podían caminar bien porque se les hinchaban las piernas, dada la gran cantidad de flúor que bebían. Además, había incluso personas que morían debido a las bacterias que contaminaban el agua. Por ello, confía en que gracias a la purificadora, los vecinos de esta aldea podrán vivir más años.

Otra de las vecinas de Vepakunta, Lakshunidui Grujjula, ha revelado que la idea de construir una purificadora surgió a partir de un comité formado por mujeres del pueblo, en el marco del proyecto “De Mujer a Mujer” que desarrolla la FVF. Fueron ellas las que trasladaron a la Fundación la necesidad de construir una instalación de este tipo para paliar los problemas de salud que había en este municipio.

La purificadora, además, ha dado trabajo a dos personas que se encargan del mantenimiento de la instalación. Su sueldo se obtiene del importe que cada familia paga para adquirir un bidón de agua.