Daumani: “En las aldeas atendemos problemas de salud leves y aconsejamos sobre hábitos saludables”

El Sector Sanidad de la Fundación Vicente Ferrer (FVF) trabaja en las zonas rurales a través de las coordinadoras de salud rural y las trabajadoras sanitarias rurales. Entre todas suman más 1.000 mujeres que cada día se ocupan de garantizar el acceso a la salud de todas las personas. Su labor tiene dos ejes fundamentales: el primero es dar atención sanitaria primaria y el segundo ejercer de agente sensibilizador para mejorar la salud de sus vecinos y vecinas.

Daumani es coordinadora de salud rural desde hace 20 años. Antes se dedicaba a la atención directa en su pueblo como trabajadora sanitaria rural y ahora coordina la labor de estas compañeras en 60 pueblos de la región de Madakasira.

 

¿Cuál es la labor de las coordinadoras de salud?
Coordinamos a las trabajadoras sanitarias rurales, las formamos y apoyamos su labor diaria. Una vez al mes, visitamos los pueblos para hacer seguimiento de las mujeres embarazadas (les tomamos la tensión y les damos una fecha orientativa del parto), controlamos el peso y crecimiento de los niños y niñas y atendemos los casos de enfermedades crónicas. También organizamos talleres de sensibilización para adolescentes, donde les hablamos de educación alimentaria y salud sexual y reproductiva. En ellos invitamos a madres y suegras, y les advertimos sobre los problemas de los matrimonios precoces.

¿En qué aspectos se forma a las trabajadoras sanitarias rurales?
Primero se les enseña el tratamiento de heridas superficiales y los medicamentos que deben entregar en casos de fiebre, diarrea o tos. Después se hace una formación específica sobre el cuidado de las embarazadas, posibles problemas y dolores. Por último, se forma en tratamiento ginecológico y en el seguimiento de los pacientes con VIH y tuberculosis. Toda esta formación, teórica y práctica, va acompañada de consejos sobre salud e higiene, que ellas replican entre sus vecinos y vecinas. Tras ella, se hace la entrega de botiquines y se realiza una charla en su pueblo para que identifiquen a la persona a la que pueden acudir en casos de problemas de salud.

¿Cómo se selecciona a las trabajadoras sanitarias rurales?
Las elige  el vecindario y, generalmente, son personas de confianza en el pueblo. Deben ser mayores de 25 años, estar casadas y que cuenten con el apoyo de su familia para realizar esta labor. Además, es importante que sepan leer y escribir para hacer seguimiento de la salud de sus vecinos.

¿Cuáles son los problemas de salud más habituales a los que se enfrentan?
Habitualmente son casos leves, como fiebre, tos o diarrea. Los más graves son aquellos que derivan de enfermedades como la tuberculosis y el VIH. Su trabajo siempre tiene dos características: la médica, en tanto que proporcionan atención sanitaria primaria, y la de sensibilización, que hace referencia a los consejos de salud, cuidados de higiene, importancia de los medicamentos para casos graves y a mantener una nutrición adecuada.

¿Los problemas son los mismos en todas las regiones?
Hay algunos comunes pero, en regiones como Madakasira, las tareas de sensibilización son mucho mayores. Este es un lugar que aún mantiene algunas supersticiones y creencias alrededor de la menstruación y los nacimientos. Hay comunidades que creen que las mujeres deben permanecer fuera de casa durante el periodo y después del parto, un hábito que perjudica su salud. Otro de los problemas comunes de esta zona son los matrimonios precoces, por lo que la sensibilización sobre este tema debe ir más allá de las charlas. En ocasiones acudimos a las casas de las familias para evitar matrimonios con menores y explicar los problemas que puede acarrearles en el futuro.

Texto: Irene G. Dugo