© Juan Alonso/FVF

La pandemia de coronavirus ha originado una crisis educativa mundial que sufren especialmente las niñas y adolescentes en los países más pobres. Ha generado graves consecuencias que ponen en peligro los avances conseguidos hasta ahora para mejorar la educación a nivel mundial. Hay que actuar ya para atender esta emergencia educativa y reducir el riesgo de más generaciones perdidas.

La educación es la herramienta más útil y poderosa para que las niñas crezcan siendo niñas y se reduzcan las posibilidades de trabajo infantil, explotación, trata, matrimonios y embarazos precoces y cualquier otro tipo de violencia contra este colectivo especialmente vulnerable en países empobrecidos.

Estamos ante un asunto vital y es URGENTE que adopten medidas que disminuyan la brecha de género educativa para que todas las niñas del mundo tengan acceso a una educación de calidad, equitativa e inclusiva.

Por eso, PEDIMOS TU FIRMA para presentarla en la Cumbre sobre la Transformación de la Educación de las Naciones Unidas. Esta Cumbre pretende movilizar la acción política, las soluciones y la solidaridad para transformar la educación. Se centrará en hacer un balance de los esfuerzos para recuperar las pérdidas de aprendizaje relacionadas con la pandemia, reimaginar los sistemas educativos y revitalizar los esfuerzos nacionales y mundiales para alcanzar el ODS-4: Educación de calidad para toda la población.

Esta será la carta que llevemos con tu firma:

Estimadas, señoras y señores,

La pandemia de coronavirus ha originado una crisis educativa mundial que sufren especialmente las niñas y adolescentes en los países más pobres. Ha generado graves consecuencias que ponen en peligro los avances conseguidos hasta ahora para mejorar la educación a nivel mundial. Hay que actuar ya para atender esta emergencia educativa y reducir el riesgo de más generaciones perdidas. Por todo ello pedimos:

  • Facilitar e incentivar que las niñas accedan a enseñanza primaria y secundaria gratuita y de calidad.
  • Velar, mediante medidas complementarias si fuera necesario, por los buenos resultados escolares de la infancia más vulnerable.
  • Incrementar el número de becas para asegurar la matriculación y las herramientas de estudio adecuadas a la infancia más vulnerable para evitar la brecha digital en función su origen.
  • Proteger a las adolescentes del abandono escolar en secundaria, etapa en la que hay más riesgo debido a las cargas familiares, los cuidados del hogar o los matrimonios.
  • Proteger el acceso en condiciones de igualdad a la educación técnica y científica para facilitar la presencia de mujeres en los ámbitos STEM.
  • Eliminar los estigmas que pesan sobre la discapacidad. En contextos de pobreza extrema, las niñas son especialmente vulnerables y su educación y formación les da autonomía y autoestima. Deben saber que son parte del impulso social y económico de sus comunidades y la sociedad en general.
  • Asegurar instalaciones educativas inclusivas para atender al alumnado con capacidades diferentes para naturalizar su adecuada integración.
  • Velar por una educación en liderazgo femenino para promocionar su presencia en los sectores sociales y económicos que fortalecen sus comunidades.
  • Luchar desde la sensibilización para que ninguna niña abandone sus estudios para contraer matrimonio siendo menor de edad.
  • Asegurar una formación que promueva el desarrollo sostenible desde la infancia, la igualdad de género, el respeto a la diversidad y los derechos humanos y la cultura de la paz.
  • Aumentar el número de docentes que velen por ofrecer una educación de calidad académica y humana.
  • Asegurar la coordinación necesaria de organismos públicos, privados y ONG para que todas las medidas anteriores sean especialmente vigiladas en los territorios que, por su alto nivel de pobreza, la infancia esté más desprotegida.